Llegan cartas
Llegan cartas
Chiquito
Ing. Adrián Mariani y Dr. Adolfo Kozak
Señores directores: La nota del 11 de agosto con respecto a la muerte de “Chiquito” conmovió a todos los integrantes de mi familia. Conociendo la sensibilidad de mi gran amigo, el Dr. Adolfo Kozak, que vive en Buenos Aires, y que hace poesías bellísimas, le mandé el recorte de la nota que Juliano Salierno tan bien elaboró, para que a modo de despedida póstuma escribiera algo.
Aquí, a continuación, un fragmento de su poesía titulada “Chiquito”:
I- Un amigo me sugirió/ que sobre un perro escribiera/ un poema que tuviera/ detalles que me envió./ El Litoral publicó/ aquellos antecedentes/ que resultan elocuentes/ para el fin aquí indicado,/ y que uno de buen grado/ los toma cual referentes.
II- Dicho medio en su edición/ publicó que un tal Chiquito/ por cometer un delito/ diez años tuvo prisión./ Que hace unos días murió/ con dieciocho cumplidos,/ un perro que era mestizo/ y de pedigrí carente,/ lo que hacía que la gente/ lo viera como enfermizo.
III- Denunciado por morder/ a un chico de siete años/ a quien le ha causado daños/ dudosos de resolver/ llevando las de perder/ fue por tal encarcelado,/ más propiamente enjaulado/ y trabado con cadena,/ un cuadro que daba pena/ por un tanto exagerado.
IV- Hay algunas circunstancias/ que como incógnitas tengo,/ cuán responsable es el dueño/ del perro por tolerancias,/ o cómo el niño en infancias/ lo molestó al animal,/ o la Justicia Penal/ lo castigó con arresto/ convencida que con eso/ ampara a la sociedad. (...)
VIII- Con el tiempo tal Chiquito/ tuvo nivel de mascota/ que le sirvió como nota/ para un puesto favorito,/ fundamental requisito/ que cual familia integrar/ a ese cuerpo policial/ encargado de custodia/ y pasar a ser parodia/ pese al rango de animal.
IX- Por su gran fidelidad/ llegó a tener concesiones/ con salidas a montones/ y regresos sin dudar./ Se solía alimentar/ de producto balanceado/ o de lo que había sobrado,/ comida del personal./ Cabe aquí pues reiterar/ que jamás fue condenado.
X- Una vez muerto el Chiquito/ por enfermo o por vejez/ con constancia de algún juez/ quedó extinto su delito./ Que como caso fortuito/ jamás tuvo precedente,/ sin embargo mucha gente/ de afuera y destacamento/ expresaron su lamento/ como si fuera un pariente.
XI- Solamente en Santa Fe/ tal hecho pudo ocurrir/ como un modo de incurrir/ en tremenda sensatez,/ lo que adquiere solidez/ aunque parezca inaudito/ que se apresara a Chiquito/ por infracción cometida/, una criatura herida/ sin aparente motivo.
XII- Constituye un buen modelo/ de la afirmada equidad,/ fruto de la libertad/ ejercida como ejemplo,/ en un medio que es reflejo/ de un criterio equilibrado/ ya que el pueblo siempre ha honrado/ su carácter de nobleza/ encumbrando su riqueza/ a nivel jamás pensado.
XIII- Si la justicia exigiera/ que el tratamiento animal/ siempre fuera tan igual/ cual caso que se expusiera/ y que la gente tuviera/ semejante discreción/ tendríamos la nación/ que los próceres buscaron/ y no siempre se lograron/ por falta de educación.
XIV- Acabo de terminar/ este original escrito/ que referido a Chiquito/ me ha sabido conquistar./ La razón, cumplimentar/ de mi amigo un pedido/ por él estar convencido/ de mi eco favorable,/ en virtud de ser estable/ en todo lo que atendido.