En su mayoría pertenecen al casco histórico

Antiguas viviendas deterioradas: la responsabilidad de conservarlas

La Municipalidad trata de advertir a los propietarios de aquellos inmuebles en malas condiciones que los reparen, para evitar daños mayores que perjudiquen a los peatones. La alternativa: firmar un convenio de compromiso de arreglo del inmueble a cambio de estar eximido del pago de algunos servicios municipales.

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Antiguas edificaciones sin mantenimiento ponen en riesgo a los peatones, como en Zazpe y San Martín.

Foto: Néstor Gallegos

 

De la redacción de El Litoral

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Varias viviendas antiguas de nuestra ciudad muestran signos de deterioro y comienzan a ser un problema para los transeúntes que circulan por el lugar. Se trata de solares de particulares, generalmente deshabitados y ubicados en el área más antigua de Santa Fe, que -por falta de mantenimiento- muestran cómo el transcurso de los años las fue desmejorando.

Entre los problemas que trae al cotidiano paso de la gente se cuenta la caída de mampostería, que deja al desnudo los hierros que le servían de base, o la proliferación de helechos o plantas que surgen en las partes altas. No sólo se trata de la estética del lugar, sino de la seguridad del peatón.

Algunos ejemplos pueden advertirse en las esquinas de Monseñor Zazpe y San Martín, San Martín y La Rioja, 9 de Julio y Juan de Garay, o San Jerónimo y Lisandro de la Torre.

Desde la Municipalidad se viene realizando una permanente advertencia a aquellos propietarios que tienen sus inmuebles en estas condiciones, incluso se llega a multarlos si no realizan las reparaciones necesarias. Sin embargo, en el último tiempo se buscó una opción más conveniente para los propietarios: se les ofrece firmar un convenio para eximirlos de tasas, si ellos se comprometen a restaurar sus inmuebles deteriorados (Ver aparte).

El Litoral consultó al respecto a la Arq. María Beatriz Vera Candioti, perteneciente a la Dirección de Patrimonio Municipal, quien advirtió que “el municipio tiene la responsabilidad de cuidar el espacio público y, cuando se trata de casos graves como éstos, coloca un vallado o algún tipo de resguardo para no perjudicar a un peatón. En realidad, la responsabilidad de estos edificios es privada y cuando llegan a esa situación es porque, desde hace muchos años, no se les hace el mantenimiento; hay una cuestión de falta de conciencia por parte de los propietarios”.

En este sentido, admitió que “algunos edificios llegan a situaciones críticas. El costo para poder restaurarlos es muy grande y sus dueños no lo pueden afrontar. La idea es no llegar a esa situación y, por este motivo, desde la Municipalidad estamos tratando de trabajar en el tema de la concientización. Los mismos inspectores que recorren la ciudad y supervisan las obras notifican si ven situaciones como éstas”.

Y explicó cómo sigue el procedimiento: primero, se le hace una advertencia al propietario, mostrándole la situación en la que se encuentra su inmueble, pero si éste no responde o no hace nada se le coloca una multa. En general, las multas tienen que ver con el valor del inmueble, siempre es una proporción del Impuesto Inmobiliario y está estipulado por ley. No tiene que ver con la gravedad del estado de conservación del edificio. Si es un problema para la ciudad, si hay riesgo de que algún peatón se dañe, se coloca la multa.

Los más riesgosos

En otro orden, Vera Candioti precisó que, “por lo general, el área más antigua de la ciudad es donde se presentan más casos como éstos, porque hay edificios más viejos. Pero los inspectores trabajan por área y cubren toda la ciudad. Todos tienen la obligación de denunciar si hay algún edificio en estas condiciones”.

Con respecto a los daños más comunes advertidos, explicó que “hay un tipo de arquitectura que tiene trabajos decorativos, salientes, elementos realizados con una combinación de hierro y mampostería que es lo que primero que tiene problemas, porque suelen desprenderse partes. Eso es lo más riesgoso. La arquitectura de 100 años o más es la que generalmente está teniendo problemas por ahora”.

En este punto, aclaró que “hay un listado de edificios, que son los más importantes y tienen una protección especial por su valor patrimonial. Pero luego están todos los edificios de más de 80 años, que son analizados antes de que se les haga cualquier arreglo. Hay distintos grados de preservación: a algunos se los trata de proteger, en parte o la totalidad, mientras que a otros, nada. Ocurre que no todos los edificios de más de 80 años tienen el mismo valor ni están en las mismas condiciones. Sin embargo, tienen que pedir un permiso especial para hacer alguna obra”.

Y agregó: “No sólo se trata de darle a ese edificio un uso en particular, sino que a veces se intenta preservar un área que tiene cierta identidad, con características similares, donde el edificio está formando parte de un conjunto, que es lo que hace interesante al sector. A veces, se suelen permitir más fácilmente modificaciones internas que en el aspecto urbano”.


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La esquina de 9 de Julio y Lisandro de la Torre es otro ejemplo de un edificio deteriorado.

Foto: Néstor Gallegos

+ información

Dirección de Patrimonio Municipal: teléfono 450-8129.

Edificaciones Privadas: teléfono 450-8022.

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El desprendimiento de mampostería es el daño más común que suele ocurrir.

Foto: Néstor Gallegos

Asesoramiento técnico gratuito

La Arq. Vera Candioti aseguró que los profesionales de la Dirección de Patrimonio municipal ofrecen asesoramiento técnico gratuito a los propietarios de viviendas antiguas deterioradas que quieren encarar arreglos.

Planteó que “pueden pedirnos asesoramiento si tienen dudas acerca de si el edificio es de valor patrimonial o no, o sobre cómo restaurarlo porque a veces la gente invierte mal y pinta donde no tiene que hacerlo, o coloca un material que en lugar de beneficiar lo perjudica. Vamos al lugar y les damos todas las recomendaciones”.

Aclaró que “la Municipalidad advierte desde la fachada, que es lo que puede ver, pero generalmente cuando uno va a esos edificios ve que, a veces, la situación es peor. Aquí le tiene que decir al propietario que no es sólo la fachada, que tiene que arreglar todo el edificio, porque de nada sirve que se restaure el frente si por detrás el edificio se va a caer”.

Con respecto a los convenios que propone el municipio para estos casos, informó que “estamos tratando de incentivar la firma de convenios de los particulares. Se están gestionando algunos de exención de impuestos a aquellos propietarios que se comprometan a invertir lo que habrían pagado de impuestos en las reparaciones del inmueble, desde lo más urgente hasta lo que no lo es tanto. Es una de las maneras en que la Municipalidad puede colaborar, además del asesoramiento técnico. Hay casos en donde realmente sí les puede convenir, pero otros en que el edificio está tan grave que el costo de la refacción sobrepasa lo que pueden significar años de impuestos”.

Por último, aclaró que, “aun en los casos de edificios declarados de valor patrimonial, el problema es que la Municipalidad no tiene poder económico para hacerse cargo de esa restauración o no puede comprar todos los bienes que tengan valor. Lo público ya es un problema como para poder también trabajar con lo privado. En la parte pública, el municipio tomó el tema de la recuperación de la Estación Belgrano y está mejorando y limpiando el mismo edificio del Palacio Municipal, tratando de que vuelva a cómo era originalmente. También está invirtiendo en la restauración del Mercado Norte, con fondos de organismos internacionales”.