Hoy asisten más de 400 alumnos

La EEM 418 de Ceres sigue

peleando por un nuevo edificio

Existen importantes falencias edilicias -se llueve en parte del salón y hay humedad en varias paredes de las aulas-. La falta de espacio genera complicaciones a los estudiantes y docentes que pretenden desarrollar su actividad como corresponde.

Martín Farías-Red de Medios

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Hace muchos años que la Escuela de Enseñanza Media 418, Gral. Don José de San Martín de Ceres, conocida como “Ciclo” sueña con un nuevo edificio. Su actual construcción, afirman los memoriosos, data de finales de la década del ‘40. Hoy, sus actuales directivos e integrantes de cooperadora siguen la pelea por un mejor bienestar edilicio para sus más de 400 alumnos.

En la actualidad, la escuela está formada por 15 divisiones de 1º a 5º año. Las misma cantidad de aulas se utilizan para el dictado de clases que sólo tienen turno mañana. Por la tarde, el alumnado está afectado a clases de apoyo y a educación física.

Todos los años, la matrícula escolar llega al límite. En 2010, la matrícula alcanzó a 120 alumnos, ubicados en tres aulas, que son los que iniciaron sus estudios secundarios en este establecimiento. Una sola aula alberga a 41 alumnos. Cuando la misma tiene asistencia perfecta, apenas queda un muy estrecho “caminito’ entre los ajetreados bancos individuales.

Hoy la escuela “tiene pequeñas y grandes dificultades, se llueve en parte del salón. La humedad es protagonista en varias paredes de las aulas, las instalaciones eléctricas -en parte- datan de los comienzos de la década del ‘50”. Además, “un solo baño es utilizado por más de 60 personas -entre docentes y personal no docente- que concurren a diario para trabajar. “Todas son cosas que no parecen mucho para otros, pero para nuestras espaldas son demasiado”.

Las aberturas -de madera maciza y amplios vidrios- se hacen irreparables. Los costos se van a las nubes y planifican a futuro sacarlas para colocarlas de un material más económico. “Estas ventanas ya no vienen más, son amplias y espectaculares, pero imposibles de restaurar por los costos que demandan”.

La cooperadora, que es el principal hacedor de obras en el establecimiento, realiza algunos eventos que se han convertido en tradicionales dentro de un año escolar. El almuerzo, el encuentro de viejas promociones, la venta de pollos, o una rifa escolar son parte de la estructura recaudatoria.

Como ésta es una escuela pública no hay obligatoriedad de cobrar la “cuotita” de cooperadora- $ 10 mensual-; por eso, sólo el 50% de la comunidad estudiantil la paga.

En los últimos días, por los medios de prensa, los directivos, personal docente e integrantes de la comunidad educativa escucharon con gran entusiasmo la aprobación de un proyecto del diputado provincial y ex alumno de la escuela, Alberto Cejas, sobre la posibilidad de “reconstruir el edificio”. La presentación del legislador tuvo sanción positiva y superó la instancia de la Cámara Baja.

Pasa el tiempo y no hay respuestas

Diario El Litoral pudo conocer en profundidad la realidad de la EEM 418, al dialogar con su directora, la profesora Leticia Vernetti; y el presidente de la Cooperadora, escribano Jorge Velez.

Al hacer un poco de memoria, la máxima autoridad de la escuela recordaba: “En el 94, por primera vez, recibimos un aporte oficial para construir un aula y una galería. Entre el 94-y el 97 donamos el inmueble al gobierno provincial. Ese mismo año recibimos una notificación de que se procedía a la elaboración del anteproyecto para ser evaluado por la Unidad Coordinadora Nacional. Un año más tarde, el entonces senador departamental, Carlos Cartas, anunciaba que había una partida incluida en el presupuesto 1998 aprobada en Santa Fe y Buenos Aires. Entre ese anuncio y el año 2005, se consiguió que Jorge Obeid -por entonces gobernador- incorpore el proyecto del nuevo edificio al plan 700 escuelas. Dos años después se nos informó que estábamos dentro de ese plan. Hoy, en 2010, todo sigue como al principio, sin respuestas sobre el edifico tan soñado”, afirmó Vernetti.

“¿Qué lento que es todo, no?” -se preguntaba la directora-. “Mandamos una gestión y tres años después se nos devuelve un proyecto por un problema en una coma, o mala confección. A pesar de todos los peros, nunca bajamos los brazos y como podemos vamos manteniendo y mejorando el antiguo edificio. Acá tenemos que juntar entre 30 mil y 40 mil pesos por año para poder ir emparchando”, afirmó Jorge Velez.

La EEM 418 de Ceres sigue peleando por un nuevo edificio

Esta escuela fue construida a fines de la década del 40. Hoy, su estado edilicio no es el mejor y la falta de espacio impide un buen desarrollo de las actividades educativas.

Foto: Martín Farías-Red de Medios

La inseguridad, otro flagelo

La escuela que ocupa una hectárea -una manzana- está rodeada sólo por cinco hilos de alambres. No hay tapial perimetral. “Acá hubo que guardar todo, hasta las macetas nos robaron. De noche ingresaba gente por cualquier lado y pernoctaba en el patio de la escuela”, relató la directora.

Esta situación obligó a tener que esconder bajo llave todo lo que estaba en el patio -hoy vacío por completo- y asegurar los lugares de documentación y elementos importantes con un sistema de alarmas que también paga la cooperadora.

“Lo que no se salvan son los vidrios y las canaletas del desagüe que siempre son víctimas de los que andan con la gomera”, comentó el presidente de la Cooperadora, Escribano Jorge Velez.

Igualmente los directivos manifestaron que gracias al dinero de la cooperadora y a los exalumnos que han movilizado otras organizaciones han podido construir un SUM-Biblioteca y un baño para discapacitados. Tumbaron las viejas paredes de cartón y las cambiaron por ladrillo y material y motivados por festejos de aniversarios han ido avanzando en otras pequeñas obras.

De esta manera, los ex alumnos se han convertido para la escuela, su cooperadora y sus posteriores generaciones de alumnos en un piedra fundamental, y por eso, muchos de aquellos que hoy gozan de un título profesional, anhelan que exista la decisión política de construir el nuevo edificio. Para esta comunidad educativa es todavía una utopía.