Mesa de café

Cromañón y los responsables

Erdosain

Abel suele ser terminante con sus apreciaciones: —Si Chabán es culpable, Callejeros también lo es; el fallo de los jueces por el caso Cromañón me parece un mamarracho.

Los primeros calores de la primavera se están haciendo notar y es por eso que ahora nos sentamos a las mesas de la vereda y en lugar de café tomamos lisos, salvo Marcial que nunca abandona su inefable taza de té acompañada con galletitas.

—Yo no sería tan duro con Callejeros -dice José-, me parece que ellos tienen poco que ver con lo sucedido. Además es una banda muy popular; mis hijos y los amigos de mis hijos cada vez que pueden los van a ver y cada vez que pueden se ponen una remera con la foto de ellos estampada.

—No confundamos mate de leche con ropero provenzal -observa Marcial- que la banda sea popular no quiere decir que no sean culpables y si tus hijos son fanáticos de Callejeros te aconsejaría que los vigiles un poco más, porque en cualquier momento intentan prenderle fuego a algún otro local... además no estaría mal que tus hijos y sus amigos estudien un poco de música y eduquen el oído porque, francamente, hay que tener una zanahoria en la oreja para que te guste ese adefesio que se llama Callejeros.

—Lo que pasa- tercia Abel que acaba de llegar- es que José como buen peronista se pone del lado de quien junta más gente, y no sólo los apoya sino que además supone que si son muchos son inevitablemente buenos.

—La información que yo tengo -digo- es que Callejeros convocaba a la gente para asistir al festival de las bengalas, eran los que más insistían en que dejaran pasar a todos -cobrándoles la entrada por supuesto- y la madre de uno de ellos vendía bengalas en la puerta.

—Yo no lo voy a defender a Chabán porque no lo conozco y creo que sus responsabilidades tiene, pero no me olvido -dice Marcial- que fue el único que intentó parar ese loquero suicida y lo único que recibió por su gesto fueron silbidos e insultos propinados por los hijos de quienes ahora como familiares piden a gritos su condena.

—Chabán es responsable -digo yo- pero no más responsable que la mayoría de los dueños de los locales nocturnos que coimean a los funcionarios porque no tienen las instalaciones en regla, pero una cosa es ser culpable por coimear a alguien y otra muy distinta es ser culpable de la muerte de casi 200 personas.

—A esto hay que agregarle -dice Marcial- que el intendente de la ciudad de Buenos Aires fue depuesto, acusado de ser responsable de esas muertes.

—Bien merecido se lo tiene por gorila- dice José.

—Lo que sucede -agrego yo- es que a los pícaros de los abogados de los familiares les interesaba la cabeza de Ibarra porque de ese modo se probaba la responsabilidad del Estado y, por lo tanto, la indemnización es mucho más alta.

—Lo que a mí me llama la atención es que no se sepa nada de quienes arrojaron las bengalas -dice Abel.

—Es que a nadie le importa saberlo y, además, a nadie le interesa -contesta Marcial con una sonrisa-. Si se conocieran a los autores de haber arrojado las bengalas el Estado dejaría de ser responsable de la tragedia y las indemnizaciones serían mucho más bajas.

—Vos no podés burlarte del dolor de los familiares -replica José.

—El dolor de los familiares es auténtico- responde Marcial- pero también es auténtico su deseo de cobrar más plata. No es lo mismo el dolor sin un peso en el bolsillo que el dolor con mucha plata.

—No comparto -dice José.

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