Al margen de la crónica
Adiós problemas, llegó el fútbol
Al margen de la crónica
Adiós problemas, llegó el fútbol
Finalmente, la presidente descubrió, con un poco de ayuda de su marido, qué cuestión nos encorsetaba a los argentinos: ¡era la pelota! ¿Cómo tanta gente inteligente perdió tiempo y energías en tratar de dilucidar por qué estamos como estamos y ni siquiera se acercaron un poco a una razón tan evidente?
A veces los intelectuales son demasiado sinuosos en su forma de pensar, desmenuzan demasiado la realidad y descartan teorías que son posibles de leer por cualquier mortal. Gente rara los eruditos, siempre lejos de las necesidades de las personas. Si dan ganas de gritarles ¡era el fútbol estúpidos! ¿Cómo no se dieron cuenta de que era el deporte del pueblo lo que podía hacernos libres?; sólo eso puede acercar alimentos a todas las mesas, sacar los chicos mendigos de las calles, conseguir que sus padres tengan trabajo, construir tantas escuelas que a los niños se les haga difícil elegir una. Con el fútbol, tendremos a lo largo y ancho del país tantos hospitales que nadie deberá moverse a distancias vergonzosas para que lo atiendan, los campos se llenarán tanto de vacas y trigo que los paisanos parecerán tontos reclamando en semejante abundancia. Por obra y gracia del fútbol, los jubilados abandonarán sus molestas quejas porque cobrarán haberes semejantes a los 24.000 pesos que cobra el marido de la presidente; para los jóvenes el paco será historia, irán a la universidad y en pocos años el país exportará profesionales.
Ni hablar de inversiones; si hasta hoy las empresas extranjeras huían ante la sola mención de la palabra Argentina, ahora vendrán de a miles y, como castigo por habernos discriminado tanto tiempo, les haremos sacar turno para humillarlas haciéndolas esperar. Por causa de la llegada del “fútbol para todos” desaparecerán las enfermedades de la pobreza: adiós dengue, chau fiebre hemorrágica, no habrá villas miseria y, como consecuencia directa, se terminarán las protestas de la gente porque no habrá hogar sin agua potable, luz y gas.
Dejarán de aumentar los precios de los alimentos y en poco tiempo, bajarán gracias a la enorme oferta, habrá trenes bala en todo el territorio y la gente dejará de viajar tan comprimida como las vacas en camiones chicos; se construirán rutas, caminos, calles y autopistas y los accidentes serán cosa del pasado. Ni qué decir de los delincuentes: se acabarán los robos, asesinatos y violaciones porque ya que no habrá razones para delinquir. No existirá más el demonio Clarín ni su monopolio y la prensa será por fin libre, podrá criticar con argumentos en vez de fusilar funcionarios y cargar sus páginas sólo con buenas noticias.
Al fin y al cabo, los Kirchner con una sola frase, hicieron que saliéramos de esa especie de amnesia que nos impedía reconocer que todos estos años fuimos rehenes de la dictadura del fútbol codificado y que, ahora por fin, se acabaron los televidentes desaparecidos.