Homenaje al Padre Ernesto A. Leyendecker
Homenaje al Padre Ernesto A. Leyendecker
Sacerdote y universitario
Colegio Mayor Universitario de Santa Fe
Talentoso e inteligente como sacerdote, orador, docente universitario y filósofo, tuvo en los principios de libertad y justicia lo fundamentos de su labor pastoral universitaria. Con el apoyo del arzobispo Monseñor Fasolino creó junto con un grupo universitario el Ateneo Universitario de Santa Fe en 1948.
Posteriormente y ante una universidad de formación meramente profesional, crea en 1954, junto a un grupo de católicos santafesinos, el Colegio Mayor Universitario, en el objetivo de brindar una formación humanista integral a sus residentes y amigos.
Recogió la mejor tradición universitaria occidental en distintas universidades europeas: en la Pontificia Universidad Gregoriana, en la Universita dello Stato di Roma, en el Institute Catholique de Paris y en la Sorbona.
Su concepción cristiana de la libertad le permitió aceptar los aportes enriquecedores de otros pensamientos humanistas no cristianos anticipándose al ecumenismo de Juan Pablo II.
Inspirado en los modelos académicos europeos y frente a la universidad fragmentada y profesionalista crea un modelo interdisciplinario para la Universidad Católica de Santa Fe de la cual fue gestor y cofundador.
Polémico y profundo, muchas generaciones de universitarios se enriquecieron con sus conversaciones, debates y cátedras ricas en inquietudes culturales y políticas.
En momentos difíciles para la Iglesia pre y post conciliar rescatamos sus propias palabras de una entrevista con el diario El Litoral en 1996:
“Cada hombre nace prisionero de un momento de historia. Yo fui sacerdote y lo seré siempre, yo digo que seré sacerdote para toda la eternidad. Quiero morir sacerdote, no quiero morir fuera de la Iglesia aunque me pasen cosas”.
Un sacerdote atraviesa por momentos duros. En su vida hay soledades y abandonos parecidos a los de la Cruz.
“Insisto, quiero morir sacerdote, me siento encarnado en el misterio de Cristo”.
El Padre Leyendecker nos enseñó a hacer nuestro propio camino y a crecer desde la libertad.
Nos mostró que el sufrimiento no significa tristeza y que la soledad puede ser comunión cristiana.
El Padre Ernesto Agustín Leyendecker durante una entrevista en el diario El Litoral en el año 1996.
Foto: Archivo El Litoral