Sostienen que el tema merece un “debate más profundo”
La mano de obra preocupa más que las lluvias a los frutilleros de Coronda
El productor Ricardo Ramírez manifestó que necesitan instrumentos que se adapten a la realidad del sector. Y manifestó que para avanzar en el blanqueo del personal necesitan “un precio sostén” del producto. También se refirió a la situación de la fruta primicia.

Incertidumbre. “Cada vez se generan más problemas para un sector que lo único que hace es un trabajo social”, dijo Ramírez, al referirse a la actualidad de la producción frutillera.
Foto: Archivo El Litoral
De la Redacción de El Litoral
Si bien se trata de un reclamo de varios años, todavía tiene vigencia para los frutilleros: alcanzar una ley laboral que se acople mejor a las características del sector. De hecho, Ricardo Ramírez, productor de Coronda, señaló que “esto lo hemos planteado a nivel nacional y provincial. Es un problema de los funcionarios no tener una ley acorde al sector frutihortícola, no sólo por la frutilla, sino también por el cordón verde de Santa Fe, los viñateros y otros”. “Vemos que no tenemos respuesta ni acompañamiento en esas definiciones”, apuntó.
Si bien durante la temporada de cosecha el número de personal asciende notoriamente “lo que estamos haciendo ahora es trabajo social”, apuntó y planteó que para cumplir con trabajos que se podrían cubrir con cuatro o cinco personas (“hoy no necesitamos más de eso por quinta” adujo) ocupan quince o veinte.
Para el frutillero, este tema “merece un debate más profundo para que el productor se siente a hacer lo que tiene que hacer, que es producir”. La demanda puntual está orientada a adquirir los instrumentos que se necesitan y que permitan “blanquear a la gente en su totalidad y trabajar más tranquilos”. No obstante, condicionó este avance a la posibilidad de conseguir “un precio sostén de la fruta”. “Tenemos un producto que no sabemos a cuánto lo vamos a vender y si lo vamos a vender”, señaló.
El apremiante planteo proviene de que actualmente se da una situación que, según explicó Ramírez, genera inquietud en el sector y que tiene que ver con inspecciones de Afip que, a su criterio, “atentan contra la continuidad del sector en la parte productiva”. “A muy corto plazo se va a tomar una determinación importante respecto de esto”, aseveró.
Otro problema que auguró Ramírez para el sector está dado en los recolectores que hasta diciembre trabajaron en la cosecha de frutilla, fueron dados de baja, y ahora pasarán a obtener el salario universal otorgado por el Estado.
Atraso en el trabajo
Las frecuentes y localmente intensas precipitaciones que caracterizaron a la temporada de verano también pusieron en guardia a los productores frutilleros. Por ejemplo, los más de 200 mm que cayeron en la zona hacia fines de febrero provocaron pérdidas significativas en nylon y bromuro. Y las últimas precipitaciones, si bien no causaron daños importantes, conspiraron para atrasar el trabajo.
En un principio, se empezó a plantar lo que se conoce como la fruta “primicia”. “De acuerdo con las características del tiempo, la podemos estar sacando los primeros días de junio para competir con la producción temprana de Tucumán, que es nuestro competidor más fuerte. Y es donde el productor tiene las expectativas más fuertes, porque es donde la fruta tiene un valor importante”, señaló Ramírez.
No obstante, el productor se mostró optimista ya que tan sólo están faltando unas 100 ha de colocación de nylon en las plantaciones de la zona. “Una vez que el nylon está puesto, si el otoño viene llovedor en los primeros momentos no le hace tanto, hasta favorece. El problema es que si en mayo y junio tenemos lluvias, ahí si puede afectar el fruto. Pero, en estos momentos cuando tengamos 15 días de sol, podremos terminar la colocación de nylon”, manifestó.




