Tribuna de opinión

El nuevo puerto y sus adversarios

Dra. María Celia Costa (*)

He leído con preocupación la edición especial que con motivo del bicentenario publicó El Litoral, el 30 de abril. El extenso suplemento reproduce información histórica e iconográfica que no aporta novedades sobre un proceso que ya ha sido investigado con mayor rigor. Surge con claridad que la dialéctica encubierta de las argumentaciones está dirigida al objetivo de introducir dudas y cuestionamientos a la construcción del nuevo puerto, punto sustancial del escrito.

Bajo el disfraz de un discurso de divulgación científica, se realizan afirmaciones falaces y objeciones engañosas. El artículo expresa que hoy la ciudad no tiene un puerto activo, pero que su traslado se está resolviendo de acuerdo con una decisión gubernamental que no ha sido consultada con la sociedad.

Sostiene que los mensajes que los santafesinos hemos recibido sobre la relocalización del puerto sólo tienen que ver con la memoria histórica, sin que se nos haya aclarado debidamente el costo y la conveniencia del traslado, objetando que nos endeudaría por varias generaciones. Agrega que “no está demostrada con datos y lúcidos razonamientos la necesidad de un puerto de ultramar”, y concluye aplicando un principio del laissez faire clásico, que cuestiona el rol del Estado como impulsor del desarrollo comunitario: estima que hoy no están dadas las condiciones, y que la relocalización del puerto llegará de la mano de la demanda, pues se debería tener la certeza previa de que se dispondrá de carga.

Todos estos dislates, en el marco de un diario prestigioso, adquieren un efecto de verdad que encubre intereses económicos que perjudican a la ciudad de Santa Fe y su zona. La autora había afirmado tiempo atrás que “hay otros puertos, privados, competitivos y eficientes a pocos kilómetros aguas abajo que responden a las exigencias crecientes de los usuarios actuales”.

La necesidad del nuevo puerto es indiscutible

Es oportuno recordar que las fuerzas vivas de la ciudad de Santa Fe vienen trabajando desde hace largos años por la reactivación portuaria, mediante una ubicación más adecuada sobre el Paraná, luego de numerosas consultas y estudios, incluso por expertos internacionales. La participación ciudadana se concretó con la activa intervención de las entidades más representativas, entre ellas la Bolsa de Comercio, Unión Industrial, Fisfe, Centro Comercial, Ente Administrador del Puerto, Universidad del Litoral y Ceride, por sólo citar algunas.

Ningún santafesino de Santa Fe puede sentirse ajeno a esta empresa de futuro, que todos valoramos como nuestra y como un legado para nuestros descendientes. El nuevo puerto funciona como una idea fuerza y como un sentimiento que nos une.

El gobierno del Ing. Obeid dio al puerto un especial impulso, articulándolo a un modelo de desarrollo regional ligado a polos industriales. El sistema hidroviario equilibraría las economías del norte y del sur provincial, integrando a Santa Fe al Mercosur, al Crecenea Litoral, al Codesul y a la Región Centro. Obeid concretó acciones políticas y promovió varias leyes.

La legislatura de entonces dictó la ley 12.855 que permite las expropiaciones necesarias para la relocalización, y la ley 12.848 para tomar un crédito del Fonplata destinado a la construcción de obras indispensables para la habilitación del puerto. Estas normas generaron debates en los que participaron todos los partidos políticos representados en el recinto, con la activa intervención de las entidades intermedias. Binner ha congelado la continuidad de este proyecto local y regional, privilegiando otros intereses.

La rosarinización del poder

El gobierno de Binner, formado en su enorme mayoría por rosarinos, retarda las acciones necesarias para construir el nuevo puerto. Es entendible que el sur haga pesar sus legítimos negocios y su posición dominante, pero resulta inaceptable que la máxima autoridad de toda la provincia, basándose en un cálculo electoralista que lo beneficia en Rosario, efectúe meras declaraciones, que él mismo se ocupa de no llevar a cabo, y que de hecho no concretará en el año de gestión real que le queda.

El flamante presidente de la Bolsa de Comercio, continuando la línea institucional de las comisiones anteriores, acaba de subrayar que el traslado del puerto sigue siendo el gran proyecto de la Bolsa, como una iniciativa potenciadora para toda la región, marcando que el obstáculo más grande es la falta de decisión del actual gobierno provincial que debería asumir el tema como una política de Estado.

Lo lamentable es que esta rosarinización del poder político, económico y cultural penetre en la conciencia de los santafesinos, aun en los ambientes académicos, y se proyecte en voces que también relativicen la urgencia y la necesidad de un puerto de ultramar, arguyendo que es inconsulto, caro y, en última instancia, que aquí no hay mercado.

(*) Ex diputada provincial por el Partido Justicialista.