En Santa Fe
Allanamiento por homicidio
Redacción El Litoral
Agentes de la Sección Homicidios de la URI que colaboran en la investigación judicial iniciada en Tierra del Fuego tras el crimen del empresario Claudio Omar Prada allanaron, en el día de ayer, un domicilio ubicado en la zona noreste de la planta urbana.
El procedimiento arrojó resultado negativo, en cuanto a que los hombres buscados en una vivienda de calle Güemes al 8100, de apellidos Pucheta, no fueron localizados; no obstante la comisión policial se retiró del lugar con un arma de fuego que sería enviada a la Justicia fueguina. Se trata de un revólver 22 largo, que al momento del procedimiento apareció en un pasillo aledaño a la casa inspeccionada.
En un dúplex de barrio Pippo, Claudio Omar Prada (41) fue hallado muerto el 21 de junio. El cuadro con el que tropezó la policía permitía imaginar que el hombre se había suicidado. Después, los investigadores fueguinos llegarían a la conclusión de que el disparo mortal no había partido del arma hallada en la escena.
Además, la autopsia revelaría que la víctima fue muerta a golpes y que el balazo fue un tiro de gracia. Prada era una persona conocida en Ushuaia y estaba relacionado con deportistas, amantes y defensores de la naturaleza, pero también con gente de la noche de dudosa trayectoria.
La policía siguió la pista santafesina, a partir de una hipótesis de crimen por encargo, y un mes después una comisión que llegó a nuestra ciudad apresó a Gustavo Farías, un hombre de 33 años, que tiempo atrás se viera involucrado en la investigación de la muerte del oficial Spontón, crimen consumado en Aristóbulo del Valle y Ricardo Aldao.
Farías, quien impulsaba la creación de un centro de diversión nocturna, fue llevado a Tierra del Fuego para ser puesto a disposición del juzgado que había requerido su captura, como también la captura de dos hermanos de apellido Pucheta, buscados ayer en barrio Coronel Dorrego, al norte de Guadalupe.
Farías, detenido en el marco de la investigación del caso Prada, dijo en la Justicia fueguina que su viaje al sur obedeció a un negocio de drogas que no llegó a concretar, de modo que tras ser procesado en la causa Prada, las actuaciones pasaron a la Justicia Federal de Tierra del Fuego.
Cabe recordar que los nombrados fueron investigados por los agentes de la URI, que trabajaban en el denominado caso Garnica, un crimen que dio lugar a una serie de episodios violentos, como quemas de inmuebles y hasta un nuevo crimen consumado a plena luz del día, en bulevar Pellegrini, conocido como el caso Solís.




