Edición del Lunes 20 de diciembre de 2010

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Cursó una ingeniería en 5 años y egresó con el mejor promedio - Edición Impresa - Educación Educación

Alumno de la UTN Santa Fe

Cursó una ingeniería en 5 años y egresó con el mejor promedio

Matías Gareli Frabrizi recibió el reconocimiento de la Academia Nacional de Ingeniería por su excelente desempeño en el estudio. La institución distingue todos los años a los mejores egresados de las carreras de ingeniería de universidades argentinas.

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Se recibió de Ingeniero en Sistemas con un promedio de 8,95. Aquí con el diploma y la medalla que le otorgó la Academia Nacional de Ingeniería.

Foto: Guillermo Di Salvatore

 

De la Redacción de El Litoral

educacion@ellitoral.com

El ingeniero en Sistemas, Matías Gareli Fabrizi, que acaba de egresar de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Santa Fe, es uno de los mejores promedios del año 2010 de las carreras de ingeniería de las universidades argentinas, una distinción que otorga la Academia Nacional de Ingeniería, desde 1993.

Como está ocurriendo con la mayoría de los estudiantes de estas carreras, el joven consiguió empleo antes de recibirse. Para él, la receta del buen universitario tiene dos ingredientes principales: dedicar tiempo y esfuerzo al estudio, y aprovechar el apoyo que brinda la familia.

El reglamento de la academia explica en uno de sus considerandos que los candidatos a ser considerados para la adjudicación de estos premios deberán cumplir determinadas condiciones: ser ingenieros egresados con un promedio de calificaciones igual o superior a 8 puntos; que no hayan tenido durante sus estudios ningún aplazo; y que los hayan realizado como alumnos regulares en el número de años establecido como normal para el plan de estudios de la carrera.

Matías tiene 24 años y terminó la carrera en 5 años y 5 meses, con un promedio de 8,95 puntos. Explica que la UTN Santa Fe se rige por un sistema de puntaje distinto a otras facultades que es la escala logarítmica (en la que un 4 equivale a un 60% en la otra medición).

“Esta distinción no es un mérito absolutamente mío sino de toda la gente que me rodea, como mis viejos y mis compañeros de estudios. La situación en la cual pude hacer la carrera hizo que solamente tenga que aprovechar la oportunidad. No necesité trabajar, tuve un grupo de estudio que empujaba, vivo en la misma ciudad donde está la universidad, lo cual es una gran ventaja porque a mis compañeros que vienen del interior se les hace mucho más difícil todo”, sostuvo Matías, que viajó hace poco a Buenos Aires para recibir la distinción de la Academia.

El lugar que se merece

—¿Conseguiste empleo antes de recibirte?

—Sí, trabajo en la central de informática del Ministerio de Educación de la provincia. Antes, hice un par de ayudantías en la facultad, becas de investigación, y reemplazos en escuelas medias. Todo eso me sirvió de referencia.

—¿Cuál sería tu trabajo ideal?

—Diría que estoy muy conforme con el que tengo. La administración pública me gusta por cuestiones ideológicas y porque siento que estoy devolviendo algo a la sociedad que me pagó el estudio. Si hubiera hecho la misma carrera en un país del primer mundo, me habría costado una fortuna. Con lo poco que pueda impactar en los proyectos que uno de embarca, siempre son para mejorar el área educativa. Eso me motiva más que hacer un software empresarial.

—¿Te costó el estudio? ¿Qué le dirías a un joven que no se anima a inscribirse en una ingeniería?

—Mi experiencia particular dice que necesitás tener algún don o predisposición natural a la inteligencia, a poder incorporar los conocimientos. Un segundo requerimiento -que en este caso tiene más que ver con la voluntad- es sentarse a estudiar unas cuantas horas por día intensamente, a conciencia, para después disfrutar de otras cosas como el deporte, las salidas, los amigos. Por mi parte, me propuse darle a la facultad el lugar que se merecía; ni más ni menos. Pienso que si uno le da menos importancia, no llegará a cumplir las expectativas de estudio. Pero si le da más tiempo del que se merece, uno puede terminar quizá más desgastado de lo que debería. Ese enfrascamiento generará, a su vez, más inseguridades en el estudio y terminará haciéndote perder cuestiones importantes en esta etapa de la vida como ir a la cancha, ver a la novia o salir con amigos.

La academia

La Academia Nacional de Ingeniería es una institución técnico-científica establecida como entidad civil sin fines de lucro, dedicada a contribuir al desarrollo y progreso del país, en todo lo que concierne al estudio, aplicación y difusión de las disciplinas de la Ingeniería.

La academia se propone difundir la investigación técnica y científica en relación con la ingeniería; estudiar los diversos campos de la ingeniería en todo lo concerniente al interés de la Nación; expresar su opinión en cuestiones relacionadas con la ingeniería respondiendo a las consultas que oportunamente le formulen autoridades gubernamentales, universidades e instituciones docentes y asociaciones profesionales; realizar coloquios, seminarios y congresos; instituir premios de estímulo para estudiosos e investigadores, entre otros objetivos.



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Lunes 20 de diciembre de 2010
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