Edición Lunes 20 de junio de 2011

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LLEGAN CARTAS

Horas perdidas

 

Rodolfo Juan Oviedo.

DNI. 6.613.060.

Señores directores: Encausada parte de mi labor profesional al asesoramiento de entidades mutuales, debo cobrar el cheque de mis honorarios en la sucursal de 25 de Mayo y Mendoza del Nuevo Banco de Santa Fe S.A. Por ley provincial todas las organizaciones solidarias, los colegios profesionales y entre otros más, la provincia y los municipios, deben operar exclusivamente con dicha entidad. Privilegio éste que ante la “quiebra” del banco como sociedad “estatal” y su reemplazo por una “sociedad anónima” perdió la justificación de su inexplicable vigencia.

Disquisición aparte, lo cierto es que mensualmente integro el pelotón de los sufrientes “ciudadanos cautivos” que pacientemente esperan en el banco la efectivización de sus haberes.

Esta cotidianeidad me ha convertido en un “observador avezado” por lo cual, puesto en esa función, el pasado 13 de junio pude constatar lo que relato:

Ingresé al banco a las 10 hs. 46’ y ocupé el lugar 40º en la fila de espera. Observé que tras el novedoso panel de seguridad se encontraban ocho cajas habilitadas y constaté que el promedio de atención de cada caja era de 6 minutos por persona. Un “advenedizo” llegaría a la rápida conclusión que en sólo 30 minutos el puesto 40º sería atendido... ¡Craso error! Un “observador avezado” se percata de que: la Caja Nº 1 es “Caja Vip” (exclusiva para clientes). Los Nº 4, 5 y 7 están pero... sin cajeros. Ergo: sólo nos atienden a los “ciudadanos cautivos” 4 cajas (Nº 2, 3, 6 y 8). Conclusión: los 30 minutos se transformaron en 60. Salí rumiando el siguiente “teorema matemático”: Sacrifiqué en aras de la “plusvalía empresarial”, junto con otras 40 personas, en una hora de atención bancaria, 30 minutos de mi tiempo, por lo cual el conjunto (los 40) sacrificamos en igual tiempo veinte horas de vida. Masoquista al fin, multipliqué ese resultado por las 5 horas diarias de atención al público y luego por los 22 días hábiles del mes y llegué a la conclusión de que el “ahorro” de cuatro cajeros que realiza la S.A. nos significa a los “ciudadanos cautivos” sacrificar mensualmente dos mil doscientas (sí ¡2.200!) horas de nuestras vidas. Horas negadas a la familia, al trabajo, la cultura e inclusive al ocio reparador.

Al salir, los bancarios “escrachaban” a una entidad financiera cercana. Tentado estuve de sugerirles “ampliar” el sujeto de su protesta pero desistí. Ahora espero cruzarme con el Dr. Binner o su sucesor para requerirles que en el próximo “pliego de condiciones” le exijan al Nuevo Banco de Santa Fe (S.A.) que a los “ciudadanos cautivos” nos traten simple pero esencialmente como “ciudadanos”. Es lo que por derecho nos corresponde.



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