Eduardo Freiler

“En el consumo de drogas también

se tiende a criminalizar la pobreza”

El presidente de la Cámara Federal Penal de Capital Federal disertó en nuestra ciudad, invitado por el Inadi. Las cuestiones que se plantean tras el fallo de la Corte sobre despenalización al usuario de drogas.

De la redacción de El Litoral

[email protected]

-Pasado un tiempo del fallo de la Corte sobre despenalización de drogas. ¿Está claro cuáles son sus reales alcances?

-Sigue habiendo dudas. Va a depender del análisis que hagan de ahora en más los diferentes jueces. De todas maneras, es un fallo largamente esperado por muchos actores judiciales y sociales que trabajan la cuestión del consumo de drogas como un problema social. El problema es determinar qué es lo que ha dicho el fallo. Y creo que, a esos efectos, la Corte ha sido muy clara, con una redacción muy accesible para quien no sea un técnico jurídico. Y también al decir que ésto no implica la legalización de la droga.

-Lo que hace es despenalizar a quien la posea para consumo personal.

-Claro, al menos en algunos casos. Ahora, esta desincriminación del usuario de drogas es un punto que lleva muchas dudas, porque lo que no dice el fallo -que tampoco hubiera podido decirlo- es cuáles son los umbrales considerados de tenencia para consumo. También dice “según las circunstancias, cuando no afecte a terceros”. Esto es volver al viejo fallo de Bazterrica, del año “86, y el problema de ahora en más va a estar en determinar cuándo hay una afectación a terceros.

-¿Y en qué tiene que consistir la afectación?

-Algunos votos, como los del Dr. Lorenzetti y la Dra. Highton, remarcan que esa afectación a terceros nunca puede darse si no hay un daño efectivo. Porque en derecho tenemos delitos de peligro abstracto. Creo que es alrededor de este punto donde va a girar de ahora en más la discusión. Y lo vamos a ver plasmado en los diferentes fallos. Acá el problema va a estar dado porque en la sociedad hay una tendencia a considerar y entender al usuario de drogas como un sujeto peligroso. Y si esto es así, si acá hay un peligro, podemos entender que ésa es una de las afectaciones a terceros de las que habla el fallo. Entonces, todo usuario es potencialmente peligroso. Peligroso en distintas formas, porque está instalada una idea de que los mayores delitos o los más violentos se cometen mientras los actores están bajo los efectos de drogas, o para conseguirla. Si partimos de ahí, todo consumo debe ser penado.

También dentro del fallo dice que la escasa cantidad no necesariamente es para consumo, porque alienta la posibilidad de que exista un tráfico hormiga, en pequeñas cantidades. Ya incluso hay quienes sostienen que los dealer hacen ésto, y se manejan con pequeñas cantidades. De modo que la discusión va a seguir siendo muy rica, hay muchos perfiles para abordar.

-¿Por ejemplo?

-Creo que hay que seguir trabajando en los aspectos preventivo-educativos. La Corte también ha instado al Poder Ejecutivo a contar con los resortes médico-asistenciales suficientes. Pero fundamentalmente hay que hacer un eje educativo de toda la sociedad, no solamente en cuanto a las malas experiencias que puede acarrear el consumo de drogas, sino también en cuanto a no identificar al consumidor como una persona exenta de derechos, considerar a los consumidores de ciertos estratos sociales como los más peligrosos. Lo que ha instalado también la idea de que hay algunas personas que pueden consumir y ésto no tiene consecuencias sociales; que si es de clase media va a estar contenido y asistido, pero que si es de clases de menores recursos es más peligroso. Lo que nos lleva una vez más a criminalizar la pobreza, de la mano con un determinado discurso acerca de la seguridad ciudadana. Por eso creo que se trata de educar a la sociedad, y exigirles a aquellas personas que tienen la responsabilidad de comunicar, que se trate de constatar fehacientemente si cuando se da una noticia o algún cuadro analítico-simbólico sobre consumo, realmente se está hablando de un trabajo científico avalado por cierta seriedad. Porque últimamente ha sido muy notorio el aumento del espacio en los medios sobre el aumento en el consumo del paco; cosa que realmente existe. Pero cuando se contrasta ésto con otros análisis, se ve que ni el aumento del consumo, ni el nivel de consumo en sí mismo, es tan significativo o alarmante como se lo hace ver.

-¿Aquí también hay una carga de discriminación?

-Esto tiene un destinatario fundamental, que en el caso de la Capital Federal, son quienes habitan las villas miseria. Y si podemos ir más allá, también los que pertenecen a otras nacionalidades, como los peruanos, que son sindicados como los nuevos integrantes de los narcogrupos. Que existe droga en las villas es un dato imposible de negar, pero en los grandes operativos que se han hecho no se hallaron cantidades como para justificar esos grandes titulares que pretenden que esos asentamientos están manejados por el narcotráfico.

Con lo cual, una de las primeras cuestiones en que hay que hacer base para cumplir con el mandato de la Corte, es partir de la realidad. Si no, difícilmente podamos llegar a buen puerto.

Creo que después sí vamos a poder dar un buen debate jurídico y obrar en consecuencia.

-¿Usted es partidario de la legalización del consumo?

-Yo creo que debería darse una legalización, por los menos de las drogas blandas y algunas de las consideradas duras, porque esta división ya es una conceptualización que no guarda mucho sustento científico. Hay un avance en muchos países, comenzando con la despenalización, ir a la legalización de ciertas drogas. Creo que es muy probable que la legalización pueda ser adecuada. No creo que sea posible en una sociedad como la nuestra, de cuño occidental. Porque, evidentemente, el tema de drogas pasa por lo moral, lo religioso, lo social, lo médico, lo antropológico y, naturalmente, económico. Por eso creo que sería saludable, por lo menos, dar la discusión, desde todos los aspectos posibles. Y este tipo de fallos y los proyectos que se están preparando en el Poder Ejecutivo, van a servir para alentar el debate, enterarnos, correr el velo de oscurantismo que cubre ciertas cuestiones. Creo que eso ya va a ser un paso muy positivo.

1_gd.jpg

“Hay que hacer acción educativa para no identificar al consumidor como una persona exenta de derechos y no considerar a los consumidores de ciertos estratos sociales como los más peligrosos”.

Foto: Guillermo Di Salvatore

Dudas que deja el fallo

Alcances: ¿Sólo refiere a marihuana o a todas las drogas? El caso es sobre marihuana, pero en su pronunciamiento, los jueces no hacen ninguna distinción.

Topes: El fallo alude a cantidades mínimas, consideradas para consumo personal. Pero no dice cual es el límite para superar esa condición.

Afectación: La Corte apunta a los casos en que no se afecte a terceros. Pero no queda claro de qué tipo de afectación está hablando.

Ambito: Sigue penalizado el consumo en espacios públicos. Pero hay dudas jurídicas en cuanto a la distinción entre privacidad e intimidad.

Calamaro

“Muchos han entendido que a partir del fallo ahora vamos a poder estar fumando un porro tranquilamente en la calle. Y así lo pensó Andrés Calamaro, cuando salió a festejar, y en vez de brindar prendió un cigarrillo de marihuana, en la presentación de un libro. Creo que conviene decir que, por esa actitud, Calamaro tiene abierta una causa penal”, aclaró Freiler.

/// EL DATO

2.jpg