Las tropas se enfrentan a una fuerte resistencia

Sigue la ofensiva del ejército

paquistaní contra los talibanes

La región tribal de Waziristán del Sur, donde se llevan a cabo los enfrentamientos, es el principal bastión de los talibanes en el país.

 

[email protected]

Télam-AFP-EFE

Las Fuerzas Armadas de Pakistán prosiguieron hoy con ataques aéreos y combates de tierra su ofensiva de gran envergadura contra la milicia talibán en la región tribal de Waziristán del Sur.

Aviones de combate destruyeron anoche varias posiciones de los insurgentes islamistas, informó un funcionario del servicio secreto a la agencia de noticias DPA, con la condición del anonimato.

La misma fuente indicó que las tropas se enfrentan a “una fuerte resistencia talibán”, pero avanzan desde tres direcciones sobre la ciudad de Makeen, que se encuentra bajo control de los rebeldes.

Tras una serie de sangrientos atentados, el ejército paquistaní lanzó el sábado una nueva ofensiva contra los talibanes en su feudo junto a la frontera con Afganistán.

En la ofensiva participan más de 30.000 soldados, frente a los cuales hay unos 15.000 combatientes fuertemente armados de la milicia talibán y la red Al Qaeda.

Según datos militares, en los combates registrados ayer murieron al menos 60 rebeldes y cinco soldados. Los talibanes, en cambio, sólo admitieron la muerte de “unos cuantos” combatientes.

Mientras tanto, en Islamabad se reunieron el primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, y el comandante supremo de las Fuerzas Armadas estadounidenses en Medio Oriente, general David Petraeus, para analizar la situación en la región fronteriza con Afganistán.

Según el canal televisivo estatal PTV, Gilani le dijo a Petraeus que la ofensiva militar en Waziristán del Sur -donde se desarrollan los más feroces combates- cuenta con el “apoyo total” de su gobierno y de la nación paquistaní.

Objetivo

En la ofensiva, los militares paquistaníes tienen como objetivo los jefes talibanes. “Los objetivos principales son los mandos, esperamos capturar a los jefes”, declaró el general Athar Abas, portavoz del ejército, en una conferencia de prensa.

Los choques más cruentos tuvieron lugar en los alrededores del municipio de Sherwangi, donde los militares encontraron “fuerte resistencia” por parte de la insurgencia.

Según la versión militar, las tropas lograron capturar las posiciones de los extremistas, asegurar la localidad y consolidar el perímetro alrededor de Wuzi Sar y Boya, zonas bajo control del ejército desde ayer.

Además, las tropas “consolidaron sus posiciones” al sur y el suroeste del municipio de Razmak y aviones de combate destruyeron almacenes de armas y munición ubicados en cuevas en la zonas de Ladha y Makeen, desde donde los insurgentes lanzaron proyectiles contra las tropas.

Las fuerzas de seguridad, que están llevando a cabo maniobras para rodear la zona de Kotkai, localidad de origen del cabecilla talibán Qari Hussain, quien supuestamente instruye a terroristas suicidas, también luchan contra la insurgencia en el valle septentrional de Swat, donde unos 1.700 extremistas han perdido la vida desde fines de abril.

En el parte militar de hoy, el ejército dio cuenta de la detención de 15 sospechosos tras destruir un campo de entrenamiento de terroristas en Jamalasar, mientras otros 11 se rindieron en otras varias zonas del valle.

Sigue la ofensiva del ejército paquistaní contra los talibanes

El ejército paquistaní lanzó el sábado una ofensiva contra el principal bastión de los talibanes paquistaníes, en la demarcación tribal de Waziristán del Sur (noroeste). La ofensiva ha causado un éxodo masivo de civiles de Waziristán, dificultado además porque las autoridades han impuesto un toque de queda en varios puntos de la demarcación, donde hay desplegados unos 30.000 soldados y paramilitares.

Foto: AGENCIA AFP

Santuario de talibanes y Al Qaeda

Las zonas tribales del noroeste de Pakistán se han convertido gradualmente, desde el fin del régimen de los talibanes en 2001 en el vecino Afganistán, en nuevo santuario de la red islamista Al Qaeda y base de retaguardia para los talibanes afganos.

Al lanzar el sábado una ofensiva en el distrito de Waziristán del Sur, el ejército paquistaní ataca el principal bastión de estos combatientes islamistas.

Se trata de las tribus Mehsud, que reinan en las dos terceras partes de este territorio montañoso e integran esencialmente el mando y las tropas del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP), principal responsable de la ola de atentados que mató a unas 2.300 personas en todo el país en algo más de dos años.

El Waziristán del Sur es el más meridional de los siete distritos que forman las Zonas Tribales Administradas por el Estado federal (Fata): Bajaur, Jyber, Kurram, Mohmand, Orakzai, Waziristán del Norte y Waziristán del Sur.

Las Fata son limítrofes de territorios afganos dominados por los talibanes o que enfrentan una fuerte insurrección islamista.

La frontera, ubicada en elevados macizos montañosos, es muy porosa y sus poblaciones -de una y otra parte- son tribus de la etnia pashtún, la de los talibanes afganos y de sus pares paquistaníes.

Kabul y Washington acusan a los talibanes afganos de poseer bases de retaguardia en las Fata, y aseguran que eso ocurre con la anuencia y la ayuda de algunos elementos de los servicios de información paquistaníes.

Los cuatro millones de habitantes mayoritariamente pashtunes de las Fata, igual que los de Afganistán, rechazan reconocer la frontera que separa a ambos países.

Las Fata tienen representantes electos en el Parlamento Federal. Están teóricamente administradas -en las zonas que no están en manos de los rebeldes- por “agentes políticos” bajo la autoridad del presidente de Pakistán.

Pero, salvo si el jefe del Estado impone de forma explícita una ley federal, la legislación del resto del país no se aplica en las Fata.

Así, las Fata son administradas en virtud de un código, el Frontier Crimes Regulation redactado en 1901 por los británicos. La justicia y la policía dependen de los líderes tribales y de los Consejos de Veteranos.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó las Fata de “lugar más peligroso del mundo para los estadounidenses”. Washington piensa que la dirección de Al Qaeda, e incluso Osama Ben Laden y su adjunto Ayman Al Zawahiri, se esconden ahí, y que la red ha reconstituido sus centros de entrenamiento tras su fuga de Afganistán a fines de 2001.