Edición del Lunes 21 de febrero de 2011

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Un momento con Vicentico - Edición Impresa - Escenarios & Sociedad Escenarios & Sociedad

Cerró Música en el Río

Un momento con Vicentico

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Una multitud ovacionó la actuación del carismático intérprete. Foto: Amancio Alem.

El artista regresó a Santa Fe luego de varios años, con nuevo disco bajo el brazo. Ayer cerró el ciclo de la Costanera, y en la previa dialogó con El Litoral sobre su actualidad.

 

Ignacio Andrés Amarillo

iamarillo@ellitoral.com

Gabriel Fernández Capello volvió a vestir el manto de Vicentico en la ciudad: ayer tuvo a su cargo el cierre del ciclo Música en el Río, de la mano de las canciones de “Sólo un momento”, su última placa, junto a otros temas de su trayectoria.

Para conocer más sobre su presente, El Litoral dialogó con el cantante, en la previa de su show.

—¿Qué se va a encontrar la gente? Venís a presentar “Sólo un momento”...

—En realidad toco todas las canciones que tengo ganas, el repertorio es bastante amplio. Pero obvio que un poco el show y la estética musical giran alrededor del último disco. Pero depende del lugar, la onda de la noche, cómo está todo.

—¿Qué tiene este disco de particular para vos, distinto de los otros? Por ahí se dice que es menos latino...

—Para mí cada disco es diferente del otro; obvio que pueden tener una línea que pueda compararse el uno con el otro. Pero yo trato (o más que tratar, me sale naturalmente) de que cada canción sea diferente, sea muy otro mundo.

Es un disco en el que cambié la parte instrumental: no hay percusiones ni vientos, está grabado con muchos menos instrumentos, muchos tocados por mí y otros por Cachorro (López) que produjo el disco. No hay muchos otros músicos, salvo Sebastián Schon que también tocó, y un baterista. Ya es diferente, porque las canciones están compuestas para guitarra, bajo y batería. Después creo que es un disco diferente a los demás porque yo apunté para otro lado. Y son canciones.

—¿Esa idea de instrumentación estaba desde antes de sentarse a componer o fue saliendo mientras escribías?

—Desde antes: tenía ganas de grabar un disco donde yo pudiera tocar bastante. En los anteriores también toco, pero poquito. Grabé mucho en casa, también: la composición y la grabación fueron más íntimas.

El mood del disco está muy marcado por las decisiones previas. Obvio que uno decide cosas que después se pueden cambiar, pero nos pusimos bastante obsesivos con que sea de este modo: minimalista, con poca cosa.

En estudio

—¿Cómo fue trabajar con Cachorro, que es un grande de la producción?

—Genial: yo lo conozco hace bastante, antes que nada es un amigo. Compartimos mucho aparte del trabajo, mucho de la idea sobre la música y cómo hacer un disco, o por lo menos cómo hacer este disco. Tiene un humor musical parecido al mío: podemos entendernos fácilmente, muy cómodos, y los dos somos bastante vagos: nos gusta trabajar relajados y poco tiempo por día, lo cual para mí fue crucial en la relación. Estar poco tiempo en el estudio pero conciso, no matarse y poder extendernos en el tiempo tranquilamente.

—Por un lado grabaste “Sabor a nada”, un clásico de Palito Ortega, y después hiciste un homenaje a Luca Prodan...

—“Sabor a nada” es tan perfecta que cuando empezamos estábamos tocando canciones en el estudio y de repente apareció esta; y bastante por jugar empezamos a grabar una versión que nos fue llevando a la que está en el disco. Fue más una cuestión interna de un día estar zapando y buscando canciones, ni siquiera para ser grabadas, sino para divertirnos. Al final quedó, es una canción increíble.

Lo de Luca no es un homenaje, simplemente es una canción que fue apareciendo y tiene en mi cabeza la imagen de esos años, de principios de los “80, cuando yo iba con mi amigos a ver a Sumo. La canción habla de todo eso, lo que pasa es que todo eso para mí tiene esa cara, por eso le puse ese nombre.

—¿Cómo se eligieron los cortes de difusión?

—La verdad es que yo no elijo los cortes, pero no porque no lo pueda hacer sino porque yo grabo para una compañía y prefiero que los elijan ellos, así después no tengo líos de ninguna clase. Para mí todas las canciones que están en el disco pueden funcionar, y estoy dispuesto a apoyar cualquier canción que sea elegida. Con lo cual no me hace un problema a mí que elijan esa canción u otra. En un punto hasta saben más lo que puede funcionar en las radios de lo que puedo saber yo, aunque tengo mis propias ideas.

Metas propias

—¿Cómo fue volver al estudio con la camiseta de vos mismo después de la reunión de los Cadillacs?

—Para mí no resulta difícil, es natural. En todo caso fue lindo, agradable. El matiz es amplio, a cualquier artista es lo mejor que le puede pasar: tener todas las posibilidades para ser jugadas y jugarlas.

—¿Cómo sigue tu trabajo en este año?

—Una vez que los discos salieron lo que viene es tocarlos. Voy a estar girando todo el tiempo, en mayo haré unas presentaciones en el Luna Park y después una gira por todo el país.

—Has sido uno de los protagonistas de la música argentina. ¿Qué metas o deudas pendientes tenés?

—Tendría que dividirme en dos. Si me miro de afuera hice bastante: toqué para mucha gente, para poca, grabé montones de discos. Pero como no lo pienso de ese modo, pienso que el próximo concierto salga bien, porque es lo que tengo por delante. Sonar bien con la banda, tener un momento musical copado.

Así día a día: todavía me da muchas ganas de tocar y creo que me va a dar ganas por mucho tiempo. No tengo metas como “ahora quiero tocar sólo en River”: no me sirven para nada. Sí me sirve pensar que la banda que armé sea cada vez mejor, eso me da mucha adrenalina y ganas.

Son metas más simples: componer buenas canciones, tratar de hacerlas cada vez mejor, aprender cada vez más... son más internas.

 

/// EL DATO

Nombre de guerra

—¿Cómo surgió el nombre artístico de Vicentico, el que elegiste para acompañarte por más de 20 años?

—La verdad es que no lo elegí yo; sí, finalmente lo elegí yo. Cuando empezamos a tocar con los Cadillacs éramos muy pendejos y éramos como una pandilla de salames que todo el tiempo se ponían sobrenombres: en especial era Flavio el que le ponía a todos. Teníamos 15, 16 años, que ni siquiera son los mismos de un pibe de 16 años ahora.

Flavio me empezó a decir así porque decía que yo cantaba como un cantante latino, de salsa, en esa época no escuchábamos salsa, aunque un poquito nos gustaba. Y ahí lo acepté.

—Y te acompañó hasta acá...

—Me sirve a mí como un alter ego, me sitúa en cuál es la situación de trabajo y cuál no.

—Gabriel se pone la ropa de Vicentico para salir a laburar...

—Exacto, algo así.



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Lunes 21 de febrero de 2011
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