Nuevo cruce de acusaciones
Nuevo cruce de acusaciones
La reforma política desató
la guerra en el Congreso
El oficialismo consiguió dictamen y piensa usar la prórroga de las sesiones ordinarias para sancionar la norma. Dura reacción opositora y puja por el funcionamiento del futuro Congreso.
De la redacción de El Litoral
DyN/CMI
Sin la presencia de la oposición y tras un plenario de dos horas, el oficialismo consiguió ayer en el Senado firmar dictamen de mayoría del proyecto de reforma política diseñado por la Casa Rosada y quedó en condiciones de llevarlo al recinto para su sanción la semana próxima.
El oficialista bloque del Frente para la Victoria (FPV) que comanda Miguel Ángel Pichetto logró la firma del dictamen, tras el plenario conjunto de las comisiones de Asuntos Constitucionales, Presupuesto y Hacienda y Justicia de la Cámara Alta.
Ese paso legislativo clave coincidió con la formalización de la extensión del período de sesiones ordinarias hasta el 10 de diciembre próximo que, según reconocieron fuentes oficialistas, tuvo como principal motivación la sanción de esa norma, ya que no habrá otros temas importantes para el gobierno que queden pendientes.
Declaración de guerra
La medida y el accionar del oficialismo en el Senado provocaron la respuesta opositora, como la del jefe del bloque de senadores de la UCR, Ernesto Sanz (futuro presidente del Comité nacional), quien denunció que el “oficialismo tiene muy pocas ganas de hacer funcionar el Congreso” y “tratará de obstaculizar” todas las leyes que impulsen sus adversarios políticos.
Tras insistir con reclamar para la oposición la presidencia de la Cámara de Diputados, a partir del 10 de diciembre, le respondió al presidente de la bancada de diputados kirchneristas, Agustín Rossi, sobre la posibilidad de que el Ejecutivo use el veto presidencial en leyes que la oposición intente aprobar, sin consenso del oficialismo.
En ese sentido, replicó que “nosotros desde hace tiempo venimos aguantándonos la agenda unilateral del gobierno”, y añadió que “con la misma vara que utiliza Rossi para hablar de no imponer agendas unilaterales, entonces que el gobierno no imponga su propia agenda unilateral”.
Para el radicalismo, que abandonó ayer el plenario de las comisiones en el que se trató el proyecto de reforma política, la decisión del oficialismo de acelerar la marcha, con dicha iniciativa, fue una declaración de guerra y dejó trascender que irá “por todo”, es decir: presidencias e integración de las comisiones asesoras del Congreso y los cargos institucionales.
Posicionamientos
Antes de retirarse del plenario, la oposición insistió con el reclamo para que la iniciativa sea discutida una vez que asuman los nuevos legisladores electos en los comicios de junio pasado, y cuestionó la decisión del oficialismo de “no aceptar modificaciones” al texto, que ya tuvo media sanción en Diputados.
“Si no se van a aceptar modificaciones, estamos de más en este debate. No vamos a quedarnos si el gobierno no acepta una petición del radicalismo”, puntualizó el senador y jefe de la UCR, Gerardo Morales, al explicar la posición de su partido.
Sin embargo, Pichetto advirtió que “muchos hombres de la UCR” habían expresado informalmente su respaldo al proyecto de reforma política. “Les resulta muy difícil, como parte de la oposición, acordar coincidencias mínimas”, juzgó.
Las críticas de la oposición fueron expuestas también por el senador socialista Rubén Giustiniani, quien advirtió que el proyecto “nace muerto”.
“¿Cómo van a modificar las leyes de los partidos políticos sin acordar con los partidos políticos?”, se preguntó.
Tras aceptar la inclusión de más de medio centenar de modificaciones, el kirchnerismo logró la aprobación del proyecto en Diputados con el respaldo de aliados de fuerzas provinciales y el PJ disidente, ya que la centroizquierda se unió a la denominada oposición “dura” en la Cámara Baja.
Ese arco incluye -en una sumatoria que promete repetirse en el Senado- al radicalismo, la Coalición Cívica (CC) y el macrismo.

Pichetto justificó el apuro por tratar la ley en que el año que viene será muy difícil, porque “hay un escenario de crispación”. Eduardo Duhalde pronosticó el fin del “gobierno extorsivo” de los Kirchner.
Foto: DyN
Carrió
La jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que a partir de diciembre presidirá el bloque de su fuerza, reclamó para la oposición la vicepresidencia primera de la Cámara Baja y la mayoría en las comisiones de asesoramiento del cuerpo. Además, condicionó el eventual respaldo opositor a la reelección del kirchnerista jujeño Eduardo Fellner en la presidencia de la Cámara, a que el kirchnerismo respete las referidas demandas que calificó de “acuerdos”. Aclaró que no piensa plantear “ir por la presidencia”, como hace “la demagogia mediática”, en alusión al futuro jefe del radicalismo Ernesto Sanz, aliado de Julio Cobos.