CUMBRE MUNDIAL
El FMI auditará la economía argentina
La fecha de la misión será acordada el mes próximo en un nuevo encuentro que mantendrán el ministro Boudou y el director gerente Dominique Struass-Kahn. Antes de fin de año se conocerían las ofertas al Club de París y a los holdouts.
De la Redacción de El Litoral
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El Fondo Monetario Internacional volverá a auditar la economía argentina aunque el ministro de Economía, Amado Boudou, y el director gerente del Fondo, Dominique Strauss-Kant, ayer no alcanzaron un acuerdo pleno por la denominada revisión del artículo IV y continuarán negociando durante la primera quincena de noviembre en Canadá.
Boudou aseguró que no habrá una misión de auditoría convencional sobre las cuentas de la Argentina y sostuvo que sólo será un intercambio de información a nivel técnico, que es la aspiración del gobierno argentino.
“Una misión de auditoría no va a haber, lo que sí puede haber es una reunión o misión en un contexto de intercambio de información donde Argentina exponga sus cuentas, su plan de gobierno, sobre todo en el marco del G-20”, dijo el ministro.
Por su parte, el FMI aún no se pronunció sobre cómo ha quedado la relación con la Argentina, más allá de algunas declaraciones hechas por el jefe del Hemisferio Occidental del FMI, Nicolás Eyzaguirre, quien anticipó que la misión opinará de política económica y se reunirá con representantes del sector privado.
Consultado Boudou sobre los alcances de la revisión acordada, el jefe del Palacio de Hacienda dijo que aún faltan definiciones centrales, como por ejemplo la fecha.
“No hemos definido la fecha porque estábamos hablando de estas cuestiones, que la reunión iba a ser de carácter puramente técnico. Argentina no va a permitir ni espera recibir ninguna cuestión relativa a políticas publicas, monetarias, sino que tiene que ver con un intercambio de información”, recalcó Boudou.
Relación
Esta mañana, apenas pisó Ezeiza, Amado Boudou, insistió con que la relación con el Fondo Monetario Internacional será “estrictamente técnica”, porque la Argentina quiere terminar con una “historia bastante negra donde los gobiernos aceptaban cualquier condición que se les ponía”.
Además, el ministro negó que exista la intención de alcanzar un acuerdo con los bonistas que no ingresaron en el canje de deuda (holdouts), al afirmar que “no es una decisión tomada” y que “se está trabajando en una propuesta”.
“Primero no sería un acuerdo, sería una oferta, una oferta peor (de la realizada en el anterior canje de deuda), es decir, con condiciones todavía más ventajosas para la Argentina”, destacó Boudou.
En el mismo sentido, dijo: “Hemos tenido reuniones en Estambul” en relación con el Club de París y señaló que “estamos trabajando para hacer algo”, pero insistió en que “siempre que sea beneficioso para nuestro país”.
Boudou, además, aseguró que “Argentina ya volvió a los mercados de capitales. Se nos ofreció la oportunidad de colocar un nuevo bono -en referencia con la oferta realizada en Estambul por bancos estadounidenses a través del Banco Central para colocar a una tasa del 13,5 %- pero nosotros vamos a tomar la decisión de a qué tasa, cuando sea conveniente”.
El ministro remarcó, por otra parte, que lo que se lleva de este viaje es “la relación y el contacto directo con los inversores”, a quienes “pudimos contarles cara a cara lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos, y también la reacción de los mercados”.
Los retos pendientes del nuevo FMI
El “nuevo FMI” de Dominique Strauss-Kahn salió fortalecido de la recesión y logró borrar parte de la mala imagen dejada por la crisis argentina, pero tiene varios retos pendientes, como abrirse a los emergentes y vencer las reticencias de países desarrollados como Alemania.
Todavía tiene que concretar algunas de sus promesas más importantes como la de dar un mayor peso en sus instituciones a las principales economías emergentes, para reflejar mejor la realidad de la economía mundial.
En Estambul, dio el primer paso, al respaldar sus 186 miembros la propuesta del G-20 de aumentar en al menos 5 % las cuotas de las naciones en desarrollo de aquí a 2011.
“Vamos a necesitar mucho trabajo para lograr el consenso”, declaró, en alusión a las duras negociaciones que van a empezar entre los emergentes, liderados por países como China y Brasil, que quieren más poder, y los desarrollados que se niegan a ceder terreno. Sin contar a España, que se siente subrepresentada.
En verdad, la batalla por un “nuevo FMI” ya empezó. Los países del Bric (Brasil, Rusia, China, India), que deben comprar bonos del FMI por un total 80.000 millones de dólares, han supeditado su colocación en los Nuevos Acuerdos para la Obtención de Préstamos (NAP) -un programa que permitirá al FMI disponer de 500.000 de dólares para efectuar préstamos rápidos- a que tengan más poder de decisión.
De hecho, los 80.000 millones de los Bric representan un 16 % de los 500.000 millones. Ese porcentaje daría a los cuatro países del Bric una minoría de bloqueo en el NAP. Un precedente que les permitiría reivindicar un peso idéntico en el conjunto del FMI.
Los países desarrollados también plantean exigencias. Alemania le dio un inesperado llamado de atención al Fondo en la reunión que debía consagrar su renacimiento: advirtió de los inconvenientes del aumento de los recursos de la institución financiera, que desea disponer de 750.000 millones de dólares, al considerar que podría reforzar la idea de que cualquier país puede ser rescatado gracias a la ayuda de la institución financiera.
“No estamos convencidos de que el FMI tenga que asumir la función de aseguradora generalizada para las obligaciones financieras del sector público”, afirmó el presidente del Banco Central, Axel Weber, sacando del cajón el discurso que ya tenía su país tras la crisis argentina e insistiendo en que los recursos deben ser provisorios.
Y en América Latina, el “nuevo FMI” tampoco seduce a países como Ecuador.
“No creo que se pueda tapar el sol con un dedo”, declaró el ministro ecuatoriano de Economía, Diego Borja, quien todavía recuerda que “detrás de las políticas del FMI y del BM, había que enviar a la policía, porque había siempre convulsiones sociales”.
La buena relación de Boudou y Strauus-Kahn se pondrá a prueba la primera quincena de noviembre en Canadá.
Foto:Télam
Contracción
La contracción de la economía de la Unión Europea (UE) en el segundo trimestre del año fue peor de lo previsto, de 0,3 por ciento, frente al 0,2 por ciento inicialmente calculado, según las cifras definitivas difundidas hoy por el instituto de estadísticas Eurostat. El producto interior bruto (PIB) en los 16 países que conforman la zona euro también se contrajo más de lo previsto, al caer 0,2 por ciento, una décima más que la cifra inicialmente estimada. Respecto del mismo período de 2008, el PIB cayó en el segundo trimestre de este año 4,9 por ciento en el conjunto de la UE, de 27 socios, y 4,8 por ciento en la zona euro. Las cifras de Eurostat confirman que Alemania y Francia lograron salir de la recesión en el segundo trimestre, al registrar índices de crecimiento de 0,3 por ciento. Por el contrario, otras grandes economías europeas, como el Reino Unido, Italia y España, continuaron en terreno negativo. Polonia fue el único país miembro de la UE que registró en el segundo trimestre un crecimiento positivo, de 1,4 por ciento, en relación con el mismo período del año pasado.