Sólo una aceptable respuesta defensiva para rescatar en el equipo del Turco...

Colón quería ganar pero olvidó algo: jugar bien

Mal arbitraje de Favale, que perjudicó más a River que a Colón, y un punto que se cotiza porque fue en el Monumental y como resultado de una actuación con pocas luces.

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Diego Buonanotte mantuvo un duelo particular con Rivarola, quien muchas veces lo sufrió cuando el “Enano” lo encaró, y en otras aprovechó para proyectarse por sorpresa y con espacios. Un remate de “Pirulo” fue desviado en forma espectacular por Vega.

Foto: AFP

Enrique Cruz (h)

(Enviado Especial)

Depende del cristal con el que se mire. Como aspecto principal, siempre, absolutamente siempre, un empate en el Monumental se cotiza. Máxime para Colón, que apenas pudo ganar una sola vez en ese estadio en casi 30 partidos jugados allí, desde 1966, entre ambos equipos. Ocurre que viene tan mal este River, cuestionado desde afuera por una hinchada que alienta durante el partido pero que silba en el final; con un entrenador al que, a esta altura, se le critica todo; con más candidatos políticos que en las elecciones para presidente de la Nación y con un futuro sombrío respecto de lo que pueda llegar a ocurrir si queda eliminado de la Sudamericana y si su marcha en el Apertura continúa entre tantas penumbras, que estaba lindo para pegarle el golpe, como dijo el Turco en la semana (dicho sea de paso, eso que “River es un cúmulo de jugadores que están a la deriva” lo dijo, así, textualmente, por más que ayer haya expresado su enojo y no haya querido hablar con la prensa por entender que esas declaraciones fueron inventadas, tergiversadas o sacadas de contexto).

Pasa, y vuelvo a lo del cristal con el que se mira un resultado y una producción futbolística, que para ganar un partido, por más que enfrente haya un rival debilitado, hay que hacer méritos. Hay que jugar bien o, por lo menos, mejor que el rival; y Colón no hizo ni una cosa ni la otra. Aguantó el 0 en su arco por tres motivos: 1) porque la defensa fue lo más rescatable; 2) porque River no fue lo suficientemente creativo y profundo para atacar; 3) porque le dio una manito Favale con algunos errores (de él y de los líneas también) que perjudicaron a River (caso concreto: el gol anulado a Cabral, claramente habilitado).

La realidad marca que Colón no hizo méritos para ganar. Jugó algo mejor en el primer tiempo que en el segundo, pero no lo suficiente como para merecer ese resultado que, no caben dudas, vino a buscar al Monumental. Sin gravitación en los dos puntas (Fuertes y Nieto), ausente Bertoglio (no jugó en una posición que lo favorezca) y apenas con un esbozo de recuperación en la parte final, cuando el Turco le dio aire al mediocampo con las entradas de Quilez y Pellerano.

No es culpa del esquema

El Turco cambió para jugar ante River. Paró al equipo con un 4-4-2 que, en algunos casos, generó sorpresa después de la goleada ante Tigre. Pero estuvo bien pensada la variante. Es que River pone cuatro jugadores en posiciones ofensivas. El deslucido Fabbiani va de punta neto, pero en tres cuartos de cancha se mueven Buonanotte (a veces volcado como wing derecho), Ortega y Mauro Díaz. Entonces, había que defender con cuatro atrás y con un volante tapón (Capurro), con la firme misión de no dejarse ganar las espaldas por Ortega.

La idea era atacar por los costados. Por eso, la presencia de Bertoglio por derecha y de Ricky Gómez por izquierda, más el adelantamiento de Alfredo Ramírez ocupando posiciones centrales pero más ofensivas que la de Capurro. El concepto estuvo claro, la ejecución, evidentemente, falló.

Lo único criticable fue la posición de Bertoglio. Como siempre, con los 90 minutos jugados es fácil opinar, pero Bertoglio jugó condicionado y limitado por la raya, sin espacios, ahogado y bien absorbido por la marca de Orbán. Y si a eso le sumamos el flojo trabajo de los dos delanteros, más la poca gravitación de Alfredo Ramírez, llegamos a la conclusión de que al equipo sólo le quedaba lo que podía hacer el tándem Rivarola-Gómez por izquierda, que fue de lo poco para rescatar en Colón cuando el equipo tuvo la pelota.

Es decir, el esquema sirvió para solidificar lo defensivo, pero no para fortalecer lo ofensivo. La pregunta es: ¿lo ofensivo no anduvo por culpa del esquema o por el bajo nivel de los que deben atacar? Un poco de ambas cosas, aunque posiblemente se debió más a los bajos rendimientos individuales que a las posiciones en la cancha, pues el único que se vio perjudicado por esto último pudo ser el pibe Bertoglio.

