Represión ilegal

“No éramos solamente maestros”

Adriana Arce, la primera testigo que declaró hoy en el juicio a Barcos, relató cómo era la actividad gremial de la época, que derivó en su secuestro y el de su compañero de lucha, Alberto Tur.

 

De la Redacción El Litoral

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Tres testigos propuestos por la fiscalía y la querella declararon hoy ante el Tribunal Oral Federal, en el juicio que se lleva a cabo contra el personal civil de inteligencia (PCI), Horacio Américo “Quique” Barcos. Está acusado por el secuestro y los tormentos sufridos por el dirigente gremial santafesino, José Alberto Tur, y su ex esposa Amalia Ricotti, esta última querellante y testigo en la causa.

La audiencia comenzó con la testimonial de Adriana Arce, cuya actividad gremial en el ámbito docente durante la década de 1970, le valió el secuestro, además de múltiples tormentos y vejaciones, que según dijo en el juicio de Rosario, “me arruinaron la vida”.

La mujer era maestra en una escuela de Rosario y por su actividad sindical había viajado el 11 de mayo de 1978 a Santa Fe. Ese día tenía que reunirse con sus pares del Sindicato de Trabajadores de la Educación en Santa Fe (Sintes), entre quienes estaba Alberto Tur.

Transcurrida esa jornada, Tur y su esposa de entonces, Amalia Ricotti, la acompañaron a la terminal de colectivos a esperar el micro que la llevaría de vuelta. Ese día, a Arce le había llamado la atención la aparición de un auto Fiat 1500 rojo, con dos personas, que había visto al salir de la escuela y volvió a ver en cercanías de la casa de Alberto Tur.

Una certeza

“Sé que llegué a Rosario a las 11 de la noche del 11 de mayo de 1978, que fue el día que me secuestraron”, dijo con seguridad. “Estuve meses secuestrada y las sesiones de tortura eran diarias. Ahí uno pierde la noción del tiempo”, abundó.

Su secuestro está íntimamente vinculado al de Tur y Ricotti, dado que a los pocos días -el 16 de mayo de 1978-, un grupo de tareas secuestraron al joven matrimonio en Santa Fe.

“Ellos presionaban mucho con el tema de Alberto, porque me decían que habían allanado su casa”, contó Arce, sobre las preguntas que le hacían en los interrogatorios y durante las incesantes sesiones de tortura.

Las preguntas iban de mayor a menor, porque “primero empiezan con la Coordinadora de Gremios en Lucha, después siguieron con la Cetera y el Sintes”, hasta llegar a Tur. Según dijo, los militares creían que ella era el nexo entre Alberto y el gremio para sacar del país a los compañeros que estaban más comprometidos.

Civiles y militares

A pesar de los más de 30 años transcurridos pudo precisar que “entre el 11 y el 25 de mayo fue el tiempo que se dedicaron a torturarme” y que “eran todos del Destacamento de Inteligencia”.

Arce, que estuvo cautiva en el centro clandestino Fábrica Militar, también declaró en la causa Guerrieri en Rosario, en una exposición que duró casi cuatro horas.

Esta mañana fue más breve, pero tocó aspectos íntimos, como cuando dijo que “Ellos (por los secuestradores) tropezaron con un problema conmigo. Yo les dije que estaba embarazada desde un primer momento pero no les importó”, al punto que “me hicieron un aborto sin anestesia”.

También explicó que se vio sorprendida cuando le dijeron que “el grupo que me secuestró me dijo que eran un cuerpo operativo de fuerzas conjuntas integrado por civiles y militares”.

Última vez

Arce también respondió a las preguntas de la fiscalía, la querella y la defensa de Barcos, que no se encontraba en la sala. Consultada por una de las partes explicó que su actividad dentro del sindicato docente excedía lo que podría haber sido un reclamo salarial. “No peleábamos por el 82% móvil”, dijo.

Contó que el gremio docente mantenía contacto con el resto de los sindicatos de la zona; que se interesaban de las cuestiones sociales más generales; y que las reuniones eran “de carácter asambleario”, incluso en esa época.

“Los que hemos sido trabajadores de la educación con una vocación absoluta, no estábamos al margen de lo que pasaba en el país. No éramos solamente maestros”, sostuvo.

Sobre el final de su testimonio, la mujer contó que nunca más volvió a ver a Tur. Que se enteró que fue secuestrado como ella, pero que también había recuperado la libertad al poco tiempo.

Arce pasó del cautiverio de Fabrica Militar, al Batallón 121 en julio de 1978; y de ahí a la cárcel de Devoto en febrero de 1979. Recuperó la libertad para la Navidad de 1982 y luego de participar del juicio a las Juntas debió abandonar el país por miedo a que se repitiera la historia.

Se fue a España donde vivió durante dos décadas y hace solamente cinco años que regresó a la Argentina. Aquí, hace poco, se enteró del fallecimiento de Alberto Tur, en septiembre de 2003.

“No éramos solamente maestros”

El TOF, integrado por María Ivón Vella, José María Escobar Cello -presidente- y Daniel Laborde, escucharon a los testigos de la jornada.

Foto: Amancio Alem

Compañeros y amigos

Luego de la exposición de Adriana Arce el Tribunal llamó a un cuarto intermedio, tras el cual declararon los dos testigos que faltaban para completar la jornada.

Primero fue el ingeniero Ricardo Scholtus, quien trabajaba en la misma empresa en la que se desempeñaba Amalia Ricotti durante aquella época. Y por último, el jurado recibió al periodista de El Litoral, José Luis Pagés, que además de su labor profesional era amigo de Alberto Tur.

Scholtus contó cómo era la organización de la empresa Meitar Aparatos y dijo que si bien trabajaban en el mismo piso, no compartían oficina. Habló de la buena relación del grupo y recordó cuando de pronto y sin aviso, Amalia comenzó a faltar. Cuando volvió la actitud fue no preguntarle del tema, explicó; y que una persona que hizo de nexo con los militares les dijo a sus compañeros que estaba viva pero que no pregunten nada más.

José Luis Pagés, habló de su amigo Alberto, a quien dejó de ver desde 1968 hasta 1980 por cuestiones personales.

Dijo que con Amalia toma contacto porque ella lo llamó para contar lo vivido en el diario y que fue publicado en una nota del 12 de marzo de 2001 por El Litoral.

El periodista, que declaró como testigo de contexto en la causa Brusa, dado que ha escrito notas vinculada con la búsqueda de centros de detención clandestinos en la zona, destacó la participación de Tur en la fundación de la Asamble Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y recordó que con el tiempo se hicieron buenos amigos.