EN LOS MÁRGENES DE UN ESTADO DE DERECHO
Mesa de Infancia denuncia abuso
policial con los chicos de la calle
Ocho instituciones locales denuncian el accionar policial contra menores. Hablan de detenciones indiscriminadas, arbitrarias e irregulares.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
Ocho asociaciones que, a la vez, se articularon en una, Mesa de Infancia, intentan dar respuestas y soluciones a lo que denuncian como “repetidas y naturalizadas” violaciones de los derechos de los chicos y adolescentes, principalmente, los que están en situación de calle, que la sociedad suele definir como “menor”.
Ahora con más énfasis, pero desde su surgimiento, Mesa de Infancia señala “las detenciones indiscriminadas, arbitrarias y reiteradas sobre las mismas personas. Abusos de poder y apremios ilegales tanto en la vía pública como en las comisarías. Manejo irregular de la detención: en muchos casos, no queda registrado el ingreso y, por lo tanto, no se labra acta informando la causa, fecha y hora de la demora; no se le permite realizar una llamada a los fines de dar a conocer su situación a familiares y suele excederse la misma más allá de las seis horas. Además, hay casos en que son alojados con adultos detenidos por delitos”.
La denuncia concreta es hacia el accionar policial que llega a “torturar física o psicológicamente” a los chicos detenidos por averiguación de antecedentes, en su mayoría por “portación de cara”, aseguran los integrantes del Kinder Club (Asociación IL Peretz), Inadi Santa Fe, Grupo Ecuménico Juan XXIII, Asociación Civil La Búsqueda, Acción Educativa, Asociación Manzanas Solidarias, Murga Los Príncipes de Momo y Trabajadores del Estado.
Ya el año pasado, entre otras acciones, la entidad concretó la denuncia al secretario de Seguridad de Santa Fe, Carlos Iparraguirre, quien se habría comprometido a viabilizar reuniones de coordinación con la dirección de Asuntos Internos.
“Los pibes no quieren hacer la denuncia porque se exponen, les vuelven a pegar el cuádruple. También tuvimos propuestas de Seguridad Comunitaria, pero no la compartimos: no pretendemos resolverles el problema a nuestros pibes, queremos otra respuesta: una política que no permita el amedrentamiento de los pibes”, enfatiza Mesa de Infancia.
“Hace tiempo venimos intentando por Derechos Humanos, que los chicos denuncien con un psicólogo, abogado, demás, y no frente a un cana que escucha que están hablando de otro cana. Ahora queremos la denuncia pública porque esta actuación policial tiene un fuerte respaldo social”.
LA OTRA CARA
El hecho que sucedió el pasado 28 de julio fue el detonante para la emisión del comunicado por parte de Mesa de Infancia: un trabajador del Estado, que se desempeña en el Refugio de Niños en Situación de Calle (ubicado en Ituzaingó 1854), fue detenido junto a dos chicos por estar en la vía pública, en la zona de plaza España, a las 21, cuando se dirigían a la institución.
El relato de la Mesa es el siguiente: “Les dicen que están haciendo un operativo, el operador de calle les muestra la credencial y explica que estaba con los pibes... y le dicen que no importa, que los tienen que llevar a los tres. Los incomunicaron, por casualidad pudo hablar porque, cuando estaba subiendo al patrullero, lo llamaron de la casa y le pidió a la familia que se contactase con el director; entonces le sacaron el celular y le prohibieron hacer llamadas. Tampoco asientan nada de esto en el registro de la comisaría”, detallan.
“No es un hecho aislado, es una seguidilla de pibes y es casi el eje de unión de la Mesa, la situación de abuso policial permanente con los pibes. Siempre están requisando a los chicos”, subrayan.
“Se sigue permitiendo que la policía actúe sobre chicos inimputables en situación no delictiva y con una cuestión legal que los resguarda: la falta de control, por lo que pueden detener a cualquier niño que ellos llaman menor que está circulando sin una presencia adulta.
“Queremos decir la otra cara de la cuestión: qué pasa con el abuso que sufren los niños de parte de la policía: los pasean y amenazan que los van a tirar, total nadie se va a enterar; los dejan lejos y se vuelven caminando como pueden y les sacan lo poco que tienen; les piden que roben para ellos; los dejan toda la noche encerrados para que no “jodan’; los tienen esposados a una altura en la que no se pueden sentar en toda la noche o los mojan con agua fría en el patio; los ponen en situación de conflicto con los presos más grandes; les pegan y los dejan marcados, con cortes y, cuando querés dejar sentada la denuncia en el hospital Cullen, no hay médico que se haga cargo; los chicos tienen acceso a las armas y muchas veces por la cana... y el odio que le generás a un pibe cuando lo verdugueás”.