Colón lo dejó crecer

El Turco, en las declaraciones que levantaron polémica y enojo, dijo que una de las clave era no dejarlo crecer a River. “Hay que matarlos, hay que darles el golpe”, señaló. Sin embargo, luego de un primer tiempo parejo, el arranque del segundo tiempo fue lo mejor de River y lo peor de su equipo. En ese pasaje aguantó la defensa y tuvo que echar mano Mohamed al banco de suplentes para cambiar la historia. Terminó armando un mediocampo más defensivo que, paradójicamente, transformó al equipo en más ofensivo. ¿Por qué?, porque Quilez (defensor) entró por Ramírez (volante), Pellerano (volante de marca) por Bertoglio (volante de ataque) y Nicolás Torres (defensor) por Ricardo Gómez (volante ofensivo). Sin embargo, el equipo empezó a recuperar más rápido la pelota y se animó con Pellerano y con Quilez, al punto tal que las únicas llegadas se produjeron con algunos desbordes del pibe sabalero por derecha y un par de remates de media distancia del ex Chicago y Arsenal.

River se animó en el segundo tiempo. Complicó con Buonanotte por derecha hasta que, increíblemente, Gorosito lo sacó. Después, trató de darle más rapidez al ataque con la entrada de Villalva por un intrascendente Fabbiani. Hubo jugadas de peligro, algunas dudas, muchos cuestionamientos para Favale (de los dos lados, aunque más de River) y un resultado final que exime de mayores comentarios respecto de su justicia (no tanto de la legitimidad) porque ni River ni Colón hicieron lo suficiente para ganar el partido.

Entonces, ¿vale el punto?

Siempre vale si es ante River y en el Monumental, de eso no caben dudas. Cabe sólo la aclaración de que si Colón hubiese tenido un nivel más alto en sus individualidades, quizás la historia habría sido diferente. Por ejemplo, ¿qué hubiese pasado si Colón embocaba un gol?, ¿de qué manera se hubiese recuperado River?, ¿cuál iba a ser el comportamiento de la gente, que silbó al final del partido?

Estas son las preguntas que uno se hacía antes del partido y sin que se consumaran los 90 minutos. Pero en la cancha, Colón hizo lo mínimo indispensable para llevarse un buen resultado: defendió medianamente bien. En todo lo demás, el equipo estuvo lejos de lo que puede dar: no generó fútbol, atacó con pocas variantes, no tuvo gravitación ofensiva por parte de los delanteros y eso lo llevó a desaprovechar el handicap que le daba un River que venía golpeado, vapuleado y muy poco confiable en su aspecto defensivo.

Colón quería ganar pero olvidó algo: jugar bien

Cabral se anticipa a Pozo y cabecea el centro de Buonanotte marcando un gol legítimo que Favale anuló a instancias de Lobatto, su asistente. Fue una jugada clave del partido y uno de los tremendos errores de Favale.

Foto: DyN

Un arbitraje lleno de errores

Gabriel Favale y sus dos asistentes redondearon una tarde para el olvido. Si bien existieron fallas que perjudicaron a Colón (hubo una mano de Coronel en el primer tiempo adentro del área que Favale vio como casual), los mayores errores fueron en contra de River, sobre todo el gol anulado a Cabral a instancias del línea Lobatto por supuesta posición adelantada, que no existió.

Luego, se equivocó cuando Ortega, en gran jugada, dejó mano a mano a Buonanotte con Pozo (tapó el arquero) otra vez a instancias del asistente, aunque esta vez fue Beares, mientras que pudo haber cobrado un penal en el área de Colón (Goux a Cabral) y tanto Garcé, por reiteración de faltas estando amonestado, como Fabbiani y el Bichi Fuertes, que le entró muy fuerte en el segundo tiempo a un rival, pudieron recibir alguna sanción más dura por parte de Favale.

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No le haga mucho caso a lo que marca la foto, porque debe haber sido la única vez que Fabbiani consiguió superar la marca de Goux, uno de los mejores jugadores de Colón y del partido.

Foto: AFP

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Ferrero y Mauro Díaz disputan con firmeza y pierna levantada la posesión de la pelota.

Foto: Télam

13

partidos

con la valla invicta tiene Diego Pozo, contabilizando los 32 encuentros como titular ocupando la valla sabalera. Es un buen promedio de encuentros, en los que no le pudieron marcar goles.

/// SÍNTESIS

River 0

Colón 0

Cancha: River.

Árbitro: Gabriel Favale.

Recaudación: 394.896 pesos (se vendieron 22.845 entradas populares).

River: Vega; Galmarini, Cabral, Coronel y Orban; Almeyda y Barrado; Buonanotte, Ortega y Mauro Díaz; Fabbiani. AS: Navarro. Estuvieron en el banco: Ferrari, Villagra, Paniagua y Lamela. DT: Néstor Gorosito.

Colón: Pozo; Ferrero, Garcé, Goux y Rivarola; Bertoglio, Capurro, Alfredo Ramírez y Ricardo Gómez; Nieto y Fuertes. AS: Marcos Díaz. Estuvieron en el banco: Candia, Lucas Acosta y Castillo. DT: Antonio Mohamed.

Cambios: en el segundo tiempo, a los 12 min, Villalva (R) por Fabbiani; a los 13 min, Pellerano (C) por Bertoglio; a los 26 min, Quilez (C) por Alfredo Ramírez; a los 32 min, Nicolás Torres (C) por Gómez y, a los 33 min, Bou (R) por Buonanotte.

Amonestados: en Colón, Garcé, Rivarola y Gómez.