Edición Jueves 26 de mayo de 2011

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Mesa de café

Después de las elecciones

MESADECAFE.tif

Remo Erdosain

Hace frío y llovizna. No mucho, pero lo bastante como para estar adentro y con ganas de tomar algo caliente. En la mesa hay pocillos de café y diarios, muchos diarios. Todos los títulos hablan de las elecciones de Santa Fe y, por supuesto, ese es el tema que nos ocupa a todos.

Marcial está eufórico, en su estilo claro está siempre contenido- pero no puede disimular su satisfacción.

-Reutemann tiene un heredero genuino, se llama Miguel Torres del Sel dice.

-¿No es que Reutemann era peronista? pregunto.

-Tan peronista como Del Sel, que está acompañado de peronistas y reivindica los mismos valores que reivindicaba Reutemann -contesta Marcial.

-Con todo respeto dice José- yo creo que la formación política de Reutemann es diferente.

-¿En qué? -pregunta Marcial.

José intenta contestar, pero prefiere hacer silencio.

-Hagamos memoria -dice Abel- cuando Reutemann apareció en 1991 no era capaz de juntar dos frases. ¿Se acuerdan de cuando le dio órdenes a un colaborador suyo para que echen a un senador radical que no había querido votar un proyecto de ley? Parece mentira, pero Reutemann entonces creía que los legisladores eran empleados del Poder Ejecutivo...

-Me consta -digo- no tenía la menor idea de lo que era un Estado y lo que era la gestión política.

-Todo lo que quieras dice José- pero fue dos veces gobernador y la gente lo recuerda bien.

-Esa es otra cosa -digo- Torres del Sel no sé si será gobernador y si lo fuera habrá que ver en qué condiciones gobierna, pero convengamos que con Reutemann tiene varios puntos de contacto.

-Los dos vienen de afuera de la política dice Abel- los dos se presentaron ante la sociedad diciendo que lo que ellos tenían para ofrecer eran sus éxitos profesionales, uno manejando un auto y el otro haciendo chistes, los dos reivindican la época menemista.

-Pero Reutemann no está con Macri dice José.

-No creo que tampoco tenga diferencias con Macri -contesto-. Además agrego- hay otro punto que los une: el electorado, su propuesta central está dirigida al mismo electorado, sus seguidores pertenecen básicamente a ese mismo electorado independiente, apolítico, que por diferentes razones prefiere votar a un corredor de autos o a un cómico que a un político de carrera.

-Yo creo que son personajes inclasificables dice Marcial.

-Yo creo que no digo- yo creo que su estrategia o su astucia intenta presentarlos como algo absolutamente inclasificable. Es verdad que provienen de afuera de la política, pero tienen objetivos políticos y tarde o temprano se comprometen con la política y desarrollan sus mismas virtudes y sus mismos vicios, además, no podría ser de otra manera. Es como si yo me decidiera hacerme corredor de autos. Si lo lograra sería porque aprendí a manejar el auto, aprendí a competir y aprendí a negociar en el mundillo de la Fórmula Uno. Es decir que, en definitiva me convertiría en un corredor de autos.

-O en un cómico dice Abel.

-O en un cómico repito.

-Yo creo que Reutemann o Torres del Sel aparecen porque los políticos profesionales han fracasado dice Marcial que le termina de hacer señas a Quito para que le sirva otra taza de té.

-Eso es verdad reflexiona José- han fracasado, pero ellos no son la superación de ese fracaso.

-Los políticos profesionales hacen grandes discursos, pero Torres del Sel propone cuestiones prácticas -dice Marcial.

-No te olvides -digo- que los políticos profesionales son los que han traído a la política a los Reutemann, Ortega o Torres del Sel. En primer lugar, los convocan porque son famosos y pueden ganar el voto de un electorado que cree cada vez menos en la política. En segundo lugar, porque creen que los van a manejar.

-Y allí es donde se equivocan dice Abel. -Mirá cómo les fue con Reutemann.

-A Torres del Sel lo conoce el noventa por ciento de la población observa Marcial.

-Pero lo conocen como Midachi, no como político digo- del mismo modo que a Reutemann lo conocían como corredor de autos.

-Pero Reutemann se preocupó antes de asumir el gobierno de recorre toda la provincia y mirar, preguntar, enterarse... -señala Marcial.

-¿Y quién te dice que Torres del Sel no haya hecho o no vaya a hacer lo mismo dice José.

-Yo recuerdo -dice Abel- que Palito Ortega hizo algo más importante: se inscribió en un curso de teoría política en Estados Unidos.

-Convengamos que a la provincia de Santa Fe y las complicaciones de su gestión estatal no se las conoce con una gira artística por los pueblos del interior observa Abel.

-Yo en lo que insisto digo- es que podrán provenir de afuera de la política pero una vez que están adentro se comportan como un político más. Además, cualquiera de nosotros sabe que la realidad económica, social, cultural de una sociedad es muy dura y que no deja lugar para los milagros.

-¿Y eso por qué lo decís? -pregunta intrigado Abel.

-Porque estos personajes se presentan como si hubieran descubierto la pólvora y dicen que en dos patadas van a arreglar temas tales como la pobreza, la marginalidad, la falta de salud y yo sé muy bien que eso no se arregla con dos patadas y mucho menos con personajes improvisados.

-De todos modos -dice José- yo no creo que Reutemann y Torres del Sel sean lo mismo. Uno es un cómico y el otro ha demostrado ser un hombre serio.

-No te equivoques digo- Torres del Sel trabaja de actor, pero no es un payaso. Como ciudadano tiene las mismas virtudes y defectos que cualquiera, pero en principio es una persona que trabaja, posee propiedades, nadie lo puede acusar de malandra. En ese sentido no es diferente a Reutemann ni a nadie. Uno podría decir que Reutemann es mas buen mozo o que Torres del Sel es más simpático, pero esas generalizaciones valen para todos, incluso para los políticos profesionales. Pero en este caso no hablamos de lo que son diferencias obvias entre la gente, sino de aquello que los une, ya sea por lo que representan, por lo que hacen o por lo que se proponen como objetivos.

-No deja de ser sorprendente que hablemos de Torres del Sel y no hablemos de Bonfatti que fue el que ganó las elecciones se queja Abel.

-Bonfatti las ganó en el Frente -contesta José- porque el que ganó en el peronismo es Rossi y, además te recuerdo, el peronismo unido sacó más votos que todo el Frente Progresista.

-Me quedo tranquilo porque por lo menos el veinte por ciento de esos votos se van a ir para el Frente o para Torres del Sel digo.

-No comparto -replica José.



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