Sectores
Aliento en comercios minoristas
Crece el porcentaje de pequeñas y medianas empresas comerciales de la ciudad que están vendiendo más. Una de las preocupaciones centrales es el incremento de costos y la disminución de los márgenes de utilidad.
Félix Canale
[email protected]
Al cierre de 2009, el comercio minorista local muestra signos de recuperación. Tal es lo que se desprende de la encuesta mensual que realiza el Observatorio del Centro Comercial de Santa Fe (CCSF), que en su registro hasta el 15 de diciembre señala que, después de 9 meses de lenta pero sostenida recuperación, el 55 % de los encuestados está vendiendo más que en igual mes de 2008.
De todas formas, Fabián Zanutigh, gerente de la entidad, aclara que no se trata de una tendencia que alcanza a todos por igual. “De ese 55 %, un 20 por ciento está vendiendo 23 % más que el año pasado, pero el restante 80 por ciento a lo sumo llega a 20 por ciento”, explica.
Estos números requieren de dos aclaraciones. Una, que la medición se realizó sobre volúmenes nominales de facturación previos a las ventas navideñas (que se registran aparte), y otra, que en la metodología de la encuesta debe agregarse la inflación estimada (18 %) para obtener los resultados finales.
“Aquellos comercios que han facturado más que el porcentaje inflacionario estimado, seguramente vendieron mayor cantidad de unidades y eso está reflejando un incremento del consumo”, deduce Zanutigh.
Achicar márgenes
El seguimiento del comercio minorista santafesino (pequeñas y medianas empresas) excluye alimentación (supermercados y almacenes) y se concentra particularmente en indumentaria y otros bienes. Es aquí donde surge un dato interesante. Cuando la encuesta analiza el incremento de precios al público en ropa y calzado, detecta que éste no trepó más allá de 12 %, lo que entra en contradicción con la inflación estimada.
Para el gerente del Centro Comercial, “esos rubros jugaron una fuerte estrategia de competitividad por precio durante la recesión. Las ofertas, las liquidaciones y los pagos en cuotas, fueron decisivas. Por eso, no hay que entender que todo está muy bien. Este esfuerzo se hizo, en la generalidad de los casos, achicando los márgenes de utilidad. Es decir que hay negocios que absorbieron parte de la inflación para mantener volúmenes”.
A su vez, esto debe relacionarse con la tendencia en los pagos que se registra desde mediados de año, de acuerdo con la cual los consumidores optan por comprar de contado, lo que mejora el flujo de caja de los comercios. Según comenta Javier Gutiérrez, director del Observatorio, hasta diciembre, el 54 % de las compras se habían cancelado con dinero en efectivo, 17 % con tarjeta en un pago, 23 % con tarjeta en cuotas y apenas el 5 % recurrió al crédito.
Nuevo dinero
En capítulo aparte debe consignarse el nuevo estudio iniciado por el Observatorio, tratando de cuantificar el impacto que, sobre las compras de contado, tiene la asignación universal por hijo. Hasta el 17 de diciembre, datos oficiales indicaban que unos 23 mil menores del departamento La Capital ya habían cobrado el beneficio, lo que en cálculo lineal mostraría que entraron en circulación algo más de 4,1 millones de pesos.
En consonancia con ese flujo, los primeros datos del Observatorio indican que en la primera quincena de diciembre aumentó el porcentaje de pagos de contado, aunque tanto Zanutigh como Gutiérrez dicen que aún es muy pronto para brindar cifras determinantes. De todos modos, sí fue posible identificar las zonas de las calles San Jerónimo y Mendoza, en el casco comercial de la ciudad, y el corredor de Aristóbulo del Valle, como los sitios donde las ventas se incrementaron, particularmente en el rubro de ropa deportiva.
En el Observatorio señalan que aún falta comprobar el comportamiento de las ventas de los próximo meses (excluyendo la quincena de Navidad), para poder establecer el comportamiento de la variable, aunque tentativamente estiman que el nuevo beneficio social podría inyectar unos 10 millones de pesos mensuales en la plaza comercial capitalina.
Transferencia de facturación
Pese a las mejoras en las ventas minoristas que se registran a escala nacional, para el representante del Centro Comercial de Santa Fe ante la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (Came), Tomás Vallejo, esa tendencia no forzosamente indica que mejoró el desempeño de las Pymes comerciales.
