Un llamado no respondido y anotaciones sugerentes

Teresa veía venir su muerte

La mujer descuartizada de barrio Loyola Sur había pedido auxilio a la policía momentos antes del fatal desenlace.

José Luis Pagés

jpagés@ellitoral

Rosa Ronchetti, la hija de Teresa Ramírez, muerta y descuartizada a fines de la semana anterior, refirió un dato revelador que de confirmarse echaría por tierra cualquier argumento en favor de la inocencia de su compañero, el ahora prófugo de la Justicia, Juan Arguello.

Rosa reveló que existen constancia de una llamada telefónica que su madre hizo la noche del miércoles al servicio 911 para que “me saquen a este hombre de la casa”, no obstante, Teresa no tuvo la respuesta esperada.

El mensaje presuntamente registrado en la central de operaciones hablaría a las claras de un estado de violencia familiar que hacía insostenible la convivencia de la pareja y también que, posiblemente, ella temía por su vida.

Rosa Ronchetti mostró esta mañana el cuaderno que Teresa utilizaba a modo de agenda o de diario personal, un anotador al cual le habrían sido arrancadas algunas hojas que no aparecieron en la casa donde su madre vivía junto a su nieto de ocho años y el principal y único sospechoso del crimen.

De todos modos en la última página, junto a la palabra “abuso” consignaba algunos datos que hacen pensar en su decisión de formalizar una denuncia en la Defensoría del Pueblo, más precisamente ante el Centro de Asistencia a la Víctima y al Testigo.

El Dr. Eduardo Gómez Gálvez, cuyo nombre estaba consignado al pie de esa anotación, dijo que en el Centro en cuestión no se recibió ninguna denuncia a nombre de Teresa Ramírez.

A una consulta nuestra respondió el profesional que en el Centro “el 70 por ciento de las denuncias que se recepcionan son por violencia familiar, malos tratos y también por abuso infantil”.

La quiso callar

“A mi mamá la mató como si la hubiera querido callar”, repetía esta mañana Rosa Ronchetti. “Es como que la mató porque ella sabía algo grave, demasiado grave para él”.

La hija de Teresa Ramírez agregó que después de la denuncia realizada la noche del miércoles _según informamos en nuestra edición de ayer_, nadie volvió a molestarla en la casa de calle Piedrabuena 6700.

Esa noche desconocidos que se conducían en una camioneta descendieron del vehículo y tantearon el picaporte de la casa. Alarmada Rosa _vocera del grupo familiar_ llamó a la Subcomisaría 12a. y ayer las patrullas recorrieron cuidadosamente las calles del vecindario donde la muchacha _junto a una de sus hermanas_, cuida la casa abandonada.

En tanto se sabe que la Policía santafesina sigue tras los pasos de Arguello, el hombre cuya captura en la causa por homicidio calificado requirió el juez Darío Sánchez, titular del juzgado de Instrucción de 5a. Nominación.

Durante los días que van desde el último domingo _cuando aparecieron los primeros signos que insinuaban el trágico final de Teresa_, los agentes de la URI practicaron numerosas inspecciones domiciliarias en nuestra ciudad y la vecina Recreo donde residen familiares directos de Arguello.

Así y todo Arguello no ha dejado rastros y nada permite conjeturar actualmente cuál fue su suerte. Sus familiares, hijos y hermanos lo buscan también para en caso de hallarlo con vida acuda a la Justicia para defender su inocencia.

Los familiares de Arguello no creen ni remotamente que él fuera capaz de ultimar a su esposa y mucho menos pueden creer que halla descuartizado su cuerpo para hacerla desaparecer en el fondo de un río.

Los Arguello como hemos venido publicando temen que Carlos corriera igual suerte que su compañera, cuando ambos se vieron involucrados en una perversa maniobra orquestada por terceros.

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¿Quisieron silenciar a Teresa?

Foto: Archivo