En Luis Palacios
Sospechosa inhumación
practicada en los años 70
José Luis Pagés
jpages@ellitoral
Aún cuando no existe información oficial, se pudo saber que el presidente comunal de Luis Palacios acudió a la Policía para dar cuenta de una irregularidad detectada en un nicho del cementerio.
Elbio Biyovich envió una nota, en la que refiere a la inexplicable ocupación de un nicho con un féretro que contiene los restos de una persona desconocida.
La misiva oficial decidió el refuerzo del servicio de vigilancia en torno de la necrópolis y el envío de un informe al Juzgado Federal y Fiscalía Nº 1 de la ciudad de Rosario.
El presidente de la comuna ubicada 20 kilómetros al oeste de la ciudad de San Lorenzo agregó, como dato inquietante, que esos restos descansan allí desde los años 70, o más precisamente desde 1977.
La Policía informó esto a la Justicia, ante la presunción de estar ante una inhumación clandestina practicada en aquellos años cuando arreciaba lo que llamaban guerra antisubversiva.
Biyovich hizo saber a los funcionarios de la comisaría 10a. que, presuntamente, los despojos pertenecerían a un tal Manuel Estorillo, nombre que nadie recuerda en el lugar.
Los restos de Estorillo, o de quien quiera que se trate, ocupan el nicho 348, Sección B, propiedad de la familia de Ángel Marzoratti.
Una detenida compulsa de datos realizada en los archivos de la necrópolis permitiría asegurar que no existe en 1977 un registro de ingreso o trámite alguno, por derecho de inhumación.
Manuel Estorillo, sin familiares ni amigos que lo recuerden en todo Luis Palacios, podría encubrir con un falso nombre los restos de uno de entre tantos desaparecidos por aquellos años.
Por eso, hasta tanto la Justicia Federal de Rosario no se expida al respecto y el féretro con su contenido permanezca en ese lugar, la Policía de San Lorenzo vigila el sector.
La inquietud expuesta por el presidente comunal de Luis Palacios surge en momentos en que en el marco de los juicios federales comienzan a aflorar verdades sepultadas bajo tierra, o calladas por imperio del terror a lo largo de los años. No obstante será la Justicia la que dirá finalmente si Manuel Estorillo tuvo existencia real o si, con ese nombre, se pretendió ocultar otra identidad.
También las diligencias que ordene la Justicia Federal podrán decir si el hombre o la mujer, cuyos restos descansan allí, tuvo una muerte natural o acaso fue violenta y, en ese caso, a quién se le atribuye el crimen.




