Temibles amenazas

La prostitución se insinúa tras el crimen de Antonio Lizondo

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Agentes de la policía santafesina en la escena del crimen cometido en el sector de villa del barrio San José.

Foto: Luis Cetraro

José Luis Pagés

Mientras sigue prófugo el matador de Antonio Lizondo -un tal Chamorro, quien el mismo día del crimen abandonó el barrio y no dio más señales de vida-, se afirma una versión según la cual víctima y victimario riñeron por un asunto un tanto más preocupaste que una diferencia surgida en la convivencia vecinal.

En el trasfondo del cruento episodio se dejan entrever otros personajes que forman en el entorno de Lizondo, el muerto, y en el de Chamorro, el matador. Caros para uno y para otro, ya que entre ellos existen lazos de sangre, esos personajes, cuyas edades apenas sobrepasan la mayoría de edad, orillan el mundo prostibulario. Ahora, con ese sórdido escenario de fondo, se entiende que mientras el supuesto matador no aparece afloren las más graves amenazas, que en ciertos ambientes se cumplen inexorablemente.

Supuestamente fue la malograda relación entre dos jóvenes lo que sembró la semilla de la discordia entre distintos grupos de familia y ahora son los allegados a uno y otro los que amenazan la seguridad de los vecinos.

El último lunes, 27 de junio, Chamorro disparó a la espalda de Lizondo un balazo que sería mortal, luego huyó con rumbo desconocido. El presunto matador habría actuado enceguecido por la certeza de que una joven -de su familia-, había sido golpeada, a la vez que ofrecida en el circuito prostibulario. Ofuscado, el hombre imaginó posible que Lizondo o una persona cercana a él fuera el responsable de la situación.

Lo cierto es que hoy, cuando no terminó la semana todavía, las amenazas cruzan de vereda a vereda las calles de San José. El crimen cometido en la esquina de San Lorenzo y Alberti es motivo de los más variados comentarios y las posibles consecuencias llenan de temor a no pocas personas.

Personal policial de la Seccional 9a., por jurisdicción y los agentes especializados de la Sección Homicidios trabajan en dirección a desactivar el conflicto y sobre todo en función de llevar al principal sospechoso ante el juez de la causa.

Mientras tanto algunas personas que se sienten amenazadas se pusieron en contacto con este diario para pedir protección y también para hacer público el temor que los embarga.