Datos en la provincia
El reacomodamiento de precios de alimentos sumó 11,5 % en dos meses
La Casa Rosada niega la inflación, las estadísticas santafesinas corroboran otra cosa. El precio por la canasta básica alimentaria se proyecta muy por encima de las pautas salariales y los planes sociales.
De la redacción de El Litoral
El nivel general del Índice de Precios al Consumidor para la provincia de Santa Fe registró en febrero una variación de 3,6 % con relación al mes anterior. Pero el dato saliente es el incremento el 7,4 % en los precios de alimentos y bebidas, una línea de gran relevancia porque marca la creciente dificultad de acceso a la canasta básica.
La información del Indec acumula un 12 % sólo en el rubro de alimentos y bebidas en los dos primeros meses del año. Con estos datos, las necesidades básicas de los santafesinos se proyectan con una evolución de precios muy por encima del 30 %, y alimentan la polémica con el Indec y con la lectura kirchnerista del fenómeno.
Para el Indec -intervenido por Guillermo Moreno-, los precios de alimentos y bebidas evolucionaron 2,6 % en febrero a nivel nacional. El nivel general de precios acumuló 2,3 % en la versión del gobierno nacional, en tanto que el Ipec marcó casi tres veces esa cifra, para alcanzar 6,1 %.
Los eufemismos del “reacomodamiento de precios” a los que apela el discurso kirchnerista se ponen más en evidencia en la provincia de Santa Fe, donde el Instituto Provincial e Estadística y Censos mide una inflación muy superior en casi todos los rubros.
De hecho, el de indumentaria es el único capítulo en retroceso del informe provincial (-0,5%). El resto muestra en todos los casos un aumento constante en el primer bimestre del año: 4,4 % en esparcimiento; 2,6 % en atención médica y salud; 2,5 % en vivienda y servicios; 2,1 % en equipamiento para el hogar; 1,7 % para transporte y comunicaciones.
En el bimestre, educación (1,3 %) y el ya mencionado rubro de indumentaria (-0,5 %) fueron los indicadores más bajos. Pero ambos pueden esperar repercusiones estacionales en marzo, cuando la reanudación de las clases muestre los aumentos en útiles y cuotas educativas, y el inicio de ese ciclo -más el recambio de temporada- impacte en el precio de la ropa.
Impacto social
Detrás de los números está la gente, y la sumatoria de una realidad social que preocupa a pesar del evidente crecimiento de la economía nacional. Porque aún en ese fenómeno, la inflación deteriora no sólo la capacidad de alimentación sino incluso la efectividad de los planes sociales para sustentar las necesidades elementales de los sectores más desprotegidos.
Incluso los segmentos medios asalariados confrontan con el discurso oficial a nivel nacional. No en vano se realimentó la pasada semana la controversia entre el líder de la CGT y el gobierno, o el vicepresidente y la Casa Rosada, por los efectos de la inflación y la recuperación de salarios con un piso del 20 %.
La Nación ha apuntado a los empresarios como responsables del fenómeno, mientras lanzó planes tan promocionados como intrascendentes para rebajar el precio de la merluza en el Gran Buenos Aires o algunos saldos de cortes que no se exportan en el rubro de carne vacuna. Actos que sirven para la propaganda pero no impactan en los precios, menos aún de las plazas en la provincia.
En Santa Fe, no hay estudios privados que midan el costo de la canasta alimentaria. Pero a manera de comparación, vale mencionar que el Indec dice que con 515,59 pesos se puede pagar la canasta básica alimentaria, en tanto que para la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza ese costo alcanza 1.220 pesos para cubrir las necesidades de una familia tipo (dos adultos y dos menores. Por debajo de esa línea, la estadística marca la zona de indigencia.




