Disidencias y paradojas parlamentarias

No hubo prórroga y por

hoy rige el juicio oral

Un desacuerdo legislativo impidió que se convierta en ley la prórroga para la entrada en vigencia total del nuevo Código Procesal Penal que, por lo tanto, hoy rige. La Corte trataría el tema mañana y Diputados buscaría subsanarlo el jueves.

Emerio Agretti/Luis Rodrigo

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Desde las 0 horas de ayer domingo, en la provincia rige el nuevo Código Procesal Penal, que establece la oralidad para los juicios. Esto ocurrió al cumplirse el plazo establecido por la ley, y a pesar de que la Justicia ni por asomo está en condiciones de aplicarlo. Pero, tras un ajetreado y paradojal trámite legislativo, la nueva prórroga que el gobierno pretendía -hasta fines de 2010 o incluso mediados de 2011- no llegó a tener sanción, enfrentando a la provincia a una encrucijada que se espera resolver en el curso de la semana pero que, hoy por hoy, configura una incoherencia institucional.

El primero de los próximos pasos lo daría la Corte mañana. En su reunión de acuerdo semanal, el Alto Tribunal -que también tuvo un rol trascendente en la votación de la semana pasada- analizará la imposibilidad de viabilizar la reforma y podría, como lo hizo el año pasado al vencerse el plazo original, establecer la inaplicabilidad del Código, por falta de recursos materiales, humanos e incluso administrativos.

Esto permitiría cubrir momentáneamente la irregularidad, hasta que la Cámara de Diputados tenga tiempo, el próximo jueves, de sancionar definitivamente la prórroga y volver la situación al cauce legal.

Paradoja

De todos modos, la Cámara Baja quedó expuesta a un dilema: aprobar la versión con que el Senado le devolvió la ley que prorroga la implementación definitiva e integral del nuevo Código de Procedimiento Penal (CCP) o insistir con incorporar nuevos delitos a tramitarse por el juicio oral durante la transición.

Si se atiene a lo que aprobó el Senado la provincia superará -con unos pocos días en falta- la mora legal a que queda sometida desde ayer, por la demora derivada de la diferencia de criterio entre ambas cámaras. Si, en cambio, los diputados decidieran reiterar el proyecto de ley que logró un alto consenso para sumar más delitos, los plazos de mora pueden estirarse aún más.

El jueves pasado el Senado les devolvió la pelota: la mayoría justicialista no aprobó el texto que le remitió la Cámara Baja (con serias modificaciones sobre el mensaje del Ejecutivo), sino el texto original que envió a la Legislatura el gobernador Hermes Binner. En cambio, los senadores del oficialismo votaron en favor de la versión de los diputados.

Nota de la Corte

Antes de votar, el titular del bloque del PJ pidió la lectura de una muy crítica nota del presidente de la Suprema Corte de Justicia de Santa Fe, Roberto Falistocco, sobre la versión de Diputados del proyecto de ley.

Los cambios que le hizo el Senado parecen ajustarse tanto a la versión que envió el gobernador, como a los temores que manifestó la Corte.

Hasta ahora, es obligatorio realizar juicios orales y públicos para juzgar los casos de homicidios calificados, abuso sexual seguido de muerte, tortura seguida de muerte, enriquecimiento ilícito y robo agravado. En tanto, la idea de los diputados provinciales era incorporar otros delitos más a esa lista: homicidio simple; homicidio en riña; abandono de persona calificado por el resultado muerte; abuso sexual calificado; robo calificado por lesiones gravísimas; incendio y otros estragos calificados por el resultado muerte; atentados contra la seguridad de una nave, construcción flotante o aeronave calificados por el resultado muerte; y envenenamiento o adulteración de aguas potables o alimentos o medicinas calificados por el resultado muerte.

“La responsabilidad institucional me compele a decir que la Cámara de Diputados incorporó ocho nuevos delitos para ser tramitados por el procedimiento del juicio oral, manteniendo la misma estructura de recursos humanos y edilicia, lo cual será muy difícil, por no decir imposible, poder afrontarlos con el grado de eficiencia que la sociedad reclama y merece”, dice la nota de Falistocco sobre la que el PJ en Senadores dejó constancia.

No hubo prórroga y por hoy rige el juicio oral

Lamberto, Blanco y Javkin. Los diputados oficialistas deberán resolver el jueves si insisten con agregar delitos a la transición del sistema procesal penal, o si sancionan la postergación tal como la dejó el Senado.

Foto: Mauricio Garín

/// análisis

En el aire

E.A.

Técnicamente, los homicidios y otros delitos que se cometieron ayer, o que eventual y desgraciadamente vayan a producirse al menos hasta mañana, deberán ser juzgados por el procedimiento oral. Los que ocurran desde mañana -si la Corte dictamina que la reforma penal no rige por imposibilidad de aplicación- o desde el jueves -si la Legislatura sanciona la prórroga- quedarán sometidos a las pautas del Código “viejo”, salvo que encuadren en los casos previstos para la transición. Casos que, a la vez, podrán ser menos o más, según Diputados se avenga a quedarse con la versión original de la prórroga -que fue la votada por el Senado- o prefiera insistir hasta conseguir la aprobación de los agregados que propició en su momento. En éste último caso, además, la sanción de la prórroga se demoraría y el tiempo de vigencia al completo del nuevo Código se extendería un poco más, prolongando la incertidumbre sobre los procesos que se inicien en el interín.

Probablemente, lo confuso de la situación y las paradojas políticas no permitan advertir su seriedad institucional que, sólo en el mejor de los casos y en la más benévola de las evaluaciones, puede calificarse como un papelón.

A otro plano pertenecerán las responsabilidades: si el Ejecutivo debió mandar antes el mensaje -considerando que ya sabía que la prórroga sería necesaria- y no confiarse en que se aprobaría sin problemas, si Diputados se equivocó al introducir los agregados que la Corte consideró inviables -y capaces de hacer colapsar el servicio-, si faltó coordinación entre los tres poderes, si no fueron debidamente dimensionados la importancia del asunto y los plazos vigentes, si el voluntarismo se impuso al rigor estadístico.

El mismo interrogante se plantea hacia el futuro. Mientras el gobierno considera que existen la partidas presupuestarias para desarrollar la transición -al menos, en su versión acotada a unos pocos delitos-, en la Justicia siguen acusando la insuficiencia de recursos. Y casi nadie cree que para fines de 2010 o mediados de 2011 -para peor, año electoral- se haya conseguido generar la infraestructura necesaria para poner el sistema a pleno funcionamiento. Reclamar que se tomen los recaudos con el debido tiempo suena obvio y hasta desconsiderado. Pero, a la luz de los acontecimientos, parece absolutamente necesario.