En el Concejo Municipal

Una fructífera audiencia pública

trató la reubicación de los boliches

Fueron 36 los expositores -jóvenes, vecinos, empresarios y representantes de asociaciones- los que opinaron acerca del traslado de las confiterías bailables, la extensión del horario de cierre y la permanencia de menores.

De la redacción de El Litoral

[email protected]

Con el Concejo Municipal repleto de gente -sobre todo jóvenes- y una lista en la que había más de 50 expositores, se desarrolló una audiencia pública ayer por la tarde. El motivo fue escuchar la voz de los ciudadanos en torno a la propuesta de relocalizar los boliches y modificar los horarios de cierre y la edad de ingreso.

El proyecto, que fue elevado al Concejo Municipal en mayo de este año por el intendente Barletta, implica habilitar como zona para el funcionamiento de los boliches al sector ubicado a la vera de la Ruta 168, desde la Fuente de la Cordialidad hasta La Guardia, y en la Vuelta del Paraguayo. También está prevista la relocalización en avenida Gorriti y Aristóbulo del Valle al norte, y en avenida Alem al sur.

Lograr consenso

La audiencia comenzó con la presentación del proyecto por parte de los secretarios municipales de Gobierno, José Corral, y de Control, Cornelio Collins. “Entendemos que el régimen actual es inadecuado y está desactualizado”, señaló Corral y remarcó la necesidad de “encontrar los consensos más altos posibles entre los distintos actores e intereses para darle a las normas solidez y previsibilidad en el tiempo”.

El primero de la lista de oradores fue Rubén Fernández, un vecino de la Recoleta. “Tengo la desgracia o la suerte de vivir en una zona residencial como la Recoleta. Si bien los jóvenes tienen derecho a su diversión, creo que deberían saber cómo comportarse. Al día siguiente, el aspecto de la Recoleta es realmente lamentable, no sólo por el estado sanitario, sino por el estado de los jóvenes. Se afectan el descanso y la salud de las personas”.

La mirada de los jóvenes

Pablo Budiño, uno de los tantos jóvenes que tomó la palabra, consideró la zona del puerto como “un punto atractivo porque es un lugar comercial -por el shopping y el casino- y cerca de la terminal para los que vienen de otros lugares”.

Por su parte, Juan Manuel Zanotti, otro joven que habló en el recinto, invitó a reflexionar sobre el futuro de los locales que quedarían vacíos en caso de ser trasladados de la Recoleta y remarcó la necesidad de “tener un marco regulatorio común a todos, claro y objetivo”.

Martín Fernández, quien se presentó como representante de los jóvenes, consideró que “el corredor de la Ruta 168 es peligroso desde el punto de vista vial”. En este mismo sentido se expresaron otras personas, quienes manifestaron su preocupación por la falta de medios para llegar hasta la zona frente a Ciudad Universitaria por la falta de colectivos, taxis y remises.

La voz de los empresarios

Además de jóvenes y vecinos de la Recoleta, se manifestaron empresarios de las confiterías bailables. Uno de los representantes de “La Loca” enfatizó que “hasta tanto no estén garantizados todos los servicios, no se pueden trasladar los boliches al corredor de la 168”.

Por su parte, Héctor Desvaux, al frente de la Cámara de Confiterías Bailables, planteó algunas preocupaciones del sector: “No se habla de indemnización, lucro cesante ni préstamos blandos. No sabemos si va a haber intereses en esos préstamos. El único incentivo es no pagar un canon. Pero si hoy el metro cuadrado (m2) de construcción está a U$S 1.000, un establecimiento de 1.000 m2 vale un millón de dólares”.

En tanto, el dueño de Passage, Edgardo Baumgartner, expresó su satisfacción por la extensión horaria y la ampliación de las edades permitidas. Asimismo, mencionó algunas medidas para controlar la venta de alcohol en menores, como el sistema de tarjetas de consumición de distintos colores o el de pulseras.

Consumo de alcohol

Por su parte, Bruno Marconato, de Sunrise, sugirió “incentivar que los jóvenes entren más temprano a los boliches”, con el objetivo de acortar “la recorrida de quiosco en quiosco, tomando cerveza”. Si se tiene en cuenta que las bebidas son más caras dentro de la discoteca, podría ser una manera de controlar la ingesta.

En este sentido, Tomás Norman, del PRO, propuso “establecer un horario para la venta de alcohol dentro de los boliches”. Así, por ejemplo, si sólo se puede vender hasta una hora antes del cierre, los jóvenes no saldrían tan alcoholizados y además, se incentivaría ingresar más temprano a bailar.

Una fructífera audiencia pública  trató la reubicación de los boliches

Los asistentes celebraron la iniciativa de convocar a la ciudadanía para conocer su opinión respecto de las confiterías bailables.

Foto: Mauricio Garín

¿Qué es una audiencia pública?

Es un mecanismo establecido en la Ordenanza Nº 10.825 por el Honorable Concejo Municipal de Santa Fe, para que participen y se expresen quienes puedan verse afectados o tengan un interés particular en cuestiones vinculadas al desarrollo de emprendimientos estratégicos para la ciudad, a la prestación de servicios públicos o a los programas de obras públicas y promoción comunitaria, así como los fondos para su correspondiente ejecución, ante las autoridades o funcionarios responsables de tomar una determinada decisión.

Puede participar toda persona física o jurídica, con domicilio en la jurisdicción de la Municipalidad de Santa Fe, que invoque un derecho o interés simple, vinculado con el objeto de convocatoria, en este caso los locales de diversión nocturna.

Las opiniones que se expresan en la audiencia pública tendrán carácter consultivo y no vinculante. La autoridad respectiva, al adoptar su decisión, deberá explicitar las razones por las cuales toma o no en cuenta las opiniones de los asistentes.

HorariosBoliches.pdf

Los temas tratados

Horario de apertura y cierre de los locales bailables.

Viabilidad económica, jurídica y comercial para la habilitación de locales bailables exclusivo para jóvenes de 16 a 20 años.

Instrumentación de operativos especiales de control, en comercios aledaños al local bailable para garantizar la efectividad y cumplimiento de la norma que prohibe la venta de bebidas alcohólicas a menores.

Correcto funcionamiento del transporte público de pasajeros y el respeto de una frecuencia horaria, que garantice el normal traslado de los menores que concurrieron a los locales bailables.

Coordinación con las fuerzas del orden público para garantizar la seguridad de las personas y sus bienes, tanto a la hora de ingreso como al egreso de los locales bailables.