Todas las noches

Cobem asiste a la gente de la calle por el intenso frío

La mayoría de las personas en situación de calle se niega a pasar las noches en un refugio. Frente a ello y a las bajas temperaturas, el Cobem realiza una recorrida nocturna por la ciudad llevándoles mate cocido caliente con pan. La cantidad de personas asistidas varía entre 15 y 35.

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Yolanda es de Villa Ángela y pasa todas las noches junto a su familia en el Faro de la Costanera Oeste.

Foto: Amancio Alem

De la Redacción de El Litoral

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Todas las noches, el Cobem tiene una “hoja de ruta”, que incluye desde la zona de la Granja La Esmeralda hasta el rulo de Cilsa. Arranca pasadas las 23 y recorre distintos puntos de la ciudad hasta las 6 de la mañana. En esas horas, de intenso frío, dan “asistencia inmediata” a personas que viven en la calle.

Llevan un registro con los nombres y los lugares en los que se suelen refugiar para pasar la noche. La cantidad de personas asistidas diariamente fluctúa entre 15 y 35. En el recorrido se encuentran con adultos, personas mayores de 60 años,y algunos niños y adolescentes. En estos últimos casos, reportan la información a la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia, ya que la Municipalidad sólo interviene en una primera instancia.

Además de la hoja de ruta, el personal del Cobem se guía por los llamados de la gente. “Los vecinos llaman mucho para que vayamos a buscar o asistir a alguna persona, para que la llevemos al hospital o a algún lugar para que no esté en la calle”, señaló la Dra. Cristina Carmelino, subsecretaria de Salud de la Municipalidad, quien muchas veces se sube al móvil del Cobem y los acompaña en la recorrida nocturna.

Donde más gente se congrega es en el centro, porque allí “trabajan cuidando y lavando autos”. Si bien cuando se los asiste -con una infusión de mate cocido caliente, pan, una barrita de chocolate y una frazada- se les ofrece la posibilidad de pasar la noche en un refugio, la mayoría se niega a dejar su lugar en la calle. “Hay gente que tiene años de situación de calle, como el hombre de la plaza Pueyrredón que tiene una discapacidad motriz. Con ese hombre se ha intentado muchas veces retomar el caso con Acción Social, pero no quiere saber nada con dejar su lugar”, contó Carmelino.

Como este hombre, muchos otros prefieren quedarse a la intemperie, ya sea para no abandonar sus pocas pertenencias o porque se sienten seguros en “su barrio”. “Muchos se quedan porque conocen a los vecinos o porque no quieren acatar las normas de los refugios, como higienizarse antes de entrar. Son hábitos que muchos dejaron de lado hace tiempo”, explicó la funcionaria.

En el Faro

Siete personas en situación de calle están instaladas hace dos semanas en el Faro de la Costanera Oeste. Tienen unos colchones gastados y algunas cobijas.

María Yolanda, de 50 años, refirió a El Litoral que todas las noches reciben la visita del Cobem. Les llevan un mate cocido caliente con pan y les ofrecen trasladarlos a algún lugar cerrado, al cual se niegan ir.

La mujer contó que su lugar de residencia es Villa Ángela y llegó a Santa Fe con la intención de hacer escala para luego dirigirse a Coronda, a recolectar frutillas. Sin embargo, ni bien llegó a nuestra ciudad con sus familiares se enteró de que todavía no hay frutillas.

“Hace 9 años que hacemos esto, porque en Villa Ángela no hay trabajo. Ahora, tendremos que estar dos semanas más”, dijo María Yolanda, a la vez que agradeció a todas las personas que los vieron en esa situación y les dieron frazadas.

Por último, cabe señalar que no sólo esta familia oriunda de Villa Ángela es la que pasa la noche en el Faro. Junto a ella se agregaron otras personas de la calle en la búsqueda de calor humano.

El enemigo silencioso

Los casos de muerte por inhalación de monóxido de carbono son reiterados en todas las temporadas invernales. Esta semana, dos hermanitos de 5 y 13 años se intoxicaron con este gas, uno de ellos falleció y el otro debió ser internado en el Hospital de Niños.

Con las bajas temperaturas, el uso de calefactores, estufas, chimeneas, braseros a kerosén y hornos y hornallas de cocina aumenta y perdura hasta la llegada de la primavera. La empresa Litoral Gas informa en su página web que el monóxido de carbono (CO) es un producto generado por la combustión incompleta del carbono y que al ser inhalado en niveles elevados puede causar lesiones irreversibles al sistema nervioso central, e incluso la muerte por envenenamiento, riesgo que sólo la prevención puede evitar.

El monóxido de carbono no tiene olor, no tiene color y no es irritativo. Se puede producir cuando se queman combustibles como la leña, el carbón, las naftas, kerosene, gas y todo producto derivado del petróleo, -por lo general- en lugares con escasa o ninguna ventilación y también con el encendido de los motores de vehículos en lugares cerrados.

La intoxicación con este gas, que en un primer momento produce sueño, puede presentarse en forma de fuertes dolores de cabeza, náuseas, vómitos, zumbidos de oídos, impotencia muscular, somnolencia, por lo que es fácil de ser confundida con malestares característicos de una gripe o una mala ingestión alimenticia.

Si la exposición es prolongada, se acentúa la tendencia al sueño y se produce parálisis de los músculos torácicos y laríngeos impidiendo que la persona intoxicada pueda pedir ayuda, luego sobreviene la pérdida de conocimiento y finalmente la muerte.

El monóxido en el cuerpo

El monóxido de carbono inhalado se acumula en los alvéolos pulmonares y pasa a la hemoglobina formando un compuesto denominado carboxihemoglobina, que impide el ingreso de oxígeno a los tejidos y puede producir lesiones graves incluso la muerte por asfixia, ya que el CO tiene 250 veces más afinidad con la hemoglobina que el oxígeno.

Todas las personas necesitan de oxígeno para vivir y es por medio de la respiración que éste llega al interior del cuerpo. Una molécula especial de transportación, conocida como hemoglobina, es la que se encarga de tomar el oxígeno y de conducirlo a través de la sangre a todas las partes del cuerpo que lo necesitan.

Pero cuando el aire que se respira no es oxígeno puro sino que está mezclado con monóxido de carbono, la hemoglobina transporta menos oxígeno al cuerpo y, entre otras consecuencias, el cerebro y el corazón dejan de funcionar normalmente ya que para poder hacerlo necesitan de mucho oxígeno. Es ahí cuando la persona empieza a tener síntomas, que pueden confundirse con los de alguna enfermedad y, por esa razón, resultar fatales.

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/// EL DATO

Anoche

Consultado por El Litoral, el Cobem informó que durante toda la noche y hasta alrededor de las 6 de la mañana asistió a un total de 35 personas. Ninguna de ellas aceptó ser trasladada a los refugios que se dispusieron para alojar personas en situación de calle, es decir, al Hogar Amor y Esperanza de la Ley 5.110 y al hospital Sayago. “La Municipalidad firmó convenios con esos lugares, por eso los llevamos ahí”, indicó su personal.

35

personas

en situación de calle fueron las asistidas por el Cobem durante toda la noche.