Media hora de terror...
Audaz asalto en heladería
de avenida General Paz
Se trata de la heladería Grido, sucursal de Av. General Paz y Huergo. Tres delincuentes tomaron el control del lugar y encerraron a las empleadas y a dos clientas. Se llevaron dinero y teléfonos celulares.

El atraco se consumó a plena luz y en un sector que es muy concurrido por personas. Durante media hora, el negocio y las víctimas estuvieron a merced de los rufianes.
Foto: Danilo Chiapello
Danilo Chiapello
“No flaco... hoy no te van a atender. Están reparando unas máquinas adentro”. Con estas palabras un osado sujeto logró neutralizar la inesperada aparición de un proveedor, el que había llegado a un comercio en plena ejecución de un asalto.
Las últimas luces de la tarde del viernes estaban partiendo (minutos antes de las 19) cuando tres individuos ingresaron a la heladería Grido, en su sucursal de Av. General Paz y Huergo, en el corazón de Sargento Cabral.
Se trataba de tres sujetos jóvenes de entre 20 a 25 años, todos vestidos con ropas de operarios. Con absoluta calma, cada uno de los “clientes” hizo su pedido y se acomodaron en las sillas dispuestas en el interior del comercio.
Nada hacía sospechar algo malo. Sin embargo, una vez terminado el postre llegó el momento de exhibir sus verdaderas intenciones.
A cara descubierta
Sin vacilaciones, los tres hombres se pararon y sacaron a relucir armas de fuego. Es de hacer notar que los malvivientes en ningún momento cubrieron sus rostros.
Uno de ellos pasó por detrás del mostrador y encañonó a la encargada y a tres empleadas. Bajo amenazas, las víctimas fueron obligadas a introducirse en el interior de un baño, que se encuentra en un apartado del local. Igual suerte corrieron dos adolescentes (de unos 16 años) que también se encontraban disfrutando de unos helados.
Todas las mujeres (seis en total) fueron reducidas y maniatadas con precintos plásticos. Si bien no ejercieron violencia física, hubo acciones intimidantes para con las víctimas.
Por ejemplo, la encargada fue blanco de amenazas para que revele dónde estaba toda la plata. También una empleada a quien le indicaron una temeraria advertencia: “Vos olvidate de nuestros rostros”, le dijeron.
Inesperado
Y fue en plena ejecución del asalto cuando al lugar llegó un proveedor del negocio. La inesperada “visita” fue resuelta con llamativa habilidad por parte de unos de los cacos que, sin ruborizarse, se puso cara a cara y despachó al trabajador: “Hoy no te van a atender porque están realizando reparaciones adentro”.
Dicho esto, el proveedor se retiró mientras el rufián retomaba el control del asunto. Así las cosas, se hicieron de todo el dinero de la caja, y de otra suma destinada a la circulación de los locales, por un total cercano a los 3 mil pesos.
Los osados malvivientes también se llevaron la plata que cada una de las víctimas tenía consigo, como además sus teléfonos celulares, para finalmente darse a la fuga.




