Tribuna política
“El futuro llegó hace rato” (*)
Tribuna política
“El futuro llegó hace rato” (*)
Dr. Oscar Ariel Martínez.
En nuestra Provincia asistimos perplejos a una problemática ambiental de dimensiones aún desconocidas. Los Departamentos 9 de Julio, Vera y General Obligado, entre otros, sufren de una intensa sequía que lleva más de tres años y que no sólo arruinó cultivos, sino que también arrasó con gran parte de la producción ganadera, hasta el punto de hacer peligrar la subsistencia de ese recurso.
A esto se suma que, según reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Nacional del Agua (INA), se pronostica una crecida del río Paraná, como consecuencia de las lluvias que se están produciendo en la hermana República del Brasil. Dicha situación obliga a retirar de la zona de islas unas 250 mil cabezas de ganado bovino y trasladarlas a otros campos de la zona donde no hay ni pasto ni agua.
Podemos afirmar que la falta de visibilidad de la problemática ambiental, sumada a la ausencia de políticas públicas provinciales que consideren el impacto de las decisiones sobre este aspecto, es al menos corresponsable de esta situación de extrema gravedad. No puede considerarse inocuo el impacto que han generado decisiones como la canalización de los bajos submeridionales, la ausencia de diques de retardo, o el deficiente tratamiento de los residuos urbanos sólidos en la región desaprovechando la biomasa como vía para la generación de energía, entre otras tantas decisiones desacertadas, que han puesto en juego la salud de nuestra población.
En las pasadas semanas tuve oportunidad de asistir a una de las charlas que brindó el ex vicepresidente de los Estados Unidos y ex candidato a Presidente del mismo país, Al Gore, quien obtuviera el premio Nóbel de la Paz en virtud de su posición sobre el cambio climático en el mundo. Muchas de sus aseveraciones adquieren sentido y son escalofriantemente ciertas, en regiones como la nuestra, que sufren las consecuencias de ese cambio año a año. Este disertante, al que debemos reconocerle tener información de calidad, nos manifestaba que los 10 años más calurosos del siglo se han dado en los últimos 19 años. Es urgente trasmitir que a partir de los años 80, las temperaturas oceánicas no dejan de subir y se originan allí más tifones y huracanes, a punto tal que en las últimas décadas han crecido un 50 % en presencia y en intensidad. Obviamente ello implica más inundaciones, por la sencilla razón de que existe mayor evaporación y por tanto más lluvias. Hechos como el de Tartagal son síntomas que lamentablemente se repiten y volverán a reiterarse. Pero en otras regiones se sufren grandes sequías, porque la mayor temperatura evapora las aguas superficiales y extrae la humedad de la tierra. Ejemplos de este efecto en el mundo existen por cantidad.
Pero la situación no sólo nos impacta con sequías e inundaciones sino también produciendo o reeditando enfermedades que parecían extinguidas, o generando aún nuevas pandemias. Los problemas de dengue y malaria o zoonosis como las garrapatas, ya son partes de nuestra nueva realidad. En las Islas Maldivas están pensando trasladar el país, porque tenderá a desaparecer bajo las aguas, y hace unos pocos días sus gobernantes impactaron al mundo teniendo allí una reunión de gabinete submarina, buscando generar conciencia.
La demanda por el crecimiento poblacional crece y ello exige la generación de más energía, generando mayor presión sobre el medio ambiente. Esta semana el jefe de la Agencia Internacional de la Energía se oponía al nuevo régimen de ayudas a la industria del carbón en España, que obviamente va en contra del Tratado de Kioto.
En la provincia de Santa Fe es necesario entender que debemos enfrentar los problemas con otra cabeza, que nuestros desafíos reales están vinculados a hechos concretos, que nos impactan pero que aún pareciera ser que no nos conmueven. Actuamos como la rana que por ir hirviéndose de a poco no reacciona. Nuestra concepción de que existe otra forma de hacer las cosas, nos exige compatibilizar desarrollo con protección del medio ambiente. Para entender la urgencia de esta necesidad basta con preguntarle a los productores de carne del norte de la provincia. Debemos abordar los temas importantes y abandonar las naderías, tenemos que mirar más alto y olvidar el ombligo de cada uno, como lo hicieron esos jóvenes ingenieros en sistema que cita Al Gore como ejemplo, que fueron capaces de anunciar casi una década antes de que aconteciera, que el hombre estaba en condiciones de alunizar.
El otro día leía con atención una entrevista a Juan Manuel Díaz, un joven de la ciudad de Rosario, que es uno de los diseñadores estrella de la marca Alfa Romeo, en Italia. Al finalizar la nota, ante la pregunta del periodista sobre cómo ve al país desde Italia, el joven manifestó algo que me llamó poderosamente la atención. Dijo textualmente: “Creo que hay una crisis de líderes políticos terrible. Yo sigo viendo la misma gente que aborrecí a los 20 años”.
Nosotros estamos convencidos de que la generación de nuevos líderes no significa tanto cambiar a las personas, o las caras, no significa tanto cambiar la edad de la dirigencia, sino lograr cambiar sus objetivos y su accionar.
El futuro llegó -como dice el título- hace rato; y debemos ahora trabajar para solucionar nuevos y viejos problemas, destinando todo nuestro potencial a concretar acciones concretas que ayuden al desarrollo continuo y en paz que merece nuestro pueblo.
Aunque algunos todavía no lo entiendan, no podemos esperar más: el futuro es ahora y este es nuestro desafío porque éste es nuestro tiempo.
(*) Frase de la canción “Todo un palo” de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota.
La inundación prevista en el río Paraná está obligando a los productores al traslado del ganado. En el norte provincial la situación se agrava por la prolongada sequía, que ha dejado sin pasturas los campos de tierra firme.
Foto: Archivo El Litoral