EDITORIAL

La vuelta que se necesita

Si algo ha caracterizado la breve gestión de Amado Boudou al frente del Ministerio de Economía de la Nación, es su firme interés en resolver cuestiones pendientes que posibiliten que el país vuelva a insertarse en el mundo de los mercados de capitales, con lo cual se modificará el perfil de los últimos años y permitirá abrir el camino hacia las inversiones que se necesitan para iniciar la recuperación. Porque algo es seguro: en meses habrá signos y evidencias de que el mundo financiero internacional ha comenzado a superar la última crisis.

Los pasos elegidos por Boudou pueden apreciarse como indispensables. La casi segura reapertura del canje de la deuda -con media sanción en el Congreso-, el contexto de estabilidad del tipo de cambio y el marco global de sobreliquidez que continúa beneficiando a los mercados emergentes, están creando mejores condiciones para acelerar la reinserción entre los capitales del mundo.

Los especialistas señalan que de lograrse una amplia aceptación a la propuesta de canje de deuda y si Argentina consigue volver a los mercados de capitales, habrá una fuerte consolidación del sistema financiero local. Ello puede hoy apreciarse en el freno puesto a la fuga de capitales y a la cotización de los bonos. Inclusive, se adelanta que los títulos en dólares podrían ubicarse en rendimientos similares a lo que se observaban en noviembre de 2007, en torno a 10 por ciento. Adicionalmente, si se lograra acordar con el Club de París y se aceptaran las condiciones que plantea el FMI para revisar la performance económica de nuestro país, los títulos en dólares podrían exhibir rendimientos cercanos a un dígito.

El interés de Economía es justificado, si se piensa que Argentina necesita recuperar inversiones para no perder la oportunidad de corregir cuestiones internas que afectarían su recuperación, como la creciente conflictividad social, que se acentuará el año próximo si no se aciertan las políticas a implementar. En los últimos meses resultó evidente que mientras el gobierno nacional se interesa por sumar poder, la población genera acontecimientos de advertencia que no pueden soslayarse. Lo que aquí se presenta como una puja de sectores, en el exterior se mira como un escenario de conflicto que demora decisiones de los interesados en regresar o consolidarse en el país. Hoy ya no pueden ocultarse situaciones de enfrentamiento constante que casi a diario afectan el normal desenvolvimiento ciudadano. Los informes de consultoras son coincidentes en plantear este panorama. El gobierno tuvo recientemente, con el lanzamiento de la asignación universal por hijo, un proceder ajustado a esa realidad, que comenzó a tranquilizar los ánimos de los socialmente disconformes. Hoy se puede mirar el horizonte un poco más despejado. Si se hacen los deberes que faltan, habrá mejores posibilidades para todos.