Al margen de la crónica

El tabaquismo contado en plata

 

La atención de enfermedades causadas por el tabaquismo le cuesta al gobierno de la ciudad de Buenos Aires 493 millones de pesos (124,1 millones de dólares) anuales, cifra que representa cerca del 12 por ciento de su presupuesto sanitario.

“Casi 500 millones de pesos se gastan cada año en la ciudad en atender a personas que son víctimas de los tóxicos del cigarrillo”, dijo la coordinadora del Programa de Prevención y Control de Tabaquismo del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Marta Angueira.

La especialista explicó que el cálculo de los costes directos de la atención médica a causa del tabaco “permite mensurar el impacto que este contaminante tiene sobre la salud pública”.

Al gasto directo se deben sumar los costes indirectos que, según las autoridades porteñas, no pudieron evaluarse debido a la escasez de recursos disponibles, pero que incluyen pérdidas de productividad, ingresos dejados de percibir por ausentismo laboral, discapacidad y hasta muerte prematura, entre otros.

“Se estima que el costo socioeconómico del tabaquismo duplica el de atención sanitaria”, señaló la especialista, quien sostuvo que una legislación que garantice ambientes 100 por ciento libres de humo permitiría reducir esa cifra.

Buenos Aires aprobó en 2005 una ley antitabaco que mantiene excepciones a la prohibición de fumar en espacios cerrados públicos y privados de acceso público. Así, en la actualidad existen espacios para fumadores dentro de ciertos bares, locales gastronómicos y salas de juego.

Por eso, el gobierno porteño impulsa un proyecto que elimina tales excepciones ya que, según Angueira, “cuando se habilitan zonas para fumar, se obliga a los trabajadores de lugares donde se fuma a exponerse al humo de cigarrillo y al riesgo de enfermarse”.

Mientras tanto, el Congreso tiene en debate un proyecto de ley para que todo el país sea 100 por ciento libre de humo.

El tabaquismo produce enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer, entre otras, y mata cada año en Argentina acerca de 40.000 personas, de las cuales 6.000 son fumadoras pasivas.