Tras las protestas opositoras en Irán
El Consejo de Seguridad Nacional
confirmó la muerte de 8 personas
Entre los muertos se halla Ali Musaví, sobrino del líder opositor Mir Husein Musaví, quien al parecer recibió un disparo en el pecho.

Manifestantes iraníes se enfrentan con la policía durante unas protestas contra el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, en Teherán, Irán. Ocho manifestantes han muerto a manos de agentes de seguridad y de la policía durante las manifestaciones.
Foto: AGENCIA EFE
EFE-Télam
El Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán confirmó hoy que ocho personas perdieron la vida ayer en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y miembros de la oposición, informó la televisión estatal.
La fuente no detalló, sin embargo, la identidad de los fallecidos ni dónde se produjeron las muertes.
La página web “Nasimfarda”, gestionada por la oposición, denunció ayer mismo que cuatro personas habían perecido en los disturbios en Teherán, mientras que el sitio de internet “Jaras”, también afín a los opositores, informó de otras cuatro víctimas mortales en la ciudad septentrional de Tabriz.
La Policía de Teherán confirmó horas después la muerte de cinco personas, entre ellas la de Ali Musaví, sobrino del líder opositor, Mir Husein Musaví.
En declaraciones divulgadas por el sitio web Parlemannews, afín a la fracción parlamentaria opuesta al gobierno, Reza Musaví, hermano del fallecido, aseguró que “lamentablemente se han llevado el cadáver de mi hermano... no sabemos dónde está”.
“Nadie se responsabiliza por su desaparición y no dan respuesta alguna”, agregó Reza, quien subrayó que no se podrá celebrar el funeral hasta que sea recuperado el cuerpo.
Crisis política y social
Irán está sumido en una profunda crisis política y social desde que el presidente del país, Mahmud Ahmadinejad, resultara elegido el pasado junio en unas polémicas elecciones que la oposición considera “fraudulentas”.
Nada más conocerse el resultado, cientos de miles de personas salieron a la calle en la mayor movilización de protesta popular desde la revolución que en 1979 acabó con el último sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi.
Desde entonces, la oposición ha aprovechado toda efeméride o celebración para renovar sus protestas contra el gobierno y la actuación del régimen. Ayer, miles de personas volvieron a salir a las calles en una jornada sangrienta que ha colocado al gobierno en una difícil situación.
En tanto, el jefe de Policía de la provincia de Teherán, general Azizolah Rayabzadeh, resultó herido en los disturbios de ayer, informó hoy el jefe segundo de la Policía de Irán, general Ahmad Reza Radan.
En declaraciones divulgadas por la agencia local de noticias laboral Ilna, el responsable policial explicó que su colega resultó herido en el centro de Teherán, aunque no detalló el alcance de las lesiones.
“Lamentablemente un grupo escaso de conspiradores, dirigidos y convocados por los medios extranjeros, intentaron provocar desorden público durante las ceremonias del día de Ashura en algunas calles de Teherán”, afirmó.
“Los conspiradores arrojaron objetos hacia la Policía y como resultado (Rayabzadeh) resultó herido, al igual que otros agentes de la Policía”, agregó.
Radan insistió en que los agentes “no iban armados” y volvió a desvincular a la Policía de la muerte de ocho personas en los disturbios de ayer, los más graves ocurridos en Irán en los últimos seis meses.
Condena de clérigo opositor
Por su parte, el clérigo opositor iraní Mehdi Karrubí criticó hoy con dureza al gobierno iraní, al que acusó de asesinar a varias personas durante la fiesta sagrada de Ashura.
En un comunicado divulgado por la página web reformista “Jahannews”, el ex candidato a la presidencia se preguntó “qué le ha pasado a un sistema religioso para matar a gente durante la jornada santa de Ashura”.
“Atacaron con un salvajismo inexplicable a las personas, las hirieron, detuvieron e incluso mataron a varios”, afirmó Karrubí, uno de los tres candidatos derrotados en los comicios presidenciales del pasado junio, origen de la crisis política y social que vive Irán, la peor en sus últimos treinta años de historia.
“Tras la elecciones del pasado 12 de junio, un grupo, desobedeciendo la Constitución iraní y las ideas del fallecido imán Jomeini (fundador de la República islámica) orquestaron estos amargos acontecimientos”, denunció.
Las protestas opositoras, que han pasado de criticar los resultados electorales a apuntar directamente a los principios del gobierno, se extendieron además al resto de las grandes ciudades del país, en una muestra de que el descontento se propaga a lo largo de todo el territorio.
La información no ha podido ser corroborada por otros medios, ya que las autoridades iraníes han prohibido a la prensa internacional trabajar sobre el terreno y cubrir las manifestaciones de la oposición.