“Los shoppings y los grandes supermercados incrementaron su facturación, pero a su vez el comercio en general, que corresponde a la pequeña y mediana empresa, se mantuvo en disminución. Es válido concluir, entonces, que existió una transferencia de clientes y usuarios de la pequeña a la gran empresa”.
Trasladando ese razonamiento a la situación minorista santafesina, Vallejo concluye que “vemos que existe un 45 % de locales Pymes que todavía venden menos que el año pasado. Esto está confirmando que también en Santa Fe se produjo la transferencia de facturación hacia las grandes superficies. No es casual que los negocios cerrados en la ciudad son todos Pymes”.
Cuando se le recuerda que también cerró la sucursal de C&A, dice: “Fue un cierre nacional. Cuando el país “entornó’ las puertas de la importación, tratando que esos emprendimientos acudieran a la industria textil nacional, C&A sencillamente cerró el negocio, con lo que quedó demostrado que era un brazo comercial de la producción textil de oriente. Fue tan simple como eso: si no podemos importar de China, nos vamos”.
Más allá de esto, Vallejo admite que la vigencia de la ley provincial 12.069 que regula la superficie de los grandes comercios “ha permitido que el pequeño y mediano comerciante de Santa Fe subsista mejor que en otras provincias”, y anuncia que “estamos gestionando la aplicación de la ley en toda su extensión, ya que existen algunas normas que no se están aplicando. Una de ellas es la relación entre población y metros cuadrados permitidos, que exige un relevamiento que no se ha llevado a cabo”.
De cara hacia 2010, el vicepresidente regional de Came piensa que, en Santa Fe, el proceso de recuperación continuará. “La impresión es que la declinación finalizó y estamos recuperando espacio. Esto puede profundizarse en los próximos meses si se reactiva la economía regional, lo que probablemente sucederá, porque las condiciones climáticas para el campo han mejorado y eso puede incrementar los negocios en general”.
La competitividad y los costos
A juicio del representante del Centro Comercial de Santa Fe ante Came, Tomás Vallejo, las pequeñas y medianas empresas comerciales tienen dos preocupaciones inmediatas. Una es recuperar las condiciones de competitividad.
“Existe la necesidad de regular el mercado. La libre competencia puede ejercerse cuando están dadas las condiciones para que todos actores puedan competir, subsistir comercialmente y tener iniciativas de crecimiento. Cuando el mercado deja expuestos a los más chicos a la voracidad de los rendimientos de las grandes cadenas, la libre competencia deja de existir. Si en Santa Fe desembarcaran todas las empresas que quieren hacerlo, el negocio minorista desaparecería”, dice.
El otro foco de preocupación, aun cuando mejoren las condiciones económicas en la provincia, está puesto sobre el incremento de costos, tanto fijos como variables, registrados en los últimos meses.
Los estudios del Observatorio indican que los costos minoristas dependen del rubro y la zona. Pero en un cálculo a mano alzada, Vallejo estima que los costos de reposición se llevan, como mínimo, 40 % de la facturación minorista, en tanto el costo salarial suma algo más de 20 %. A eso, debe agregarse -según el Observatorio- que en la segunda mitad del 2008, mientas las ventas caían, hubo ajustes de alquileres de entre 30 ó 40 por ciento y un aumento promedio del costo de electricidad de 30 %.
“El aumento de los costos, en la medida que no se incremente la facturación, es una preocupación central. Cuando los volúmenes son mayores, los costos se diluyen. Cuando las cadenas grandes piensan en costos, el porcentaje es relativamente chico frente a su facturación. Cuando una Pyme comercial piensa en sus costos más importantes (servicios públicos, alquiler y mano de obra), está viendo, comparativamente, costos mucho mayores y, como consecuencia, una rentabilidad cada vez menor”, advierte.
Para cerrar este cuadro, no habría que olvidar que, de acuerdo con estudios privados, las industrias Pyme productoras de bienes (que a su vez son proveedoras del comercio minorista) registraban hasta octubre incrementos en sus costos de producción de entre 35 y 40 por ciento anualizado. En muchos rubros, todavía en diciembre, ese impacto no se había trasladado al producto final.