Precio de la carne

La culpa es del gobierno

 

De la redacción de El Litoral

Carsfe dio a conocer un comunicado en el que la entidad sostiene que siente la obligación de informar a la sociedad sobre lo que ocurre en el comercio de carnes, ante la injustificada suba de precios en las góndolas.

Debemos aclarar a la población -dice la entidad- que el factor más grave de la crisis existencial de la ganadería, que conllevó a una pérdida total de confianza del productor en la actividad, fue provocada por el gobierno nacional, como consecuencia de un prolongado período de intervencionismo estatal, que sin importar las consecuencias, confinó el negocio ganadero a los peores campos y a las peores condiciones para su desarrollo, por su baja rentabilidad.

Se sabe que para encarar cualquier producción se deben tener reglas de juego claras, sobre todo en la ganadería que su ciclo, inevitablemente, demora como mínimo tres años.

Esta política determinó el retroceso del rodeo vacuno argentino, que frente al crecimiento de la demanda de la población, implica una disminución de la disponibilidad por habitante, que sin duda pone en situación crítica el equilibrio entre oferta y demanda.

Equivocadas decisiones políticas, el cierre de exportaciones, las retenciones, la eliminación de los reintegros a las exportaciones, la limitación del peso de faena, distorsionaron en su momento los mercados, lo que sumado a más de dos años de sequías e inundación en las zonas de isla, aceleró la liquidación de hacienda, enviando animales a frigoríficos y a las ferias, a muy bajo precio, y han agravado la situación de la oferta.

En este contexto, “muy pronto ya no podremos exportar sino que tendremos que importar carne para nuestro abastecimiento interno”, dice Carsfe.

“La solución no pasa por la antojadiza idea de un secretario de Comercio ordenando, sin fundamentos, que el precio de la carne debe bajar, sino por superar prejuicios ideológicos, por reconocer un nivel de rentabilidad en el negocio ganadero que lo haga competitivo igual que otras opciones de la actividad agropecuaria, y el desarrollo de un programa sostenible en el tiempo que permita la recuperación de la existencia de vientres y su mayor eficiencia a la hora de reproducir a partir de la posibilidad de recobrar para la actividad, mejores campos, un nivel de inversión y gestión adecuados a los nuevos objetivos”, concluye la institución.