El hospital fue inaugurado el 9 de julio de 1909
Se realizaron los actos para
festejar los 100 años del Cullen
Autoridades provinciales y municipales, entre otros invitados y personal del establecimiento de salud, celebraron el centenario de la inauguración del edificio. Se entregaron medallas al personal con más de 35 años de servicio.
De la redacción de El Litoral
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Tras el aislamiento social impuesto por la gripe A en nuestra provincia, el hospital Cullen de nuestra ciudad festejó hoy sus 100 años de historia, aunque la fecha de su inauguración había sido el 9 de julio de 1909.
El hall principal recibió a las autoridades provinciales -encabezadas por el gobernador Hermes Binner- y municipales que se dieron cita al acto central, adonde ya se encontraban esperando los trabajadores del establecimiento de salud y sus autoridades.
También participaron el ministro de Salud, Miguel Ángel Cappiello; el director del hospital, Carlos Castarataro; la presidenta de la Sociedad de Beneficencia, María Cristina Zamora de Lupotti; los coordinadores del Nodo Salud Santa Fe, Gonzalo Soria y Darío Montenegro; jefes de servicios; personal médico; de enfermería y de las distintas áreas del establecimiento de salud.
El intendente municipal, Mario Barletta, y su secretario de gobierno, José Corral; el ministro de Gobierno y Reforma de Estado, Antonio Bonfatti; entre otras autoridades e invitados especiales, entre los que se contaban familiares del Dr. José María Cullen, incluso Patricio Ignacio, su tataranieto.
Tras entonar las estrofas del Himno Nacional argentino, que estuvo a cargo de la Banda del Liceo Militar General Manuel Belgrano, varios oradores hicieron uso de la palabra para referirse a esta celebración.
Posteriormente, el director del establecimiento entregó una plaqueta en reconocimiento a la labor que desarrolla la Sociedad de Beneficencia y se descubrieron tres placas recordatorias, correspondientes al hospital, la intendencia y gobierno provincial, que fueron bendecidas por el capellán del hospital, Pbro. Luis Miralle. Luego, integrantes de la Sociedad de Beneficencia entregaron recordatorios al personal que cumple 35 años de trabajo en el establecimiento de salud, acto que continuó en el salón auditorio.
En primer término, tomó la palabra el Dr. Carlos Castarataro, quien refirió que “esta celebración es un punto en el largo derrotero que lleva adelante esta institución”, al tiempo que agradeció “a quienes hicieron posible este hospital, un emblema para la ciudad, y a los que siguen haciéndolo y a quienes van a tratar de mantener su destino”.
Posteriormente, Letris Videla, quien se desempeña en el Servicio de Esterilización, en representación del personal no profesional del hospital, aseguró que “quienes tienen más de 40 años de trabajo como yo en el hospital sabemos del cambio que sufrió y las comodidades con que trabaja el personal”. Asimismo, agradeció “a las damas de la beneficencia por los aparatos que tenemos en el servicio, que ellas compraron”, y advirtió que “soy del norte de la provincia y me busca gente para decirme que, a pesar de que tiene obra social, buscan al Cullen por su buena atención”.
Homenaje a Cullen
El tercero en ofrecer unas palabras fue el Dr. Juan Carlos Langhi, quien dijo haber desempeñado diferentes cargos y funciones en el establecimiento, como jefe del Servicio de Neurotoxicología, la docencia y la actividad gremial, desde hace 37 años.
Sin embargo, aclaró que no trabajó allí durante los años de la dictadura militar, ya que el Cullen “figuró en las listas de los centros clandestinos de detención de personas” de esos años.
Admitió que “siempre me he sentido orgulloso de pertenecer al hospital y creo que comparto este sentimiento, modestamente, con aquel que lo inauguró hace 100 años y que lo dirigiera durante los primeros 9 años, hasta completar los 14, el Dr. José María Cullen”, a quien calificó de haber desempeñado su trabajo “con ímpetu por la justicia social, poniendo su esfuerzo y patrimonio en el por entonces Hospital de Caridad”.
Por otra parte, en su discurso destacó dos aspectos esenciales para el funcionamiento hospitalario que se han destacado en el hospital en los últimos 25 años, además del “crecimiento en superficie y la incorporación de tecnología” en el hospital: la labor de la Enfermería, “columna vertebral del Cullen, que se organizó a través de un departamento serio, responsable y eficiente, dirigido por Mabel Visentín”, y de Servicio Social, “que lleva adelanta una sacrificada tarea, encabezado por Cristina Cura”.
Institución compleja
Posteriormente, el intendente Mario Barletta advirtió que en los últimos tiempos se están celebrando 75, 80, 90 y 100 años de instituciones que han engrandecido a la ciudad: el hospital y la Escuela Patricio Cullen con sus 100 años, la Universidad Nacional del Litoral con sus 90 años, entre otros.
“Estamos repasando lo que pasó en esta querida ciudad, en consonancia con lo que pasaba en el país. Eran hombres y mujeres de esta Nación que entendieron que los resortes básicos para el crecimiento estaban bajo la responsabilidad del Estado, en temas tales como la salud, la educación, el transporte o el espacio público. Estos temas vuelven a ser principales en las políticas del gobierno provincial y, en la ciudad, también estamos preocupados por esos mismos problemas”.
El último en tomar la palabra fue el gobernador Hermes Binner, quien destacó que “no hay una institución más compleja e integradora, que requiere de todos los oficios, como un hospital. Tienen que tratar de curar a los enfermos y de prevenir la enfermedad, “para brindar a la sociedad salud física y mental”.
También advirtió que “en estos 100 años, el Cullen demostró que ha ido creciendo y cada vez es más necesario para esta sociedad, lo que hace que tengamos más responsabilidad”, al tiempo que recordó que el hospital cumple tres funciones esenciales: asistencia de la gente, educación de los profesionales e investigación clínica, para generar nuevos conocimientos a la Medicina.
En 1860 se creó la Sociedad de Beneficencia, por medio de un decreto del gobernador Pascual Rosas, una institución de caridad dedicada a la dirección y vigilancia de las escuelas de niños de la ciudad y atención y cuidado de los hospitales.
Desde entonces encaró obras de caridad y bien público, que fueron apoyadas por las Hermanas de la Caridad (congregación de las hermanas del Huerto), a quienes se les encargó a educación en la escuela de niños y la atención en los hospitales de hombres y mujeres.
Después de una primera etapa, la Sociedad de Beneficencia proyectó construir un nuevo edificio, ya que el antiguo hospital no llenaba en forma suficiente las necesidades de una población que había sufrido un importante crecimiento demográfico.
Recibió en donación un terreno en 1899 de José Aldao y, el 25 de mayo de 1902, bajo el gobierno de Rodolfo Freyre, tuvo lugar la colocación de la piedra fundamental del hospital, que fue inaugurado el 9 de julio de 1909.
La construcción se inició con la Sala 1, pabellón Buenaventura, con su doble fila de salas, un total de 4 por lado. En la parte posterior, años después, se levantaron el Asilo y la Capilla. Posteriormente, cada una de las salas fue bautizada con nombres de médicos que se destacaron por su labor.
El edificio recibió varias transformaciones en su proceso de adaptación a las nuevas urgencias asistenciales, como las salas de Cirugía y Rayos. Dos obras merecen resaltarse: el Pabellón para Asistencia Sanatorial de Enfermos Pudientes, inaugurado en 1931, fuente de recursos para las finanzas del hospital y la Maternidad, que fue inaugurada en 1942.