Lo que dejó Unión en la lejana San Salvador de Jujuy
Si para muestra vale un botón,
la pilcha tatengue está buena
Un partido no alcanza para sacar conclusiones definitivas, pero sí parciales: la actuación del sábado fue promisoria, con un primer tiempo muy bueno.
Enrique Cruz (h)
(Enviado Especial a San Salvador de Jujuy)
Cuando empezó el campeonato 2003-2004, Unión le ganaba a Los Andes jugando bien y generando expectativa en la gente; ese equipo fue el que “liquidó” un técnico a las cinco fechas (Bianco) y jugó la Promoción para no descender a la B Metropolitana. Años antes, en la temporada ‘95-’96, Unión perdía las tres primeras fechas y nadie creía que el final iba a ser con el equipo otra vez en Primera División.
¿Qué se quiere explicar con esto?, que un partido es sólo eso, un partido. No sirve para sacar conclusiones definitivas, aunque sí parciales. Y de eso se trata, de analizar hacia dónde apunta Unión en cuanto a funcionamiento y cuáles son los puntos fuertes del equipo por más que esto recién empieza. Luego, el desarrollo del torneo lo irá ubicando a Unión en su justo lugar. Mientras tanto, los primeros 90 minutos van dejando algunas pautas que, como se explica más arriba, son sólo parciales.
Lo “peor” fue de lo mejor
Unión planteaba dudas, antes de empezar el partido con los jujeños, respecto de la respuesta ofensiva del equipo. Para colmo, la ausencia de Claudio Guerra, por quien esta semana se harán gestiones a dos puntas (con Huracán, para que levante la inhibición de la Justicia laboral, y a través del propio jugador, quizás presentando un amparo para que pueda jugar), tornaba aún más incierto el panorama de cara a un partido que se presentaba complicado por el solo hecho de jugar ante un rival que viene de una categoría superior y, naturalmente, tiene ansias de regreso.
Sin embargo, lo “peor” de Unión, que era saber hasta qué punto iba a responder el ataque, se convirtió en lo mejor. Hizo tres goles, tuvo un penal a su favor más algún tiro en el palo y tres o cuatro situaciones muy claras.
Más allá del 4-4-2 inamovible que paró Alí, la idea es ambiciosa en cuanto a cómo se tiene que atacar. Matías Donnet es un volante ofensivo y tiene la obligación —no el permiso— de pisar el área de enfrente y de meter diagonales cuando el ataque viene por el otro costado. Lo propio pasa con Jorge Torres, quien tiene un respaldo permanente en Cardozo. A propósito, bien el paraguayo, preciso en el manejo de la pelota y oportuno para pasar al ataque.
Cólzera y Weiner jugaron como tenían que jugar: con movilidad y por abajo. En realidad, todo Unión se convenció de que no se podía tirar centros a la olla, porque sin una referencia en el área (Guerra lo es), no se puede abusar de este método. En todo caso, lo que se intentó fue meter centros cruzados para la llegada por sorpresa de los volantes laterales. Fue así que Matías Donnet, con un Unión más agresivo por izquierda que por derecha, tuvo un par de situaciones en el primer tiempo.
Cuando lo “mejor anduvo, el equipo jugó muy bien
Uno tiene la presunción de que el mejor sector del equipo es el mediocampo. Y a la luz de estos primeros 90 minutos, cuando el medio de Unión manejó la pelota, el equipo se lució. Primero, porque todos tienen la premisa de no rifarla con pelotazos. Matías se anima siempre a jugar, Gonzalo Saucedo (la figura de Unión) fue muy claro, inclusive cuando pretendió tirar alguna pelota larga y se encontró con su compañero en posición adelantada, lo propio pasó con Torres, favorecido por la subida de Cardozo. Hubo funcionamiento, respeto por la pelota y vocación ofensiva. En eso, también contribuyeron Cólzera y Weiner. La jugada del primer gol es la prueba evidente.
Luego, los cambios de Arzubialde lo obligaron a retroceder 20 metros en la cancha y allí vinieron los problemas. Pero así como se equivocó (o lo obligaron a equivocarse) fue el mismo mediocampo el que empujó al equipo en la parte final para emparejar el partido, generar un penal y conseguir el gol agónico que le dio a Unión estos tres puntos tan festejados.
Falta atrás
Uno no puede hablar demasiado de Correa porque, sinceramente, las referencias son muy escasas. El comienzo defensivo de Unión no fue bueno, porque complicaron los pelotazos largos que salieron desde el fondo jujeño buscando a los dos buenos delanteros que tiene Arzubialde: Caggiano y Arraya.
No se terminó de ubicar Vera como marcador de punta (puesto que conoce) y posiblemente ayude el ingreso de Calgaro en el medio (lo señalan como muy inteligente y atento para los relevos) para fortificar el sector defensivo. De todos modos, es algo en lo que se deberá trabajar para encontrar una solidez que no fue total el sábado: a Unión le hicieron dos goles y le pegaron dos tiros en los postes.
¿Qué hará el Turco ahora que puede contar con Ojeda?, se supone que es el arquero titular y que atajará. De todos modos, fue auspicioso lo del pibe Caprio. Tuvo fortuna en los dos remates en los postes (ambos en el primer tiempo) y alternó buenas con otras que no fueron tan buenas en los centros que llovieron sobre su área. Por ser el debut, está bien.




