Edición del Martes 24 de agosto de 2010

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¿Políticos o estadistas?

Cuando se quiso pensar en el largo plazo en la Argentina se usaron diferentes denominaciones. Se habló de proyecto nacional, de planes estratégicos, de modelos de país. Según las circunstancias en cada caso las designaciones aludían a cuestiones concretas. Si la referencia histórica era la “generación del ochenta” el proyecto nacional se refería a un modelo de acumulación económica, una inserción específica en el mundo y un sistema político fundado en amplias libertades civiles y reducidas libertades políticas, por lo menos hasta 1812.

Publicaciones

“Los encubridores”

Una noche de 1974, el séptimo conde Lucan, tras una batalla legal perdida con su esposa, decide asesinarla. En la casa de la mujer han quitado la lamparita del sótano. Una mujer baja las escaleras. El asesino actúa. Ha elegido el día en que la niñera tenía descanso, pero a último momento la pobre muchacha había cambiado su día franco, y la asesinada, pues, resulta ser ella. Lucan, el asesino, desaparece, ayudado por sus amigos pudientes. Pasan veinticinco años, y un paciente consulta a la famosa psiquiatra Hildegard Wolf, la más famosa de París. Este paciente le confiesa ser el prófugo Lucan. Pero la doctora tiene el problema de que ya otro paciente la ha consultado bajo la misma identidad. Y, para colmo, parecen saber todo de ella y tener como fin último chantajearla. Porque la doctora Wolf no es otra que la Bendita Beate Pappenheim, ella misma prófuga de la Justicia. Esa tal Beate era una muchacha de Munich que, de un día para el otro, comenzó a utilizar sus impetuosos ciclos menstruales para fingir estigmas y heridas de Cristo, realizar curaciones y, sobre todo, recibir suculentas limosnas y donaciones. Tal la base atrapante de “Los encubridores”, la novela de Muriel Spark, publicada por La Bestia Equilátera.

Al margen de la crónica

Buen momento de nuestro cine

El Oscar de la Academia a la Mejor Película Extranjera que obtuvo el filme “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella, en marzo último, representó un momento histórico para nuestro cine. Pero la importancia de la película, más allá del galardón obtenido, uno de los más prestigiosos del mundo, tuvo que ver con otro aspecto: marcó una notable tendencia del público argentino a volver los ojos hacia las producciones nacionales, muchas veces jaqueadas por las monumentales superproducciones provenientes de Hollywood.

Lengua viva

Pongamos las cosas en su lugar

Las autoridades nacionales, hace unos meses, anunciaron la donación a las Escuelas Técnicas de, aproximadamente, tres mil netbook para uso de los alumnos. A primera vista parece ¡fantástico!, pero la pregunta que me acosa es ¿en qué les favorecerá en el aprendizaje? Seguramente me contestarán sobre la importancia de estar actualizados en el manejo de la tecnología de punta, el uso de Internet, etc. para lograr la información que los educandos necesitan. Pero, reflexionemos ¿Informarse es aprender o a partir del dato obtenido hay que ir al libro para elaborar la información recibida? Digo esto porque muchas veces confundimos “información” con “conocimiento”, lo cual no es correcto; el proceso indica que a partir de la propuesta informativa hay que realizar su elaboración. Muchos alumnos universitarios dicen: “yo he leído el tema”, sí, pero le faltó comprenderlo, elaborarlo, asociarlo para, luego, proyectarlo y, finalmente, formalizarlo en la expresión sin perder su espíritu. Podemos pensar que Internet nos da la posibilidad de abrir una puerta al mundo desconocido y ¡es verdad!, podemos entrar en lugares maravillosos que ni siquiera podíamos imaginar. Pero... estoy llena de zozobras. ¿Enseñamos, realmente, a los alumnos a usar con aprovechamiento para el aprendizaje esta extraordinaria tecnología? ¿Su uso, lo habrán interpretado bien? La duda parte de la preocupación que me genera la ausencia “del libro” en la formación intelectual de nuestros educandos. El vaciamiento conceptual de nuestros jóvenes, en general, es asombroso. El sistema educativo siempre aspiró a que los niños aprendieran cuatro operaciones fundamentales en el área de lengua: leer, hablar, escuchar y escribir. El objetivo era: leer con sentido, respetando los signos de puntuación, la entonación, curvas melódicas, etc. para que el que escuche pueda comprender lo dicho e interpretarlo; también necesitamos que puedan expresar lo comprendido, que puedan formalizar el pensamiento a partir del conocimiento adquirido tanto a nivel oral como escrito Estamos hablando del maravilloso mundo de la lecto-escritura. La verdad es que impresiona que, en un contexto, donde, frecuentemente, faltan sillas, caen goteras y los cables están a la vista, podamos visualizar la majestuosidad que emana de la tecnología de punta y ¡además! esté a disposición de los alumnos para su uso. Es un gran paso educativo, aunque tendremos que seguir pensando en su aprovechamiento para que los procesos cognitivos, que deben seguir a cargo del docente en el aula, no se pierdan de vista.

La vuelta al mundo

“El libro negro del comunismo”

El “Libro negro del comunismo” es el resultado de una investigación histórica coordinada por Stéphane Courtois y que cuenta con la colaboración de un grupo de distinguidos historiadores europeos. Como el título lo indica, el libro propone una minuciosa investigación de los crímenes cometidos por el comunismo en el siglo veinte. La lista que dan a conocer los autores asciende a cien millones de muertos: veinte millones en la URSS y sesenta millones en China; el resto se distribuye entre los diferentes países de Europa del Este, el sudeste asiático, Africa y América Latina.



Martes 24 de agosto de 2010
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