“Ahora me van a creer”
“Ahora me van a creer”
El periodista Horacio Osorio del Diario Río Uruguay pudo entrevistarse con el ex cabo 1º de la Armada, Francisco Fherenbacher. La descripción del lugar, de la persona y el diálogo que mantuvo con el ex combatiente permiten vislumbrar las condiciones en las que vivió y vive el ex marino.
“Para llegar al campo donde vive Francisco Fherenbacher debe ingresarse a la localidad de La Criolla y continuar por el camino principal del pueblo para atravesarlo -de este a oeste- hasta dejar atrás el cartel de “zona urbanizada”. Y seguir.
“El guía es Guillermo Pérez, titular del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Concordia, quien advierte que primero habrá qué ver en que estado anímico se encuentra el hombre que “psicológicamente tiene problemas”, aunque admite que “después de las últimas visitas se fue aflojando.
“Una precaria tranquera es la entrada al predio donde los padres de Fherenbacher levantaron una sólida casa en el año 1946, pero en cuyas habitaciones sobra espacio y se evidencia la falta de muebles. Allí vive ahora con su hermano, que es el encargado de llevar el sustento diario al trabajar en un campo vecino.
“Francisco Fherenbacher es un alemán grandote, que se para -y camina- inclinado hacia un costado con las manos tomadas en su espalda y con un rostro de gran bigote rubio bajo el cual se dibujan -sin escalas- sonrisas y gestos hoscos.
“Sonríe cuando saluda con un abrazo a Guillermo Pérez. Sonríe aún más cuando escucha que en pocas horas -gracias a la trascendencia mediática- se avanzó de manera importante para obtener la obra social que por derecho le corresponde.
“Vale aclarar que el ex combatiente fue visitado hace pocos días por compañeros de su promoción de la Escuela de Suboficiales de Mecánica de la Armada, la mayoría provenientes de Buenos Aires quienes le trajeron una importante cantidad de ropa y alimentos. Amén de un asado que se comieron en el lugar. “Y se llevaron un montón de naranjas”, aclara.
“De allí en más se alternan preguntas interminables con respuestas telegráficas. Fherenbacher devuelve oraciones unimembres, pero en algunos casos no se necesita más para entender a este hombre y su increíble historia.
“El hombre de clara ascendencia alemana admite algo que ya todo el mundo sabe. Que la guerra lo afecto psicológicamente. “Por ahí me da el viraje” dice dibujando un circulo con sus dedos al costado de su cabeza. “Estoy con remedios y más vale que no quiero pensar en eso, mas vale”. Pero también admite que lo pone contento la situación de que se le reconozca como ex combatiente “porque voy a cobrar una platita también”. Y ríe.
Por último confiesa: “Yo no decía que era combatiente, porque no me quiero acordar”, si bien aclara que los vecinos de La Criolla “sabían que estuve en la Marina, pero no que estuve en Malvinas. Pero cuando yo lo decía no me creían, ahora van a tener que creer sí o sí”, concluye.