El recuerdo vívido de El Zorzal Criollo

A 75 años de su muerte, el bronce de Gardel aún brilla

A 75 años de su muerte, el bronce de Gardel aún brilla

La idolatría del público acompaña el recuerdo del intérprete. En la Casa Gardeliana de Medellín, Colombia, una pintura con su figura lo recuerda. Foto: EFE

 

Pedro Fernández Mouján

Télam

El 24 de junio de 1935, a los 44 años, fallecía en Medellín Carlos Gardel, convertido con el paso del tiempo en el símbolo del cantor argentino y uno de los principales emblemas de la cultura popular. Cantor principal e inalcanzable del tango, Gardel no nació, sin embargo, en la Argentina, país al que llegó a los 2 años junto a su madre Bertha, ni con ese nombre.

Según los documentos históricos más confiables y aceptados, quien sería conocido como “El morocho del Abasto”, “El zorzal criollo” o “El mudo” y pasara a la inmortalidad cuando acabó su vida en un accidente de aviación 75 años atrás, había nacido el 11 de diciembre de 1890 en la ciudad francesa de Toulouse, bajo el nombre de Charles Romuald Gardés.

Establecido en el Abasto, quien sería después el gran cantor argentino cursa sus estudios en escuelas públicas del barrio hasta segundo año del secundario, trabaja como tramoyista de teatro y, alentado por el famoso payador José Betinoti, comienza su carrera musical cantando en distintas fondas hasta que, para el Centenario (1910), es número del café O’Rondemann.

Para 1911 nace su dúo con José Razzano, que permanecerá activo hasta 1925, cuando inicia su carrera solista ante las dificultades vocales de Razzano, y en 1912 graba sus primeras canciones en solitario para el sello Columbia.

Luego de estas primeras grabaciones, con títulos como “A mi madre”, “Brisas de la tarde”, “Pobre flor” y “Mi china cabrera”, en un repertorio mayormente folclórico que reunía valses criollos, estilos y vidalas, Gardel desarrolla su trabajo artístico con Razzano, pero no entrega nuevos registros discográficos hasta 1917, año en que firma para la Casa Glucksman, luego adquirida por Odeón, sello para el cual grabó hasta 1933.

El primer tango

1917 es también el año en que Gardel graba su primer tango, “Mi noche triste”, de Samuel Castriota y Pascual Contursi, que había sido estrenado por el dúo Gardel-Razzano en el teatro Empire ese mismo año.

Gozando de una creciente popularidad, el dúo recorre distintas ciudades del interior y países limítrofes, y en 1921 se le agregan los guitarristas José Ricardo y Guillermo Barbieri, debutando en Madrid en 1923, presentación que da inicio a una prolífica actividad en Europa, donde Gardel grabó dos largometrajes.

Si bien todo el período que va entre el 17 y comienzos del 30 está fuertemente marcado por el acompañamiento de guitarras, en 1924 graba con la orquesta de Francisco Canaro y en 1925, con la de Osvaldo Fresedo.

De esta época son canciones y tangos como “Carrerito”, “El ciruja”, “Del barrio de las latas”, “Esta noche me emborracho”, entre otros.

En 1930, y después de haberse presentado con éxito en París en 1928, Gardel protagoniza para la Paramount de Francia las películas “Luces de Buenos Aires”, con música de José Matos Rodríguez (autor de “La cumparsita”) y la orquesta de Julio De Caro y con la actuación de Sofía Bozán y Pedro Quartucci, entre otros.

Y “Esperame”, con guión de Alfredo Le Pera y que da inicio a una fructífera colaboración musical, que se da a conocer con “Melodía de arrabal”, “Silencio” y “Me da pena confesarlo”, y que luego ofrecerá títulos inmortales del cancionero popular como “El día que me quieras”, “Cuesta abajo” y “Volver”.

La etapa más exitosa

La colaboración Gardel-Le Pera, que se inicia en 1932, marcará toda la producción posterior del cantante, su etapa más exitosa y la más recordada luego de su muerte, e incluye tanto canciones como películas.

Siempre con guión de Le Pera, entre 1933 y 1935 Gardel protagoniza, filma y produce para la Paramount de Nueva York las películas “Cuesta abajo”, “El tango en Broadway”, “El día que me quieras” y “Tango bar”, en las que con acompañamiento orquestal quedaron registradas “Mi Buenos Aires Querido”, “Rubias de Nueva York”, “Volver”, “Sus ojos se cerraron”, “Lejana tierra mía” y “Por una cabeza”, entre otras canciones.

Cuando la muerte lo encuentra en Medellín, Gardel estaba realizando una gira latinoamericana que había comenzado en Puerto Rico, continuó en Curacao, distintas ciudades de Venezuela y Colombia y que lo llevaría por Cuba y México.

Diecinueve meses atrás, el 7 de noviembre de 1933, había abandonado la Buenos Aires, después de haber dejado registrado “Madame Ivonne”, última de sus grabaciones discográficas realizada en el país un día antes de partir.