GRAN MURAL MIRA A LA 9 DE JULIO
Los objetos de placer de Marcos
López en una sola imagen
El artista santafesino propone una escena veraniega con diversos íconos de la felicidad de clase media y objetos de deseo presentados en clave publicitaria.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL
Una imponente imagen sorprende a quienes transitan por la Avenida 9 de Julio en Capital Federal. Se trata de una obra del artista santafesino Marcos López que realizó especialmente para ese lugar, ese tamaño y para esta época del año.
“Terraza”está desde octubre pasado en la fachada del Edificio Del Plata (Carlos Pellegrini 211), reproducida sobre una enorme tela de 88 x 34 metros.
La obra -que mira a la Avenida 9 de Julio- es parte del proyecto de intervención urbana a gran escala, Arte en el Plata, de los ministerios porteños de Cultura y de Espacio Público y la Fundación Banco Ciudad. El proyecto comenzó el año pasado y ya permitió apreciar obras de los artistas Fabián Burgos, Guillermo Ueno y Max Gómez Canale.
UNA ILUSIÓN AL PUEBLO
“Como dice el rosarino Fito Páez, “dale alegría a mi corazón”; se tata de darle una ilusión al pueblo. A la gente que está trabajando en el centro, con calor... unos segundos de ilusión”, dice el artista. “La felicidad de la clase media es la más estereotipable y predecible de las felicidades. Lo digo con total conocimiento de causa: la pelopincho en la terraza, tiramos algo a la parrilla, un vinito, un chapuzón... y se acaban los problemas por un ratito”.
“Abajo, en la gran urbe descontrolada y egoísta, la vida sigue en un torbellino sin sentido para llegar a fin de mes. Y después, otro mes. Hasta el final.
“Creo que la obra reúne muchas de mis obsesiones-iconos-objetos de deseo: la mortadela, la morcilla, la picada argentina, la piletita en la terraza, la camiseta sin mangas, los forzudos, las chicas pechugonas, las sirenas... etc, etc, etc. Junté todos mis objetos de placer en una sola imagen”.
Y agrega: “Es una foto antipsicologista. Imposible de soportar cualquier abordaje intelectual-conceptual-crítico. Es profunda y ridícula al mismo tiempo. Absolutamente salvaje en el placer. Respetuosa. Se centra en las delicias básicas del ser humano: el vino, la comida rica, las chicas lindas y los muchachos lindos entre comillas...”.
Según el artista su idea inicial fue que parezca un anuncio de mortadela. Buscó confundir al ciudadano saturado de anuncios publicitarios, con una obra pura y estrictamente artística que parece un anuncio de publicidad, derrochando sonrisas de dudosa credibilidad que miran a los ojos al
espectador.
“La foto es sincera. Los que sirven el vino y cortan el salame te están mirando a los ojos”, nos dice.




