Consejos útiles
Atenciones y cuidados al cambiar el pañal del bebé
La piel del bebé es sensible y delicada, y en sus primeros meses de vida requiere mayores cuidados. La familia acaricia y mima al niño a través del contacto de la piel.
Estos mimos son fundamentales dado que fortalecen el vínculo de bebé con su mamá y su papá. Por esta razón, el momento del cambio del pañal es la oportunidad para higienizar, revisar y cuidar la piel del bebé y así evitar que se sienta molesto, además de ser un intenso y reconfortante espacio de afecto para todos los integrantes de la familia.
Más allá de mantener la higiene del bebé, las caricias y roces toman un significado diferente y de potencial comunicación. El niño se siente contenido y contento, mientras los papás suelen jugar y hablarle al niño reforzando el vínculo y la relación entre ambos.
No es de extrañar que el niño se sienta feliz, sonría y balbucee mientras lo higienizan. El cambio del pañal es una excelente oportunidad para analizar el estado de la piel, buscando irritaciones y paspaduras, para curarlas inmediatamente.
Hay que tener en cuenta que luego del nacimiento, la piel continúa desarrollándose y tarda algunas semanas en constituirse como una barrera fuerte contra los daños exteriores, por lo que es muy importante que siempre reciba la higiene adecuada para conservarse sana.
La higiene adecuada de su colita es fundamental para evitar paspaduras e irritaciones, por sobre todo en los primeros días de vida, ya que está más sensible y puede resentirse más fácilmente.
Una higiene correcta y periódica es la mejor forma de prevenir sarpullidos, irritación y dermatitis leve o suave, donde la piel se caracteriza por tener un tono rosado leve a definido, y el área involucrada es pequeña. En esos casos, Hipoglós VL -sugiere el laboratorio Andrómaco- funciona como un protector dérmico, ya que sus componentes generan una capa de protección óptima en la superficie lesionada, ayudando a restablecer la función “barrera” de la piel.
La buena higiene
Por este motivo, este laboratorio dejó algunos consejos para la higiene de la colita del bebé:
- Lavarse las manos con agua y jabón antes de comenzar.
- Tener al alcance de la mano los productos necesarios para no tener que alejarse del niño.
- Cambiar los pañales con frecuencia, cada vez que se ensucien. En los recién nacidos se debe hacer de 10 a 12 veces por día y a medida que los bebés van creciendo puede reducirse la cantidad de cambios, pero nunca menos de 6 veces diarias.
- Limpiar la zona genital con un algodón humedecido con óleo calcáreo. Si se trata de niña, hay que limpiarlo de adelante hacia atrás, que es una forma de evitar que puedan entrar bacterias en su vagina que podrían provocarle infecciones.
- Dejar la colita al aire unos segundos antes de colocar el nuevo pañal.
- Para aliviar y proteger las zonas irritadas o paspadas se recomienda aplicar pomadas con vitamina A, aceite de hígado de bacalao y óxido de zinc.
- Utilizar preferentemente, pero sin ajustar demasiado, pañales descartables con propiedades absorbentes.
- En caso de dermatitis, concurrir al pediatra para que indique el tratamiento adecuado.




