El caso Cuddé

Procesaron al “loco de la gorra” por el homicidio de la escritora

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En ruinas. Así estaba la casa de Agustín Delgado al 3900 por dentro y peor aún quedó luego del incendio iniciado la madrugada del lunes 7 de febrero.

Foto: Amancio Alem

La anciana de 91 años fue hallada en su casa, asfixiada con una bolsa de nylon en la cabeza. Los bomberos habían ido hasta el lugar para apagar un incendio.

 

Juliano Salierno

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Cristian Osvaldo Ayala, un cuida coches de 29 años que vivía en el barrio San Pantaleón, detrás del Cementerio Municipal, fue finalmente procesado por el delito de “homicidio” de la escritora y poetisa santafesina Elvira Mónica Cuddé. La anciana de 91 años fue hallada sin vida en febrero, en su casa de barrio Schneider. El 2 de marzo, el juez de Instrucción Octava, Jorge Patrizi, dictó el procesamiento para Ayala, también conocido como “el loco de la gorra”.

La historia se remonta al 7 de febrero, cuando en plena madrugada comenzó a arder una vivienda de calle Agustín Delgado al 3900. No eran más de las 4.15 del lunes cuando los vecinos llamaron al 911 que a su vez dieron la alarma al cuartel de Bomberos Zapadores de la Unidad Regional Uno.

A poco de sofocar las llamas, que habían tomado un sector de la casa, los servidores públicos recorrieron las habitaciones en busca de posibles víctimas y para su sorpresa se encontraron con el cadáver de la anciana, con una bolsa de nylon apretada en la cabeza y cubierta con una frazada. En la casa había “una especie de camino hecho con montículos de ropa”, constataron los peritos que revisaron el lugar.

En el supermercado

Con esos elementos se abrió una investigación que derivó en la detención de un cuida coches de avenida Fray Cayetano Rodríguez, quien había sido visto junto a la mujer el sábado por la mañana.

Un ticket de supermercado, fechado el sábado 5 de febrero a las 9.30 fue el último indicio de vida de la vecina de barrio Schneider. Ese día, “Moni”, como le decían sus amigas, hizo su última compra en el supermercado El Túnel, ubicado en las inmediaciones.

Algunos testigos refirieron haber visto a la señora Elvira, acompañada de un pordiosero que solía estar en la entrada del super y de la iglesia de Lourdes, a la espera de alguna limosna. Para su desgracia, la mujer aceptó su ayuda y dejó que el muchacho la acompañara hasta su casa, acarreando algunas bolsas de comida.

La Brigada Operativa Urbana arrestó a Ayala la medianoche del martes 8 de febrero, en la esquina de López y Planes y Fray Cayetano Rodríguez. El juez Patrizi confirmó su detención y lo convocó para tomarle declaración indagatoria en Tribunales.

Confuso relato

Ante el juez de Instrucción; el defensor Nº 6, Carlos María Morales; y el fiscal Nº 6, Rubén Díaz, el “loco de la gorra” optó por inventar una historia en la que introdujo a cuatro sujetos, que lo amenazaron y lo obligaron a cometer el ilícito. Sin embargo, luego se contradijo, relatando que cuando lo arrojaron dentro de la casa de Cuddé trató de liberarla, porque se estaba asfixiando con una bolsa; y así fue cambiando su declaración, lo que hizo dudar a los presentes sobre la claridad mental del imputado.

Ante las “incoherencias, evasivas y contradicciones”, convocaron una junta médica para saber si estaba en condiciones de responder ante la ley. Tras la confirmación de que Ayala comprendía la gravedad de los actos, el juez Patrizi resolvió ampliarle la declaración, y entonces sí, procesarlo por el delito de “homicidio”.En cuanto a los agravantes, como el de robo y el de haber iniciado fuego para borrar pistas del crimen, el imputado recibió la falta de mérito, dado que ni fueron hallados en su poder objetos de la víctima, ni existen pruebas contundentes como para atribuirle el incendio.

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Elvira Mónica Cuddé fue vista por última vez el sábado 5 de febrero, acompañada por un “trapito” de barrio San Pantaleón. Foto: Gentileza

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La historia se remonta al 7 de febrero, cuando en plena madrugada del lunes los vecinos se comunicaron con el 911

Foto: Amancio Alem

/// EL DATO

“Moni” la poetisa

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Elvira Mónica Cuddé era la autora de tres poemarios editados y reeditados entre los ‘80 y los ‘90, según datos que figuran en la página web del Ministerio de Cultura. Se refería a ellos como “sus tres hijos”, recordaron quienes alcanzaron a conocerla. Uno de ellos, el escritor local Ceferino Walter Ballesteros Escalante, pegó en la pared de la casa incendiada un “poema-homenaje” dedicado a su amiga, a la que conoció en un “evento cultural en el Centro Español”, dijo. Dora, una amiga entrañable, prefirió resaltar a Moni como “poeta, que había escrito y publicado un libro y que recitaba largos versos porque era una persona culta y tenía una memoria prodigiosa”.

/// LA CLAVE

Pollera amarilla

Un dato clave que tuvieron en cuenta los investigadores a la hora de determinar el día de la muerte, fue que Elvira Cuddé usaba una pollera amarilla el sábado cuando fue vista por algunos vecinos, la misma prenda con la que fue hallada en su casa en su lecho de muerte.