Tiempos de regalar,
leer, cantar y jugar
Tiempos de regalar,
leer, cantar y jugar
María del Carmen Villaverde de Nessier
Estamos en vacaciones; es tiempo de conversar, leer y jugar.
La palabra nos invita. Está llena de sonidos, colores y misterios.
Está allí, en los cuentos de las tardecitas, cuando todos se reúnen en el hogar. Está en el ancestral ejercicio de contar, en la oralidad de cada uno, de los adultos, de los niños, de vos, de mí, de todos.
Se llenarán con ella, en las familias, los espacios tantas veces perdidos, de leer, cantar y jugar con los miles de motivos que guardan y proponen las historias que en un hermoso concierto de expresiones nos llevarán a dar vuelta la manzana de cada día. Las palabras tienen todas las percepciones familiares, espaciales, temporales; reales o imaginarias, para ser revividas en cualquier momento.
Ahora, en estos días sin escuelas, cada familia, cada espacio social, puede recuperar, reuniendo en rueda, esos momentos tranquilizadores que se rescatan con el silencio de los cuentos, las lecturas, los colores y los juegos.
Los libros son entonces las cajas de sorpresas que esconden el rugido de los animales, el murmullo de las hojas, el canto de los pájaros, los mimos, las canciones, los enigmas, el pasado y el futuro de todos los tiempos.
En ellos y con ellos podremos elaborar, con los chicos, las preguntas, las búsquedas, los juegos, los dibujos, que al final de cada día se recrearán en rueda disfrutando de la caricia familiar de hacer, ver, escuchar, recrear.
Los días se llenarán de actividades, no se escucharán los “me aburro” de los pequeños, y la palabra con todas sus aristas será la invitada de honor.
Con entusiasmo cada uno reconocerá las maravillas de las propias tonalidades expresivas de narradores natos, silenciados muchas veces por las sobredosis de tecnologización de las horas cotidianas, marginados del valioso aporte de la creatividad, pasaporte de convivencia en plenitud. Que nos proporcionan las llamadas estimulantes de nuestro activo cerebro.
Algunas sugerencias para alcanzar estos objetivos teniendo a mano buenos libros, no siendo necesario ser narrador profesional:
* Disponer de una hora en familia cada día sin el acompañamiento de elementos tecnológicos, apagando la TV, desconectando las computadoras, apagando los ruidos.
* Jugar con algunas palabras claves como: Misterio. ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Con quién? ¿Qué encontraron?
Y se fueron a... El pueblo. Una bicicleta. Una calle. Un pozo. Una niña. Un pastel. Un dinosaurio. Una abeja zumbona. Una noche oscura. Una estrellita.
* Cantar canciones tradicionales y seguirlas narrando entre todos, lo que puede seguir a cada tramo.
El tiempo largo de los chicos en casa, la palabra y un libro a mano, la lectura en voz alta para compartir el misterio de las voces de cada uno los cuentos y los colores harán la fiesta diaria de la hora de ser familia en rueda.
Festejos y vacaciones. Momentos en que la familia se reúne y reconstituye espacios de creatividad muchas veces perdido.
Foto: Archivo El Litoral