Editorial
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Otra perspectiva sobre los residuos
Hace 14 años la ciudad daba los primeros pasos en un proyecto que fue creciendo hasta volverse una realidad palpable y trascendente: la creación de la asociación civil Dignidad y Vida Sana que agrupa y organiza el trabajo de los recolectores de residuos. Así, un importante grupo de personas que hasta ese momento desarrollaba su tarea en la mayor informalidad y sometido a toda clase de riesgos para su salud, pasó a cumplir horario y a ganarse el sustento en condiciones de mayor dignidad, en las instalaciones contiguas a la planta de relleno sanitario.
Más de una década después, aquella experiencia que, a la vez, se nutrió de prácticas probadas en otras ciudades, es reconocida por propios y ajenos como un paso adelante en la integración social y el ordenamiento de una actividad fuertemente arraigada.
Tal como se publicó El Litoral días atrás, más de cien familias encontraron en la venta de material que el resto de los ciudadanos santafesinos desecha su forma de subsistencia. Y el cambio no sólo se tradujo en la manera en que esa tarea se desarrolla, sino incluso en la manera de nombrarla: pasaron de “cirujas” a recuperadores urbanos.
La puesta en marcha del sistema de clasificación domiciliaria de residuos hizo un aporte de gran importancia a este trabajo, ya que la separación de los desechos secos y los húmedos facilita su aprovechamiento mediante la posterior recuperación y venta.
Sobre este punto, cabe recordar que desde mayo del año pasado en unos 25 mil hogares de esta ciudad se desarrolla la separación de residuos en origen, de modo que son los mismos vecinos quienes se encargan de disponer en qué recipiente colocan uno u otro elemento. Parece simple, pero -más allá de la sanción que corresponde a cada contribuyente en caso de incumplimiento- exige de un verdadero compromiso con el medio ambiente, y a la vez permite ponderar la cantidad y calidad de los desechos que se generan en cada hogar.
La otra novedad en la joven vida de la asociación civil es la puesta en marcha de talleres productivos en instalaciones de la vieja planta de relleno sanitario, lo que permite a sus integrantes aprender un oficio mientras se obtiene un ingreso extra al que genera su ocupación principal. Una ocupación que, por lo demás, si se encuadra en el diseño de una política que tome en cuenta factores ambientales, ecológicos y urbanos, impulsa la inserción comunitaria y la superación de estigmas degradantes, en tanto optimiza el rendimiento económico del reciclaje. Por lo tanto, constituye una solución para distintas problemáticas del desarrollo urbano y la desigualdad de oportunidades laborales.
Ciertamente, este diseño debe ser sustentado con una instrumentación apropiada y los recursos necesarios, y requiere a la vez de la colaboración de los diversos sectores de la sociedad. Pero los datos consignados indican que se han dado pasos en el sentido correcto, y que en la medida que se mantenga esta dirección, las expectativas son alentadoras.