Cuando la sangre “tira”

La película de Arnaud Desplechin, “El primer día del resto de nuestra vida”, reúne en el elenco a Catherine Deneuve y Chiara Mastroianni, madre e hija en la vida real. Foto: Agencia EFE
Cuando la sangre “tira”

La película de Arnaud Desplechin, “El primer día del resto de nuestra vida”, reúne en el elenco a Catherine Deneuve y Chiara Mastroianni, madre e hija en la vida real. Foto: Agencia EFE
Laura Osti
Un conte de Noël relata un acontecimiento familiar típico como es la reunión de todos su integrantes en la casa paterna con motivo de las fiestas de fin de año.
Lo curioso, atípico e interesante del cuento escrito por Arnaud Desplechin y Emmanuel Bordieu, y que dirige el primero, es la manera en que está narrado y sobre todo, las características de los personajes.
Abel (Jean-Paul Roussillon), el padre, y Junon (Catherine Deneuve), la madre, son ya ancianos aunque llevan muy bien su edad. Son cultos, lúcidos, pertenecen a la clase media alta, viven en una gran casona en la ciudad de Roubaix, en Francia, y sus tres hijos ya adultos son independientes.
La historia empieza con Abel en el cementerio de la ciudad, recitando un texto del escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson, ante la tumba de su hijo, el primogénito, fallecido a los pocos años de nacer por una leucemia fulminante. En ese texto, del que se adueña Abel en su homenaje solitario, el escritor manifiesta su alegría y su agradecimiento a su hijo por todo lo que le enseñó con su muerte. Es un comienzo desconcertante, paradójico, pero que establece desde el vamos la tónica que tendrá toda la película: una mezcla de tragedia y optimismo, un canto a la vida no sólo a pesar sino gracias a sus miserias.
Sin embargo, no todos los integrantes de la familia tienen ese espíritu abierto y generoso que expresa Abel, y cada uno se pondrá a prueba al tener que enfrentar una situación complicada: a Junon le acaban de diagnosticar la misma enfermedad que se llevó hace tantos años al pequeño Stephen. Una vuelta de tuerca del destino.
A partir de la idea fuerza de convocar a todos los hijos y sus respectivas familias a una reunión con motivo de las fiestas y también para resolver cómo encarar la enfermedad de la mamá, se dispara un relato multifacético que le otorga un protagonismo a cada uno, enfocando el asunto desde distintos puntos de vista, según quién atrape la atención del narrador en ese momento, que por otra parte, es un narrador en off, en tercera persona, lo que acentúa el tono literario y a la vez el distanciamiento que propone al espectador. Pero ese es solamente uno de los recursos que utilizan los guionistas para componer el relato, ya que también apelan a una gran diversidad de formas expresivas propias del lenguaje cinematográfico, con lo cual el resultado final es como un gran collage en el que ningún elemento sobresale demasiado por encima de los otros. Logrando algo que solamente un experto podría conseguir: una narración armoniosa, intensa, clásica y moderna al mismo tiempo.
Como un gran placer
Con gran cantidad de guiños literarios y cinematográficos, Desplechin sumerge a Abel, Junon y sus hijos Elizabeth, Henri e Iván en el desafío de tener que resolver una situación crítica. Cada uno lo hará a partir de su propia situación y su relación con los otros, y ahí se verá que se trata de una familia muy especial, con conflictos de vieja data entre ellos, con complejos, bastante disfuncional en apariencia, algo extravagante también, con frecuentes expresiones de cinismo y agresividad explícita e implícita en el trato cotidiano. A pesar de eso, se las ingenian para hacer causa común: todos se hacen el análisis para ver quién presenta compatibilidad con la madre y así poder realizar un trasplante de médula ósea.
La libertad con la que Desplechin se mueve para contar algo que en otras manos podría resultar o demasiado trágico o demasiado estereotipado hace que se puedan disfrutar los 150 minutos del filme sin fatiga y con un gran placer, que abarca desde lo estético hasta lo filosófico, pasando por las emociones y también la razón, porque se trata de esos acontecimientos que ponen en jaque todos los aspectos de la vida humana poniendo énfasis en el hecho de que la “enfermedad de la sangre” que marca a la familia es al mismo tiempo el lazo indisoluble que la mantiene unida.
“El primer día del resto de nuestra vida”
“Un conte de Noël”, Francia/2008, color; hablada en francés. Dirección: Arnaud Desplechin. Con Catherine Deneuve, Mathieu Amalric, Jean-Paul Roussillon, Anne Consigny, Melvin Poupaud, Emmanuele Devos, Chiara Mastroianni. Guión: Desplechin y Emmanuelle Bourdieu. Fotografía: Eric Gautier. Música: Grégoire Hetzel. Edición: Laurence Briaud. Presenta Pachamama. 150 minutos. Sólo apta para mayores de 16 años. Se exhibe en el América.
MUY BUENA ••••