La muy buena relación de dos chicos que tienen la difícil misión de ser los arqueros de Alí...
Al arco de Unión lo disputan dos amigos
Nico Caprio dijo que “ocupé el lugar de Luis”. Ojeda llamó a Café con Fútbol para felicitar al “1” tatengue de buena actuación el sábado.
Enrique Cruz (h)
El tema del arco en Unión sigue dando que hablar. Nery Pumpido, un conocedor como ninguno del puesto, no trajo refuerzos y se quedó con tres juveniles: Ojeda, Caprio y Luján. Quizás, en algún momento de la pretemporada, al manager y al entrenador, Fernando Alí, se le pasó por la cabeza la posibilidad de incluir a alguien que venga para sumar. “Lo ideal, sería traer a alguien que esté por encima de los tres y que venga con ganas de enseñarles a los que están. Algo similar a lo que me pasó a mí con Perico Pérez, Irusta y Biasutto”, se animó a tirar el ex arquero campeón del mundo, quien tuvo su debut en primera en 1976 (cuando atajaba Perico) y tuvo que esperar hasta 1979 para quedarse con la titularidad absoluta en el arco rojiblanco.
Luis Ojeda apareció en la primera de Unión con excelentes antecedentes. Venía de ser arquero de las selecciones juveniles y contaba con el “padrinazgo” de otro que conoce y mucho de ese puesto: Hugo Tocalli. Alguna vez, Tocalli dijo que era un arquero sin techo y con un futuro inmediato en Primera División. Es más, fue Tocalli el que instaló el nombre de Ojeda en Vélez, cuando le tocó dirigir al equipo de Liniers. Y de allí las gestiones —que las hubo— para llevarse al juvenil arquero rojiblanco, nacido en Romang y de tan solo 19 años.
Ojeda no terminó de afirmarse en el equipo tatengue. Teté Quiroz lo puso, pero después lo sacó; y luego trajo a Kletnicki, quizás queriendo encontrar mayor aplomo y seguridad, cosa que no consiguió con este hombre que tuvo un paso sin pena ni gloria por el arco tatengue.
La sanción de una fecha que obligaba a Alí a tomar una decisión en la misma pretemporada respecto de quién iba a ocupar el puesto ante los jujeños, le dio a Nicolás Caprio (20 años) la posibilidad de su debut. “Caprio y Bergesse discutirán el puesto”, dijo Alí al principio de la pretemporada. Pero de a poquito, la balanza se fue inclinando hacia Caprio, quien puso todas las pesas en la misma cuando a Bergesse le llegó la chance de atajar en Ben Hur.
Son muy amigos
En Café con Fútbol, el programa que se emite todos los lunes a las 22 por Cable y Diario, Nicolás Caprio habló de lo bien que se lleva con Luis Ojeda. “Nico, te banco a muerte, atajá tranquilo y que te vayan muy bien las cosas”, le dijo Ojeda, quien llamó por teléfono a nuestro canal para dejarle el mensaje.
“Yo soy consciente de que el sábado ocupé el lugar que le corresponde a Luis”, dijo Nicolás, un chico educado, respetuoso, que admitió haber estado muy tranquilo durante los 90 minutos y contó dos anécdotas muy sabrosas.
La primera, tuvo que ver con una charla que mantuvo con Nery Pumpido minutos antes de entrar a la cancha. “Me llamó y me dijo que hiciera las cosas como si estuviese en una práctica, que atajara tranquilo, que estaba todo bien. Eso me quitó toda la presión”, confió el pibe.
La otra, se relaciona con su familia, que viajó “en patota” a Jujuy con papá Andrés a la cabeza. “Estábamos en el vestuario, me había terminado de bañar y todavía festejábamos la victoria hasta que se acercó Gaby (N. de R.: el ex asistente de Angel Malvicino), el que le decimos “Chiquito’, que está en la parte de seguridad. Me dijo: “apuráte, que afuera te están esperando’. Imagináte que, viniendo de él, fue una orden. No voy a andar haciéndome el loco con semejante grandote... Salí y los vi a todos... Me quería morir, porque ni me imaginé que habían hecho tan largo viaje para venir a verme”, contó Caprio, quien tiene una familia con padres atletas. “Pero a mí ni se me pasó por la cabeza que podía ser atleta, eso de andar corriendo solo no me gusta”.
Avalos y la “Pepa”
Nico Caprio arrancó siendo “9” y terminó en el arco. “Estaba en la novena de Universidad y el día que atajé, metí dos goles desde atrás de la media cancha. Ahí quedé de arquero”, cuenta con gracia y sorpresa. El que me puso allí fue el profesor Daniel Avalos. Y hubo otros que me tuvieron y a quiénes recuerdo, pero el profe Avalos, Alejandro Curcio y la “Pepa’ Armando, que me recibió en Unión cuando fui a probarme y me dejó en el club, resultaron importantes en mi ascenso, como así también no puedo dejar de reconocer lo que significa Sergio Torres, de quien aprendo mucho”, señala Caprio, esperando no olvidar algún nombre importante en su corta carrera.
Espejos como Oliver Kahn y Daniel Islas son las imágenes a seguir con este arquero que recién gateaba o daba sus primeros pasos en la vida en los tiempos de Nery Pumpido ocupando el arco de Unión y de Lanús, sus últimos dos equipos.
Terminó la charla hablando de los goles. “El primero fue un remate seco, de sobrepique, que se metió abajo y era inatajable. En el segundo, el centro rozó en la cabeza del Ruso Yacob, me parece, y por eso le pasó por arriba a Pedrito Suárez, nos descolocó a todos y el cabezazo de Arraya no lo pude detener porque entró bien colocado. Después, sufrí con un cabezazo en el palo y con otro remate de Luna que se estrelló en el travesaño; a esa última, apenas si la ví pasar, ja ja...”.




