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México celebra 100 años de la revolución de Villa y Zapata - Edición Impresa - Aldea Global - Internacionales Aldea Global

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México celebra 100 años de la revolución de Villa y Zapata

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Una exhibición de fotos sobre la Revolución Mexicana es exhibida en el Museo de Arte Moderno de Chapultepec. Foto: DPA

De la Redacción de El Litoral

ellitoral@ellitoral.com

DPA

México celebra el 20 de noviembre los 100 años de la revolución que encabezó Francisco Madero, pero que tiene como grandes íconos a Francisco Villa y Emiliano Zapata, cuyas banderas aún levantan varios movimientos.

La Revolución Mexicana, iniciada en 1910 para alcanzar más democracia y justicia social, sirvió para derrocar al dictador Porfirio Díaz, que dejó el cargo en 1911 luego de 34 años en el poder, pero no fue hasta 1917 cuando comenzó una nueva institucionalización del país con la aprobación de la Constitución impulsada por Venustiano Carranza, que aún está vigente.

El levantamiento contra Díaz nace de una gran inconformidad de parte de la población con la pobreza en la que vivía y la opulencia de las clases dominantes, según los historiadores.

José Manuel Villapando, investigador y director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, afirma que la revolución “tuvo como origen y legado dos principios que son todavía vigentes y están vivos, pero inacabados: la democracia y la justicia social”.

Como muestra de lo incompleto que aún está el proceso cabe citar, entre otros, los reclamos de organizaciones como el Frente Popular Francisco Villa, El Movimiento de Resistencia Campesina Francisco Villa, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que sacudió la vida de México en 1994, o el Frente Democrático Oriental de México Emiliano Zapata.

Esos movimientos, que reivindican las figuras de los caudillos Villa y Zapata, exigen más justicia, más democracia y menos discriminación, demandas que en la práctica se transforman en luchas por viviendas dignas, trabajo, precios justos para los productos del campo, tierra para trabajar o mayor educación.

Villa (1978-1923), cuyo verdadero nombre era José Doroteo Arango Arámbula, tuvo un origen humilde pero logró formar un importante ejército que fue famoso por sus expropiaciones a los grandes hacendados del norte de México, de donde era originario, y por sus asaltos a trenes.

Villa, a quien luego otros jefes de la revolución atacaron por sus ideas, fue asesinado en 1923 por ordenes del entonces presidente de México y antiguo compañero de lucha Álvaro Obregón.

Emiliano Zapata (1879-1919) fue un pequeño propietario del sureño estado de Morelos. Conocido como el Caudillo del Sur reivindicó la necesidad de repartir las tierras entre quienes la trabajaban, al grado que tras el triunfo electoral de Madero en 1911 se levanta en contra de él en 1912 por la falta de un programa agrario de su gobierno y en apoyo a su propuesta conocida como Plan de Ayala.

Zapata, como Villa, fue asesinado. La eliminación de Zapata la ordenó el general Venustiano Carranza, otro de los jefes militares de la revolución.

Sin embargo, pese a las críticas de que la Revolución Mexicana es un proceso inacabado, el historiador del Colegio de México Felipe Ávila Espinosa sostiene que la “Revolución es uno de los grandes acontecimientos fundadores de la nación”, porque “significó un quiebre” en un modelo económico y social principalmente agrario y el pase a formas más avanzadas de organización del Estado.

El debate sobre los 100 años de Revolución también ha incluido la discusión sobre si la violencia actual, que oficialmente se atribuye a la acción de la delincuencia organizada, es el germen de un nuevo movimiento como el de 1910.



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Jueves 18 de noviembre de 2010
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