El mundo financiero

“La recuperación económica está en marcha”

Para el santafesino Sebastián Canale, el mundo está mejor que en septiembre de 2008. Pero no descarta una posible recaída de la crisis. Cree que los mercados financieros deberían tener más regulaciones.

De la Redacción de El Litoral

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Para el director de Banca de Inversión para América Latina para HSBC, el santafesino Sebastián Canale, los peligros de la crisis financiera internacional aún están latentes y estimó que la clave para que el mundo no vuelva a sufrir una recaída dependerá del momento y la manera en que se retiren los estímulos económicos.

—¿En qué punto estamos respecto del crack financiero de septiembre de 2008?

—Septiembre de 2008 fue la debacle total. Cae Lehman Brothers, ya había desaparecido Bearn Stearns, se vende Merryl Lynch y hay reuniones al más alto nivel para tratar de salvar al mundo financiero que se derrumbaba. Los bancos dejan de prestarse entre ellos, la tasa Libor sube a niveles históricos. Todos los indicadores financieros colapsaron y se temió una nueva Gran Depresión como la de 1929. Hubo pánico financiero. Hoy, no estamos peor que en ese momento porque hubo grandes esfuerzos, en particular de los gobiernos industrializados, por inyectar cantidades exorbitantes de liquidez para salvar el sistema, a costa de deudas que van a tener que pagar las futuras generaciones. El gobierno norteamericano ha incurrido en deudas a niveles estratosféricos. Pero eso hizo que la crisis, en el corto plazo, se alivianara un poco.

—¿Cuál es la situación del mundo en esta etapa de recuperación?

—Hay diferentes mundos. Hay países que han sufrido la crisis muy fuertemente como Estados Unidos y España, hay países que han permanecido relativamente imperturbados por la crisis y que están hoy de moda desde el punto de vista financiero como Brasil, Rusia, India y China, más conocidos como BRIC. Son la locomotora del crecimiento del mundo. Curiosamente, los ganadores en esta crisis han sido los países emergentes. El mundo financiero ha concluido que el crecimiento viene de los mercados emergentes. Y los países más maduros van a tener tasas de crecimiento más baja. Ahora, los flujos de inversiones fuertes van a estos países emergentes.

—¿Qué puntos en común tienen los países del Bric que evitaron que la crisis los impacte menos que a los países industrializados?

—Hay datos objetivos: son países grandes con mucha población. Entonces, la gente tiende a pensar que hay mucho potencial de consumo. Respecto de las naciones industrializadas, mientras que éstas han estado tomando deuda por encima de sus posibilidades y han estado incurriendo en déficit y consumiendo más de lo que pueden, gastaron más de lo que tienen. Estos países han tenido superávits tanto de balanza comercial como de pagos y les ha permitido acumular reservas muy fuertes y pagar deuda. Entonces, mientras el mundo desarrollado occidental es neto deudor, el mundo Bric es un neto acreedor. Otra cosa en la que coinciden es que son economías que producen materias primas. Hay una tendencia y una visión a largo plazo de que los commodities van a tender a apreciarse.

—¿Hay peligro de que el mundo sufra una ola inflacionaria como consecuencia de la cantidad de dinero que se emitió?

—Lo veo como un riesgo pero en el largo plazo porque hay un exceso de capacidad instalada muy fuerte que se generó con la crisis, que ha destruido el 10 % del PBI global e hizo que la demanda caiga. En EE.UU. la capacidad instalada está en el 75 %. Para que sea inflacionario tenemos que hablar de más del 90 y eso no va a ocurrir en el corto plazo. La dinámica actual es estimular la demanda en el corto plazo y en el largo plazo se verá como solucionar la crisis. Creo que el dólar va a empezar a dejar de ser la reserva de valor del mundo porque está bajo presión, con todo lo que ha pasado, con los excesos de inversiones inmobiliarias y endeudamiento, que claramente fue un exceso. Hay mucha gente que cree que esta ola de estímulos es un peligro grande. Yo pienso que haber evitado el colapso en el corto plazo valió la pena. Dentro de 18 meses o 24 meses habrá otros problemas como la inflación. Pero creo que la recuperación económica está en marcha.

—Hay un debate respecto de cuántas regulaciones deberían tener los mercados financieros para evitar una nueva crisis. ¿Cuál es su opinión?

—Creo que la crisis se generó por muchos excesos derivados de la falta de regulaciones. Sigue habiendo problemas sustanciales latentes que pueden transformarse en una nueva crisis. Los derivados, por ejemplo. En esos mercados no se sabe qué está pasando, son opacos. Hay cierta percepción y consenso de que esto debe ser regulado porque son una bomba de tiempo. Estoy del lado de los que piensan que hay que regular este tipo de cosas porque de lo contrario estás sembrando semillas de futuras crisis.

—¿Puede haber algún tipo de recaída de la crisis?

—Es posible que la haya porque el estímulo fiscal y monetario aún está vigente. En Estados Unidos, las tasas de interés son del 0 %. Cuando retiren los estímulos existe claro riesgo de que la economía vuelva a desacelerarse. Por ejemplo, dos tercios de la economía norteamericana funcionan basados en el consumo interno, y la economía americana es el 25 % de la economía mundial. Hoy, el consumidor norteamericano está muy complicado porque ahora está pagando deuda y tiene su estructura patrimonial dañada porque los precios de las casas se derrumbaron. Eso hace que la gente deje de consumir y se resienta el mundo.

—Con esta crisis ¿Estados Unidos perdió capacidad de negociación política?

—El balance del poder en el mundo ha cambiado. Se juntan los países Bric y pesan. Está cuestionado el dólar como reserva de valor y además se ha depreciado mucho. Pero hay más posibilidades de que una recaída venga más del lado de la economía real que del financiero porque los bancos ya se han consolidado. De todas maneras, los bancos que quedaron en pie se hicieron más grandes y la concentración aumentó, lo que también es un problema, porque tienen más poder que antes de la crisis. Por otro lado, Europa como bloque ha vuelto a ser heterogéneo. Alemania y Francia han salido relativamente bien parados. Los países del sur de Europa son los que peor la pasaron, junto con España y ahora Grecia. Es un bloque difícil de consensuar. Particularmente, soy menos pesimista con Estados Unidos que con Europa.

Argentina negativa

Con respecto a la situación de Argentina, Canale expresó que, desde el punto de vista financiero, al país “lo veo mal, muy negativo. Observo una situación política a la que no encuentro la manera de racionalizarla y hablando con gente de nuestros países vecinos, tampoco nos entienden. El problema es que seguimos en una dinámica chata de discusión. El mundo ha avanzado, en la crisis se han generado oportunidades y algunos las han sabido aprovechar muy bien, como Chile y Brasil. Yo percibo un estigma que se puede ver en los ranking de corrupción. En el que elabora Transparencia Internacional estamos entre los peores. Si hablás con empresarios reconocidos, de buena reputación, no quieren saber mucho con invertir en Argentina. Además el país se ha vuelto irrelevante. Los últimos 70 u 80 años fueron de una historia muy mala. En los últimos 30 años está claro el aumento de la pobreza y la indigencia, cualquier indicador muestra la caída del país”.

“La recuperación económica está en marcha”

Sebastián Canale, en nuestra redacción.

Foto: Mauricio Garín