Lengua viva

La lengua y el aprendizaje pedagógico

Evangelina Simón de Poggia

[email protected]

Reflexionar sobre la totalidad de las cuestiones involucradas en el lenguaje constituye una empresa sumamente ardua. Basta señalar que el lenguaje impregna toda la vida del hombre para comprender el esfuerzo que significa abordarlo como objeto de estudio. A través del tiempo, la cultura, como vehículo de la humanización, tuvo como eje fundamental a la lengua. Según Azcoaga (1977) nada de lo que la transmisión cultural considera, sería posible si no existiera el lenguaje con todas sus complejidades.

Tenemos acceso a la interpretación de la realidad gracias al lenguaje, pues es él el que nos permite todo proceso de conexión, dicho de otra manera: la realidad es mediatizada por el lenguaje, siendo fundamental su intervención en la actividad pedagógica. La función del lenguaje en la transmisión del conocimiento reside en su función simbólica, en la posibilidad de transferir lo cognitivo, reflejando leyes y relaciones que no son captadas directamente por los sentidos, sino en forma generalizada a través de abstracciones.

El papel regulador del lenguaje en el comportamiento humano ha sido señalado, desde las primeras etapas de la vida del niño, por científicos como Luria, el cual demostró hasta qué punto el comportamiento infantil está continuamente regulado por las indicaciones verbales de los adultos que pertenecen a su contexto. Esta regulación del accionar del niño toma un carácter muy preciso en el establecimiento de instrucciones que refieren a procesos de aprendizaje. Lo expuesto se ve claramente en el aprendizaje pedagógico. Es un hecho de observación corriente, por ejemplo en el Jardín de Infantes, que el factor regulador de la actividad del niño sean tanto las instrucciones del docente como las objeciones de sus pares.

En este contexto, es importante tener claro que el lenguaje como instrumento puede reforzar positiva o negativamente un comportamiento, contribuyendo a cambiar una conducta o a mantenerla con más rigidez aún. Podríamos decir, entonces, que la primera perspectiva desde la cual debe ser enfocado este tema es la distinción del lenguaje en una doble relación con los procesos de aprendizaje: por una parte, como resultado de un aprendizaje muy peculiar que se da en los primeros años de vida y por otra, como vehículo fundamental y, tal vez, el más importante en ciertas condiciones de la adquisición del aprendizaje pedagógico.