Se recalienta la campaña electoral para las presidenciales en Brasil
Rousseff acusó de corrupción a colaborador de Serra
En campaña. La candidata a la presidencia de Brasil por el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, cargó duro contra su rival José Serra y contra los medios de comunicación.
Foto: AGENCIA EFE
También denunció al diario Folha de Sao Paulo de publicar difamaciones en su contra.
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Télam-EFE
La candidata presidencial oficialista brasileña, Dilma Rousseff, acusó hoy a un colaborador de su principal oponente, José Serra, de haberse apropiado de más de 2 millones de dólares de la campaña del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y acusó a un diario paulista de “difamación” en su contra.
Rousseff acusó a Paulo Vieira de Souza, ex director de la empresa Desarrollo Rodoviario (Dersa) del Estado de San Pablo de haber recaudado para sus fines el equivalente a 2,3 millones de dólares, según declaraciones de la candidata publicadas por la revista Istoé, reproducidas por la agencia de noticias Ansa.
“El presidente de la empresa paulista de Desarrollo Rodoviario desapareció con 4 millones de reales de la campaña tras haber sido nombrado por Serra”.
La candidata oficialista, que según las encuestas de intención de voto ganaría en primera vuelta el 3 de octubre, salió al cruce de las acusaciones que le endilgó Serra de ser “cómplice o incapaz” por no haber tenido conocimiento de los supuestos casos de tráfico de influencia publicados por la prensa de San Pablo en el ministerio coordinador del gobierno.
“No creo que alguien tenga que saber todo lo que pasa en su propia familia o todo lo que pasa en una administración”, le respondió Rousseff, del Partido de los Trabajadores.
Más temprano, Rousseff, acusó a un diario paulista de “difamación” por haber publicado una nota con sospechas de irregularidades cuando era funcionaria, con lo que se sumó a críticas del presidente Lula a los medios de prensa.
“Quiero hacer una protesta vehemente contra la parcialidad del diario Folha de Sao Paulo, que procedió de mala fe”, declaró Rousseff.
Visiblemente irritada, la aspirante presidencial acusó al periódico de cometer una “distorsión escandalosa” al ocultar que su secreto bancario fue auditado y aprobado por el Tribunal de Cuentas, descartando cualquier irregularidad.
“Todas mis cuentas fueron aprobadas” y esos datos serán publicados “en mi twitter”, prometió hoy la discípula de Luiz Inácio Lula da Silva, citada por la agencia noticiosa italiana Ansa.
Sospechas
El matutino paulista publicó que hay sospechas sobre una empresa creada en 1992 aparentemente con el fin de ganar una licitación en el Estado de Rio Grande do Sul, donde Rousseff era secretaria de Energía.
Años más tarde esa misma firma tuvo contratos con el gobierno federal cuando Rousseff era ministra del presidente Lula.
Miembros del frente opositor, integrado por los partidos Sociademócrata (centroderecha) y Demócratas (derecha), vincularon hoy a Rousseff con la renuncia, el jueves, de la ministra de la Casa Civil, Erenice Guerra, involucrada en una denuncia de una red de tráfico de influencias, en un intento por achicar la enorme ventaja (26 puntos) que lleva la candidata oficialista, según las encuestas, sobre esa alianza.
El fin de semana, en un acto proselitista en favor de Rousseff, Lula acusó a los principales medios de respaldar al socialdemócrata Serra.
En ese acto, celebrado en el interior de San Pablo, el mandatario dijo que “no sólo vamos a derrotar a los adversarios en las elecciones, sino también a algunos diarios y revistas que se comportan como si fueran un partido político con un candidato al que no tienen el coraje” de reconocer como tal, en alusión a Serra.
128 legisladores cuestionados
En las próximas elecciones del 3 de octubre, 128 legisladores que fueron mencionados judicialmente en casos de corrupción de los últimos dos años buscarán su reelección en el parlamento o ser electos en otro cargo, en un fenómeno que alcanza a 17 de las 19 bancadas parlamentarias y cuestiona al cuerpo y al actual esquema de partidos.
Un estudio de Transparencia Brasil, reveló que reunidos los escándalos que vinculan a miembros de las cámaras de Diputados y de Senadores desde enero de 2009 hasta estas elecciones, 141 parlamentarios fueron citados en acusaciones judiciales o de organismos de contralor por algún caso de corrupción.
Del total de legisladores cuestionados, 104 diputados y 28 senadores son candidatos en los comicios del 3 de octubre.
Claudio Abramo, director ejecutivo de Transparencia Brasil, dijo en una entrevista con Télam que “las irregularidades alcanzan al 20 por ciento de los diputados, sobre un total de 513 bancas, y al 43 por ciento del Senado, sobre 81 miembros”.
“A pesar de este nivel de denuncia ningún parlamentario dejó el cargo a consecuencia de las revelaciones“, y sólo se registraron apartamiento de asesores o algún cambio de partido.
El estudio analizó las menciones que se hicieron solamente de los cargos legislativos ante los Tribunales de Justicia federales y estaduales, los Tribunales de Cuentas y los Tribunales electorales.
Una situación similar se registra en San Pablo, donde el relevamiento de Transparencia indica que un total de 35 de los 94 diputados estaduales responde o respondió a procesos e investigaciones. De ellos 29 son candidatos a la reelección y 6 buscan la diputación federal.
Dos de los casos más llamativos que menciona el informe son los del candidato a vicepresidente de Dilma Rousseff y actual presidente de la Cámara de Diputados de San Pablo por el PMDB, Michel Temer; y el presidente del Partido Demócratas -que acompaña la candidatura del tucano José Serra- y diputado por Río de Janeiro, Rodrigo Maia.